3. Componentes Transversales y Organizacionales del Desarrollo
El proceso de desarrollo implica para la sociedad que lo acomete una secuencia
de cambios y mutaciones que a partir de las puramente económicas se van
extendiendo progresivamente a los restantes ámbitos vitales, abarcando desde lo
político, hasta lo sociológico, pasando por lo institucional, lo cultural, la
demografía, el medio ambiente etc. De ahí, que pueda hablarse de proceso
histórico donde los aspectos políticos, institucionales, antropológicos y
culturales, son tan o más importantes que los puramente económicos (Galbraith,
1983)
Desde la dimensión económica S. Kuznets, conceptúa el desarrollo económico como
el proceso de transformaciones globales, producidas en todos los ámbitos de un
país, como resultado de la transformación productiva derivada del cambio operado
en la estructura económica por la introducción de nuevos modos de producción,
que alteran decisivamente la proporción y la importancia de los distintos
macrosectores de la economía de un país determinado, haciendo que unos asuman
protagonismo en detrimento de otros que pasan a una posición secundaria. En
definitiva el paso de la agricultura a la industria y de ésta a los servicios.
A su vez, Hollis Chenery, va a considerar al desarrollo como un proceso de
transición desde una sociedad eminentemente agraria y rural, de bajos niveles de
renta y productividad, hacia una sociedad urbana e industrial caracterizada por
niveles de signo contrario. El resultado de dicho transito será una estructura
económica donde el sector servicios será el mayoritario, y donde los niveles
educativos y organizativos sean tan importantes para el progreso económico como
la eficacia productiva del sistema económico.
El efecto combinado de toda esta serie de transformaciones va a producir un
resultado muy significativo, como es la progresiva estructuración o vertebración
del país, como una organización social, política y económica coherente.