La teoría de la Personalidad autoritaria
Otras de las teorías que estudiaron el prejuicio corresponden a la línea de
la personalidad autoritaria cuyo máximo exponente fue Theodor Adorno (1950). El
autor, comulgaba con la idea de que las actitudes sociales son parte de las
tendencias de la personalidad individual. La represión que implica el desarrollo
del niño y su constante redirección de los impulsos deben ser modelados por los
agentes socializadores. Aquellos niños que fueron criados en hogares con reglas
de disciplina estricta y estrictamente severas desplazan sobre objetos
sustitutos esa agresividad en su edad adulta. (Adorno y Horkheimer, 1966:
122-123)
El autor aplica en su estudio del prejuicio la famosa escala F para medir
“tendencias pre-fascistas, que Brunswik, Levinson y Sandord ya habían trabajado
en la Universidad de California por el año 1940. Sin embargo, la escala F fue
muy criticada por psicólogos y sociólogos de la época, principalmente por tres
motivos: la muestra, si bien era considerable en números los participantes
pertenecían únicamente a organizaciones formales de estrato socioeconómico
medio. Según la construcción de la escala F, los ítems estaban redactados en
forma tendenciosa y no eran mutuamente excluyentes. Por último, los
procedimientos para validar las entrevistas clínicas no ofrecían garantía desde
el momento en que los entrevistadores conocían de antemano la puntuación
individual de cada entrevistado con riesgo de inferir involuntariamente en la
respuesta que se requerían a los participantes. Empero el punto más flojo de
esta teoría estaba en considerar a “los fascistas” como el único movimiento
autoritario sin tomar en cuenta los autoritarismos de izquierda. Uno de los
problemas teóricos que Adorno no pudo superar fue el distinguir entre prejuicio,
autoritarismo y fascismo. Esta falta de claridad a la hora de definir su objeto
de estudio lleva a que su método sea seriamente cuestionado por la comunidad
científica.