CAPITULO 6. CONCLUSIONES
Si los países -sobre todo los países en desarrollo- no pueden desarrollar
filtros culturales y ambientales, todos terminaremos más pobres, todos los
lugares terminarán siendo iguales. Hacer una gira por el mundo será igual que ir
al zoológico y ver el mismo animal en todas las jaulas: un animal embalsamado.
Las culturas que no sean lo suficientemente robustas para enfrentar la
globalización serán borradas como cualquier especie que no sepa adaptarse a los
cambios de su ambiente.
Debido a que la globalización es homogeneizante y devoradora de ambientes existe
el verdadero peligro de que en unas pocas décadas pueda llegar a barrer con toda
la diversidad ecológica y cultural que para producirse requirió millones de años
de evolución humana y biológica.
Si la globalización sigue llevando a más gente a este estilo de vida, y no
podemos aprender a hacer más cosas usando menos material vamos a quemar,
calentar, pavimentar, convertir en chatarra, humear nuestras áreas prístinas,
bosques, ríos y tierras húmedas a un ritmo jamás visto en la historia de la
humanidad.
La devastación del ambiente sucede de una manera rápida e irreversible y en una
década todos seremos conscientes del problema ambiental, pero ya no habrá nada
que defender.
Como países quien se conecta a la globalización sin el software y el sistema
operativo adecuado corre el riesgo de que su economía se derrumbe en un
santiamén.