11.5. El mantenimiento de tasas intrínsecas de crecimiento próximas a cero
La adopción cada vez más universal en la Francia del ‘800 de métodos que
restrinjan los bebés, es parte del mecanismo general que tiende a conservar a la
población en armonía con recursos escasos. La fecundidad se controlaba con el
aumento de los casamientos, antes que al interior del hogar (se entiende que si
esta “astucia” fallaba, la mortalidad crecía al ritmo de la miseria). Sin duda,
también se utilizaban estrategias anticonceptivas en la pareja, incluso en
poblaciones pequeñas y tanto en las élites cuanto entre los campesinos (1992:
395, nota 27 de p. 395).
Lo anterior daba por resultado una tasa de reproducción próxima a la unidad (0,
95), lo que implica que la cantidad de habitantes se renueva una vez en el
transcurso de 3 (tres) décadas. Pero esta tasa mínima implica una tasa de
crecimiento casi igual a cero (1992: 396). Al mismo tiempo, la proporción de las
mujeres que alcanzaban la edad media de maternidad fue aumentando (1992: loc.
cit.), llegando a los 31 (1992: nota del cuadro 11.6 de p. 397), lo que
significa que con una edad al primer matrimonio en descenso (de 25 a 24 años
–1992: nota 29 de p. 397), transcurrían muchos años hasta el primer embarazo en
la pareja. A partir de 1820, tal cual lo anticipamos, el control de la
fecundidad se relajó. Para que la tasa de reproducción se haya mantenido en su
nivel con un porcentaje de casamientos elevados, tuvo que pasar bastante tiempo
antes del primer embarazo luego del compromiso (1992: 397 –más todavía si
tenemos presente que Fm crece con las mejoras que merman los decesos; ver 1992:
nota 29 en p. 398).
Entre 1780 y 1831, Fm decayó; hasta 1870 mejoró poco (1992: 398). En
consecuencia, Fm o el comportamiento de la “curva” de alumbramientos es una
variable de un sistema francés “involuntario” regulador del índice de
nacimientos. Ahora bien, la “vía francesa” difería del sistema general que
dominaba Europa (consultar supra).
Cierto es que una tasa de crecimiento oscilante en torno a cero puede ser el
resultado de que tasas regionales compensen sus desigualdades, de manera que lo
que estamos analizando sería au fond una media estadística, algo curiosa tal
vez, pero nada más que eso. Por el contrario, si entre disímiles regiones las
tasas de natalidad, de mortalidad y de casamientos variaron de modo perceptible,
y si las tasas de crecimiento se conservaron próximas a cero, entonces habría
que aventurar una hipótesis. Sin embargo, esto no podrá dilucidarse hasta tanto
no contemos con monografías detalladas y por zonas (1992: 399).