Externalidades
Las externalidades –o efectos colaterales– tienen implicaciones amplias. Un
flujo de efectivo relevante es aquel que provoca un cambio en los flujos de
efectivo de la empresa en su conjunto; en este sentido las externalidades
representan una relación entre los flujos de efectivo de un proyecto y los
flujos de efectivo del resto de la empresa. Por ejemplo, una empresa fabricante
de muebles de madera produce salas estilo Provenzal Francés y, aprovechando su
experiencia y la demanda del mercado, está considerando comenzar a fabricar
salas estilo Luis XV.
Sin embargo, la empresa debería reconocer que hay muchas posibilidades de que
estos modelos se conviertan en competidores y que algunos clientes que
comprarían las salas estilo Provenzal Francés compren las nuevas salas estilo
Luis XV. Dicho de otra manera, una parte de los flujos de efectivo del nuevo
modelo de sala se originarán a expensas de los flujos actuales que tiene la
empresa generados por sus productos actuales.
Capital de Trabajo Neto
Cuando se realiza una inversión en activos fijos –en especial en el caso de los
proyectos de expansión– no se requiere únicamente un desembolso para comprar la
maquinaria y el equipo necesarios para realizar el proyecto, es necesario
también considerar la inversión necesaria en capital de trabajo neto como nuevas
cuentas por cobrar e inventarios. Esta inversión es relevante para la evaluación
del proyecto porque el cambio en estos activos circulantes es el resultado
directo de la decisión a cerca del proyecto.
No obstante, también se debe tomar en consideración que los proyectos que
requieren de una inversión adicional en activos circulantes también generan
flujos de efectivo espontáneos para la empresa. Por ejemplo, al incrementarse
los inventarios también se incrementa la cantidad de dinero que se les adeuda a
los proveedores (cuentas por pagar) por concepto de las compras adicionales. Así
mismo, el incremento en las operaciones de la empresa genera también
financiamiento espontáneo adicional a través de pasivos acumulados (por ejemplo,
impuestos por pagar o sueldos por pagar). De esta manera, la inversión neta en
capital de trabajo resulta de restar los cambios en los pasivos espontáneos al
desembolso que se debe realizar para adquirir los activos circulantes
adicionales.
Por ejemplo, suponga que Cementos Nacionales desea realizar un proyecto de
expansión. Para ello, además de la maquinaria y equipo que debe adquirir, debe
invertir $5 millones en cuentas por cobrar e inventario. Al mismo tiempo, los
analistas creen que las cuentas por pagar, impuestos por pagar y sueldos por
pagar se incrementarán en $2 millones de realizarse el proyecto. La inversión
neta en activos circulantes que deberá realizar la empresa será de $3 millones
($5 millones – $2 millones).