Inversión Internacional.
Este mito se centra en la inversión directa promedio anual de los países
occidentales desarrollados, de 1988 a 2005. El flujo de inversión directa, es
importante por su impacto en la economía internacional. La presente distribución
entre la inversión directa y la de cartera es muy diferente a la que ocurría en
el siglo XIX o incluso a principios del siglo XX.
El análisis del pasado es demasiado global y limitado. La absoluta y relativa
importancia de la inversión directa representa solamente un aspecto posible de
la globalización. El impacto de similares proporciones de la inversión directa
es obvio, cambia de acuerdo a la naturaleza de la empresa. Podría argumentarse
lo mismo sobre el comercio donde la naturaleza de los tratados tiene varias
influencias sobre la economía. El análisis deberá ser menos global si este pone
más énfasis en las diferencias internacionales.
El cambio en los niveles de inversión se demuestra la declinación de los Estados
Unidos y el crecimiento de Japón como el mayor inversionista en el mundo. Es
cierto que los flujos de inversión extranjera son más importantes que antes y
representan una mayor parte del PIB, ¿Pero es el concepto de globalización
adecuado para explicar ese flujo? Nuevamente la aproximación histórica
contradice la visión de muchos economistas y políticos quienes dibujan sus
conclusiones en el estudio de cortos periodos de tiempo. Como países receptores
de esa inversión avanzan China y la India dejando atrás la visión de que la
globalización requiere de un avance democrático en su política interna (China) o
de que es necesario un nivel de internacionalización mínimo en el caso de la
India.
Con la internacionalización del comercio, el acercamiento a los mercados
globales y la nueva distribución de la geografía industrial que se desplaza de
los países industrializados a los que están en vías de industrialización, los
primeros se dedican a darle valor agregado a los productos, significando por
ello, una nueva forma de industrialización donde la fuerza bruta es sustituida
por la inteligencia. Una nueva geografía industrial empieza a configurarse con
estas dos orientaciones, esa configuración es muy diferente a la que se dio como
resultado de la segunda revolución industrial. Ahora tenemos la tercera
revolución industrial: la revolución del conocimiento (Martin (1994) y Krugman
(1995,1996, 2004). Ellos son representativos acerca de la nueva geografía
industrial. Aunque Krugman (2004) demuestra un optimismo enorme acerca del
futuro del mundo globalizado.
El comercio Internacional de rápida internacionalización alterna con regresos al
pasado. Este hecho da diferentes perspectivas en la tesis de que la
globalización es un movimiento irreversible. El cambio más significativo es el
institucional. Este caso no se revela claramente con un análisis estadístico en
el cual se observa el desarrollo de las economías.