ESE LARGO CAMINO ANDADO
1986
Después de un largo camino recorrido por el actual gobierno de la República,
sosteniendo que lo más conveniente para la economía del país es pagar sus
compromisos de deuda con el exterior y acatar las disposiciones del Fondo
Monetario Internacional (FMI) en materia de ajuste interno de la economía, ha
surgido por fin dentro de las mismas esferas gubernamentales, una voz disidente,
proponiendo nuevas fórmulas para la solución de la crisis, a través de la
conducción de nuevos caminos. Extraña saber que esa voz surge del Comité de
Asesores Económicos del Presidente de la República, no extraña sin embargo,
tanto, pues la situación económica del país ha llegado a ser tan grave que hasta
los economistas conservadores de la corriente monetaria como Leopoldo Solís
(Presidente de dicho Comité) tienen que aceptar que seguir el sometimiento a la
nación a los programas de ajuste elaborados ex profeso por el FMI pueden acabar
con nuestra planta productiva. Y concretamente éste es uno de los planteamientos
principales que hacen los asesores presidenciales; romper definitivamente con el
FMI para tener la libertad suficiente para implementar nuevos programas
económicos que no sigan dañando la estructura económica del país, aunque esto
obligue a negociar la deuda directamente con los bancos acreedores.
Uno de los puntos fundamentales de la actual estrategia económica seguida por el
gobierno ha sido el combate a la inflación, prioridad número uno de la política
económica, y en aras de lo cual se han tomado medidas tales como la restricción
severa del crédito y la reducción del déficit financiero de los bancos podrían
ser canalizados mediante créditos al público usuario (empresarios urgidos de
liquidez) de ahí tal restricción.
En 1983 se alcanzó un déficit equivalente al 5% del PIB; para 1985 fue del 10%
aunque se había anunciado que sería del 5%; para 1986 la meta es la misma (5%),
sin embargo, los asesores consideran que al finalizar el año, dada la caída de
los ingresos petroleros y el aumento de la inflación que calculan llegará al
100% se tendrá un déficit financiero equivalente al 13% del PIB; de donde
resulta que para que el programa de ajuste del FMI tenga éxito hay que
implementar medidas que están fuera de nuestro alcance, por lo que no sólo no se
han alcanzado los objetivos del programa sino además se ha deprimido tanto la
economía, que está al borde del colapso, apunto de alcanzar daños que pueden ser
irreversibles. Por lo anterior este Comité sugiere que la prioridad para el año
de 1986 sea la protección y el impulso a la economía mediante medidas que la
reactiven, aunque con ello se le ceda terreno a la inflación, pues consideran
más grave, y de hecho lo es, la destrucción de la planta productiva que un nivel
mayor de inflación. Para este fin habrá de darse una liberalización del crédito
cuya restricción es uno de los elementos más nocivos y aceptar que los niveles
del déficit financiero no pueden bajar mas allá del 12 o 13% (querer alcanzar
niveles por debajo del 10% implicaría reducir por lo menos en un 40% en términos
reales el gasto público programable). Será muy difícil que el FMI acepte estas
condiciones y de no hacerlo, el Comité recomienda romper con ellos, pues de lo
contrario, más grave será nuestra crisis.
Un gran terreno ha ganado la nación con esta nueva posición, esperaremos que el
gabinete económico, lo tome en consideración a pesar del disgusto que le causa
por disentir de la posición oficial. Pero más vale reconocer los desaciertos
públicamente que mantener posiciones que han demostrado, han dañado la
estructura económica del país. El Presidente de la República, la máxima
autoridad, tiene la palabra.