.02 La comprensión de las reacciones.
No puede hablarse de la posibilidad de resolver conflictos sin acceder a una
comprensión de los motivos de las reacciones humanas; sin entender en alguna
medida porqué actuamos como actuamos. Se trata de la versión actual de lo que
desde la Antigüedad fué reconocido como el conocimiento más importante: el
conocimiento de sí mismo.
La conducta humana es una compleja combinación, no facilmente precisable, en la
que se detectan elementos de orígen biológico, instintivo, normas aprendidas y
experiencias anteriores. Esa conducta está abundantemente munida de conflictos
internos, que fácilmente pueden dar lugar a la expresión de conflictos externos.
La conducta humana responde a necesidades e impulsos que pueden agruparse en
forma de pirámide. Es la conocida "pirámide de Maslow", que jerarquiza los
niveles de necesidades, desde las necesidades físicas (alimento, descanso,
etc.), pasando por las de seguridad (estabilidad, predictibilidad) y las de amor
y sentido de pertenencia (familia, amistad, etc.) hasta las de consideración
(reconocimiento, respeto, aprecio) y las de autorrealización (objetivos
interiores personales). Cabría solamente agregar que el orden de esta secuencia
jerárquica no es siempre universal sino que está matizada por la cultura:
algunas culturas ponen el énfasis en el individuo y otras en el grupo, por
ejemplo.
Las personas reaccionan ante las situaciones y el ambiente en que se encuentran,
pero al mismo tiempo contribuyen a crear y modificar dichos ambientes y
situaciones. La propia evaluación de los resultados obtenidos y las reacciones
de los demás contribuyen a modificar las conductas. Es como si las personas
operaran como "solucionadores de problemas" que buscan maximizar las recompensas
externas y la satisfacción interna ante los resultados de sus enfrentamientos
con diversas situaciones. Esas "soluciones" son muy diversas, y expresan la
personalidad de sus autores.
Si aquí vamos a ocuparnos de los conflictos organizacionales, tiene mucha
importancia el tema del trabajo y de la actitud frente al trabajo. La pregunta
porqué trabajamos? tiene una primera respuesta obvia: para ganarnos la vida,
para recibir un ingreso. Esto es cierto y se relaciona con los escalones
inferiores de la pirámide de Maslow y también con la ubicación propia en la
sociedad, pero no es la única respuesta: trabajar también se relaciona con otras
necesidades, como la realización personal, la pertenencia a un grupo y el logro
de respeto y aprobación.
Toda organización tiene más o menos configurado algun sistema de premios y
castigos, con el que intenta encauzar las conductas individuales hacia fines
organizacionales. Las diversas personalidades son diversamente sensibles ante
los premios y castigos. En general los premios son una estrategia mejor que los
castigos cuando se trata de obtener conductas apropiadas dentro de un marco de
libertad de iniciativa. Los castigos deben existir más bien como una
posibilidad latente, y manejar en forma cotidiana diversas formas de
reconocimiento para estimular las conductas deseadas por la organización.