5.1 TRANSFERENCIA DE COMPETENCIAS Y FUNCIONES
El gobierno se ha comprometido a transferir a los gobiernos regionales, antes de
diciembre de 2007, las 185 funciones que están contempladas en la Ley Orgánica
de los Gobiernos Regionales. Con ello parece expresarse una clara voluntad de
avanzar con mayor rapidez en el proceso descentralista.
A partir de esa orientación, en el corto plazo se requieren definiciones en
aspectos estratégicos para la viabilidad de la reforma. El tema más complejo es
la reforma del Poder Ejecutivo, la cual es indispensable para garantizar un
proceso ordenado de transferencia de las competencias y funciones, la gran
mayoría de las cuales son de carácter compartido entre los diversos niveles de
gobierno. Hace falta una cuidadosa ingeniería institucional que se oriente a
crear condiciones para una articulación basada en la complementaridad, la
colaboración y la generación de sinergias entre las municipalidades, los
gobiernos regionales y el gobierno nacional. No se puede avanzar en esta
perspectiva sin tener definido el nuevo rol del gobierno central.
Por la dimensión y la importancia del desafío, el Ejecutivo y el Congreso
tendrán que hilar fino y rápido para presentar, debatir y aprobar la denominada
Ley Orgánica del Poder Ejecutivo. Se propone tomar como punto de partida el
dictamen aprobado por unanimidad en la Comisión de Descentralización del
Congreso anterior. Rectificar errores y mejorar contenidos es mejor que asumir
la vieja costumbre de la política peruana de desconocer todo lo anterior. Se
considera la conveniencia que el presidente complemente sus anuncios mencionado
esta importante Ley.
Otra dimensión importante de la transferencia de funciones y que requiere
precisiones es el anuncio presidencial de implementar un Plan Nacional de
Construcción de Capacidades. Un primer aspecto a precisar es si se trata de una
visión sustentada en la formación de los funcionarios y autoridades regionales,
lo cual es un aspecto positivo y necesario, pero insuficiente. Se necesita un
enfoque más amplio e integral que, si bien debe incluir la dimensión formativa,
precisa incorporar también otros aspectos como el diseño organizativo y
evaluación de estrategias, políticas y proyectos.