6.4.3. Cambios sociológicos
h- La difusión constante de orientaciones “racionales”, “modernas”.
i- La aparición de nuevos grupos que no aceptaron las mismas prioridades que los
sectores tradicionales, ni utilizaron su riqueza de igual manera que los
estratos altos antiguos.
j- La generalización de los nuevos estilos, gustos, patrones de consumo, etc. en
los grupos inferiores. Esta situación es a tal punto general, que bien puede
sostenerse que hay un conjunto no minoritario de trabajadores industriales que
mantienen sus familias, y no sufren menoscabo alguno en sus derechos civiles a
causa de una pobreza que no los lacera (1992: cf. nota 65, p. 216).
Los nexos entre el crecimiento de Londres, los factores detallados y la
Revolución Industrial pueden graficarse en un diagrama que permite visualizar el
feedback positivo entre ellos:
Tal cual lo manifiesta el esquema, en algunos casos el crecimiento fue viable
por una retroalimentación bidireccional (vg., el desarrollo de Londres no podría
haber avanzado tanto si el campo y el transporte no se hubieran transformado a
tono). En otros, no hay un nexo de ida y vuelta entre las alteraciones acaecidas
en Londres y otros procesos: el crecimiento de la capital disminuyó el ritmo de
incremento en el resto de la población inglesa, pero ese menor aumento no
incidió en la gran urbe (1992: 216). En cuanto al universo probable de sucesos
no se aventuró conexión alguna, a fin de evitar lo especulativo y para aguardar
los resultados de las monografías específicas. Ésa es la situación en relación
con el progresivo abultamiento de las rentas, en especial, de los salarios
obreros, y las mejoras en el transporte (1992: 218). La ausencia de “líneas” que
operen a modo de “conectores” delata la simple ignorancia y el escaso margen
para arribar a juicios fundamentados (1992: 219). Por último, las “flechas” en
un solo sentido no descartan la bidireccionalidad, pero el estado de nuestros
conocimientos históricos no permite aventurar hipótesis con cierto grado de
verosimilitud (1992: 218): es más que posible que entre las nuevas formas de
promoción y los distintas clases de praxis “racional” haya interacción
biunívoca; sin embargo, sólo resulta comprobable en los documentos el impacto
abocetado con una “flecha” (como siempre, es metodológicamente recomendable
esquivar los juicios subjetivos, los presupuestos no explicitados ni
“falsables”, etc. –1992: 219).
Empero lo afirmado hasta aquí, todavía queda por explicar a raíz de qué, entre
los elementos del diagrama, se produjo un feedback positivo. En efecto, en los
siglos XVI y XVII, etapa de manifiesto progreso, las relaciones típicas entre
las variables fue de retroinfluencia negativa: la mayor cantidad de habitantes
saturó el mercado laboral, hizo subir los precios, redujo los salarios y aumentó
las barreras de la producción industrial (1992: 219/220).