CAPITULO I. EL ESTADO DE LA CUESTIÓN
La Teoría de la identidad social.
La tesis de la deprivación fue la base empírica que sustentó la teoría de la
identidad social; los inicios de estos estudios tuvieron su origen en la crisis
del treinta. Bajo ese contexto, algunos investigadores se preguntarán sobre la
relación que existía entre el aumento de los conflictos raciales en los Estados
Unidos y las privaciones económicas. Fue así que originariamente, Miller y
Dollard (1939) y posteriormente Hovland y Sears (1940) realizaron diversas
investigaciones en las cuales afirmaban haber encontrado una correlación entre
la cantidad de linchamientos raciales y a las crisis económicas. Habían
concluido entonces, que la frustración era un elemento por el cual se generaba
un aumento en el prejuicio y la agresión (Billig, 1976).
En el año 1975, Brunno Bettelheim y Morris Janowitz toman un conjunto de
trabajos, todos realizados dentro de los Estados Unidos, los cuales confirman
que la movilidad social tiene una relación directa con el prejuicio. En sus
estudios se observan grupos con movilidad ascendente, descendente y estable,
confirmando la hipótesis de a mayor nivel de movilidad social descendente, mayor
grado de prejuicio. Sin embargo se demuestra que también existen casos en donde
la movilidad ascendente extrema se correlaciona con el prejuicio de manera
notable (Bettelheim y Janowitz, 1975:41)
En la década de los ochenta, los avances logrados por la tesis de la
deprivación van a ser tomados por Tajfel y Turner (1986) y serán reformulados.
La hipótesis central de los autores es que el logro de una identidad sin
conflictos requiere de la diferenciación positiva de su propio grupo. No
obstante, existen factores como el éxito y el fracaso que influyen directamente
en la autoestima de los individuos. La privación en cualquiera de sus formas
puede entenderse como un aspecto que amenaza a la identidad del grupo, en ese
contexto la respuesta del individuo hacia el exo-grupo será negativa. A mayor
privación mayor será la cohesión del endo-grupo y por ende mayor su aversión por
todos aquellos que no forman parte de él. No es extraño observar que ésta tesis
encuentra algunos obstáculos si se la compara con la situación económica de
otras sociedades. Sin ir más lejos en Brasil las personas de raza blanca, aún
con más deprivaciones que los norteamericanos, no muestran una agresividad tan
manifiesta hacia los “negros” (en Hollander, 2000: 397).
Los resultados empíricos de esta teoría son confusos y contradictorios. Por
un lado, se ha demostrado que la deprivación puede ser causa de actitudes
hostiles y despectivas hacia el exo-grupo, no obstante otros apoyan la idea de
que el sentimiento hostil puede ser redirigido hacia el mismo endo-grupo o hacia
su propia estructura normativa y por lo tanto no querer pertenecer más a él.
(Merton, 1965:302).
Más recientemente, Philomena Essed, en Understanding Everyday Racism,
encuentra testimonios que desafían la idea de que el racismo es parte de
personas frustradas e ignorantes. Uno de ellos apunta al racismo sutil dentro de
un círculo de médicos en Holanda, el cual es expresado a través de chistes que
la entrevistada recibe de sus compañeros o supervisor por motivo de su color de
piel. (Essed, 1991a:290)