ESTADO Y FINANZAS PÚBLICAS
31 de julio de 2006
La naturaleza y el carácter del Estado definen las particularidades que adquiere
su actividad financiera. Podríamos decir que, en por lo menos tres de los
aspectos mas importantes de las finanzas públicas. 1.- Las fuentes de los
ingresos públicos. Una vez que el Estado ha determinado cuales serán sus fuentes
de ingresos, el trabajo financiero se reduce a un trabajo meramente técnico.
Aplicar la norma de cobro y sancionar al que no pague. Pero la decisión respecto
al tipo de fuente de ingresos que se tendrá, implica una decisión política
puesto que no representa un impacto social distinto el que, por ejemplo, la
fuente de ingresos sea un impuesto que grave el consumo o uno que grave el
ingreso o la riqueza. Todo ello tiene una profunda connotación política
imposible de ocultar. No sólo porque la elección es un acto de poder derivado
del Ejecutivo. También porque esa elección debe ser aprobada por un órgano de
poder como es el Legislativo y ello implica la incorporación de la sociedad, a
través de sus representantes en la toma de decisiones. Y, por último, porque es
una decisión vinculada estrechamente a un programa político que pone en práctica
el Estado a través de su gobierno. 2.- Los rubros y los montos en los que se
gastan los dineros públicos. La política de gasto del Estado está determinada
por los problemas que pretenda solucionar y los objetivos que se plantea. Sean
éstos de carácter colectivo, sean de carácter particular o de grupo. El cómo,
cuando y para qué gastar son decisiones que tienen que ver con la perspectiva
política de quienes ejercen el poder. Con sus compromisos e intereses
económicos, de clase e ideológicos. Así, el gasto público puede contribuir a
solucionar las necesidades colectivas más apremiantes y ser el motor del
desarrollo económico del país. Pero también puede ser utilizado exclusivamente
para controlar problemas de inestabilidad de precios o desequilibrios
financieros y privilegiar el desarrollo de actividades económicas en beneficio
de ciertos grupos de intereses económico. 3.- El equilibrio o el déficit
presupuestal como política financiera. La posibilidad de que la actividad
financiera del Estado se conduzca de una o de otra manera, está dada por dos
factores políticos: a) La correlación de fuerzas políticas que expresan al
interior del Estado. La práctica de mantener déficits presupuestales se
fundamenta en la idea de hacer frente al problema de la creciente expansión de
las necesidades sociales, que no crecen en contrapartida a la mayor disposición
de ingresos, sino de manera independiente. También se fundamenta en la idea de
propiciar un desarrollo más armónico del capitalismo, sobre todo por el hecho de
que, de acuerdo a la Tesis Keynesiana, el funcionamiento del mercado tiende
siempre a propiciar un creciente desequilibrio entre oferta y demanda, entre
inversión y ahorro. Ello conduce a una crisis económica que sólo puede ser
evitada a través de la intervención del Estado mediante un incremento en su
gasto, asegurando con ello la preservación del empleo, el ingreso y la inversión
y, desde luego, el bienestar social. Obviamente, el que el Estado tenga esa
responsabilidad, implica que incurra cada vez más en la expansión de su gasto,
lo que deriva en déficits presupuestales. Pero la existencia de éstos déficits
se justifica en tanto se traduce en un beneficio para la sociedad y la economía
en su conjunto.
Desde luego, ésta visión no es compartida por todos los grupos de poder que se
expresan en el Estado. A los déficits presupuestales se les hace responsables de
la inestabilidad de precios y a la mayor intervención del Estado en la economía
del malfuncionamiento del sistema en su conjunto. Por lo que desde ésta
perspectiva, el Estado debe de procurar la austeridad financiera que conduzca al
equilibrio presupuestal y a mantenerse al margen de la actividad económica. b)
Las prácticas democráticas en el ejercicio público. Esto tiene que ver con el
hecho de si realmente la opción adoptada por el Estado tienen una
correspondiente aceptación en la sociedad (lo cual no es el caso de un régimen
antidemocrático). Es decir, si hay una legitimidad tal que manifieste que la
sociedad avala la actividad financiera del Estado. Y tiene que ver también con
las prácticas de corrupción y manejo ineficiente de los recursos públicos que
puede causar grandes mermas y que sólo es posible si los círculos de poder
político son tan inexpugnables para la sociedad que no puede penetrarlos y no
puede impedir la impunidad.