2.4. Teoría de la dependencia
La teoría de la dependencia centra el desarrollo en los mercados domésticos, el
papel del sector industrial nacional, generación de demanda agregada mediante
incrementos salariales que aumentan los niveles de vida. La teoría de la
dependencia de la división internacional del trabajo Cardozo y Faletto 1969)
considera que las diferentes regiones y países tienen intercambios desiguales en
un sistema que concentra los recursos tecnológicos, la manufactura, la educación
y la riqueza, mientras que otras regiones y países periféricos solo son
proveedores de mano de obra y materia prima barata. Por su parte, la teoría del
desarrollo (Lerner 1958, Rostow 1960, Germani 1971) de la división internacional
del trabajo considera la importancia de que las denominadas “sociedades
parciales” se modernicen con tecnología y valores tradicionales.
La teoría de la agencia y la teoría de la dependencia de recursos son las
perspectivas con más aplicaciones en la governance corporativa, y por lo tanto,
su integración es importante. La función de la provisión de recursos de acuerdo
a la teoría de la dependencia de recursos se refiere a la habilidad del consejo
para obtener recursos para la organización, que pueden ser cualquier cosa en
términos de fortaleza o debilidad organizacional. La teoría de la dependencia de
recursos establece los procesos competitivos en los recursos o insumos que
implican cambio en respuesta a un estándar, es decir, trata de los procesos
competitivos por los cuales la escasez de recursos que implican el uso de
estándares, implican cambios.
2.5. Teoría de la globalización
La teoría de la globalización enfatiza las transacciones económicas y sus
vínculos políticos y financieros realizados con la complicidad del desarrollo de
la tecnología de la información y la comunicación, desde una perspectiva de los
elementos culturales. Así, la globalización es el triunfo de la teoría de la
modernización que homogeneiza y estandariza valores en los principios del
capitalismo y la democracia, estimula el crecimiento económico y promueve los
valores de la democracia, aunque incrementa las condiciones de inestabilidad e
incertidumbre. Sin embargo, lo que queda claro es que el crecimiento económico
no es causa de la democracia