CAPITULO VII. ENFOQUES LIBERALES Y GLOBALIZADORES
13.1- Deuda Externa y Ajuste Estructural
A partir de la suspensión de pagos de Méjico en 1982, estalla la denominada
“crisis de la deuda”, iniciándose un periodo oscuro para muchos de los países
del Tercer Mundo que deberán afrontar un escenario internacional preñado de
dificultades puesto que tendrán que hacer frente simultáneamente a una
yuxtaposición de circunstancias negativas: estancamiento de los flujos de la
AOD, fuerte aumento de los pagos en concepto de intereses de sus empréstitos
internacionales combinada con una acentuada disminución de los flujos de IDE
hacia los países del Tercer Mundo, que entraran en una etapa de “cuarentena”
financiera al ser considerados peyorativamente en los círculos financieros
internacionales como destinos poco o nada solventes.
La conjunción del estrangulamiento externo con la crisis económica interna trajo
consigo enormes dificultades económicas a lo largo de los ochenta para los PVD.
Crisis estructurales que desembocaron en los denominados Programas de
Estabilización y de Ajuste, impuestos por el Fondo Monetario Internacional para
tratar de sanear economías desequilibradas y, posiblemente la razón decisiva,
afrontar el pago de la deuda externa.
El problema radicó en que el “ajuste” supuso la reducción drástica del gasto
público, lo que en muchos de los PVD supuso un agravamiento de las crisis
internas, por cuanto que agudizó aún más la contracción de la demanda en
términos económicos. En términos sociales, trajo consigo un deterioro
exponencial, sin precedentes, de las condiciones de vida de la gran mayoría de
la población de dichos países que se vieron abocadas a un dramático quebranto de
su cotidianeidad.
Todavía en la actualidad pueden percibirse los dramáticos efectos de los ajustes
macroeconómicos en muchos países latinoamericanos, africanos y asiáticos. Si
bien a finales de los 80 comienzos de los 90 el deterioro de la situación se
hizo tan evidente, en términos de expansión de la pobreza, intensificación de la
desnutrición e incremento de la mortalidad infantil, que determinadas agencias
multilaterales reivindicaron el denominado ajuste con rostro humano (UNICEF,
1987) ante la regresión constatada.