2.2. Estudio De Responsabilidad Social Empresarial En América Latina
Por encargo de Fundación Telefónico, en 2005 la consultora chilena Tironi
Asociados realizó un estudio que sirvió para conocer el nivel de conciencia que
se da respecto de la RSE en cinco países latinoamericanos: Argentina, Brasil,
Chile, México y Perú. El resultado fue una radiografía que muestra un panorama
muy diverso, en el cual Brasil lleva lejos la delantera en cuanto a ostentar un
modelo equilibrado. Presentó un alto profesionalismo y un buen desarrollo de
programas, un tercer sector fuerte que sabe aliarse con las empresas (win-win),
existencia de alianzas entre actores públicos, privados, académicos y la
sociedad civil, además de alta presencia territorial.
No es de extrañar el liderazgo brasileño en el terma, puesto que el Instituto
Ethos, hoy principal referente en la región, se creó en 1998 en ese país y
actualmente ya tiene más de 7.000 empresas asociadas que suman el 30% del PIB
brasileño.
El panorama de Argentina es resumido en el informe corno "clientelismo del
tercer sector”. Es decir, que existe una alta participación de la sociedad
civil, con las ONGs como protagonistas (median el accionar social de las
empresas y capitalizan el retorno y la visibilidad de los programas). A su vez,
existe presión ciudadana hacia la RSE en las empresas, por que hay rechazo a los
programas asistenciales y exigencia de políticas de mediano y largo plazo.
En México seda un modelo "paternalista", enfocado en la asistencia. Es
implementado sólo por las empresas más grandes, frecuentemente en alianzas con
el Estado y con alto impacto comunicacional. Respecto de la RSE en Perú, los
consultores dicen que se encuentra en "estado germinal": hay un desarrollo
emergente, con escaso voluntariado corporativo. En general, las acciones tienen
relación con el patrimonio histórico.
Respecto de Chile, la conclusión es que estamos en una etapa de "marketing
social". Los expertos dicen que mientras se produce un triunfo de los
consumidores sobre los ciudadanos, los esfuerzos de las empresas en este sentido
tienen que ver con fines comunicacionales, que todavía hay baja
descentralización en las acciones, mucha visibilidad de trabajo en el ámbito
artístico-cultural y una escasez de voluntariado corporativo.