Diversificación del Riesgo de Portafolios
Un principio básico de las inversiones es la conformación de portafolios (o
carteras) con fines de diversificación. En un momento dado, los inversionistas
mantienen de forma simultánea un conjunto de activos que conforman su portafolio
de inversión. Un principio básico en las finanzas es que un inversionista no
debería colocar todos sus recursos en un solo activo o en un número
relativamente pequeño de activos, sino en un número grande de instrumentos de
inversión. De este modo los posibles malos resultados en ciertos activos se
verían compensados por los buenos resultados de otras. La diversificación le
permite al inversionista disminuir el riesgo de su portafolio sin sacrificar
rendimientos o, alternativamente, aumentar el rendimiento de su portafolio sin
incrementar su riesgo. Desde
luego, la diversificación no garantiza ganancias bajo cualquier circunstancia,
pero ayuda a amortiguar la variabilidad de los rendimientos de los activos
individuales.
Aunque el principio de la diversificación lo saben y aplican la mayoría de los
inversionistas, hasta hace relativamente pocos años se hacía de forma intuitiva
o “ingenua”; no había un método para realizar una diversificación de manera
sistemática. Esta diversificación ingenua se basa en el principio de que un
mayor número de activos tiende a disminuir el riesgo del portafolio; pero en la
selección de estos activos no se realiza mayor análisis de su comportamiento
individual y conjunto, simplemente se seleccionan de una manera informal. El
efecto de la diversificación ingenua se muestra en la Figura 4–1, en donde se
observa que el riesgo disminuye a medida en que se agregan un mayor número de
activos al portafolio de inversión. En un principio, la disminución del riesgo
es considerable, lo que se aprecia en la fuerte pendiente negativa en la curva
que representa el riesgo total. En un segundo momento, el riesgo sigue
disminuyendo, pero a un ritmo menor. Finalmente, aunque el riesgo no deja de
caer, su descenso es muy pequeño; esto es, se llega a un punto en el cual por
más activos que se agreguen al portafolio el riesgo disminuye muy poco. Este
“punto de saturación” ocurre cuando hay aproximadamente 45 activos en el
portafolio , ya que de aquí en adelante el riesgo se mantiene prácticamente sin
cambio con una desviación estándar del portafolio de alrededor de un 22 por
ciento.