¿CÓMO HA DE SER LA PRÁCTICA PEDAGÓGICA?
El trabajo frente a un grupo de estudiantes ha de ser un caminar junto con: Si
se parte del supuesto de que toda la razón de vivir es aprender, ser más
persona; dejar cada vez más lejos el animal que una vez fuimos o fueron nuestros
antepasados y acercarnos al homo sapiens que debemos ser y esperamos lograr, o
al menos contribuir a que otros que nos siguen lo logren.
Cuando demos clases, no partamos tanto de creer que debemos ayudar a otros a
ser, sino de que nosotros seremos más persona en la medida en que intentemos que
los demás crezcan y logren su objetivo. Por ello, ser docente debe implicar para
nosotros una oportunidad que hemos de agradecer a la vida, una ocasión
irrepetible en que podemos crecer junto con otros que también anhelan lograrlo.
Debemos imaginarnos al mundo como un paraíso por conocer, por entender, por
descifrar; y nuestra razón de ser, lograrlo. Y creer que la bestia que llevamos
dentro, muere un poco cada día, en la medida en que descubrimos o dominamos una
de las mil y una reglas o leyes que rigen el universo; y suponer que la
humanidad sólo encontrará la felicidad, en la medida en que siendo cada uno de
nosotros, día a día, más persona; aprendamos a valorarnos y a aquilatar
adecuadamente a los que nos rodean y al medio en que nos tocó vivir.
Debemos entender que todo ello se logra con la herramienta llamada educación,
que para nuestra fortuna, tenemos la suerte de contribuir a que exista.
Nuestra labor diaria consiste en aprender junto con nuestros niños,
maravillarnos de lo que nos dicen y descubrir sus dudas, y darnos cuenta que a
pesar de lo que ellos suponen, ignoramos la respuesta y; sin que ellos se
percaten, aprender cada día lo que creíamos que sabíamos y asombrarnos junto con
ellos, de que después de varios miles de años de que la ciencia existe; aún
estamos en pañales en lo que a conocer se refiere y aún el mundo busca afanoso
la piedra filosofal que dé felicidad al género humano.
¿Cómo ha de ser nuestra práctica diaria? Ojalá sea una excursión cotidiana en
busca de la verdad. ¿Cuál? La que cada cual quiera escoger, la que cada cual
crea que responde a su pregunta específica.
Supongo que buscar la verdad es como buscar la flor más bella; tú caminas entre
el bosque y poco a poco descubres una infinidad de capullos, pero cada uno de
los que te acompañan elige (como la más bella) a una diferente de la de los
demás: y así será mientras se busque con libertad. Porque si te dijeran cuál es
la que debes seleccionar, lo más seguro es que la que tomes no es la mejor, sino
la que te ordenaron, y eso es algo que no va con la educación, ni con la
formación de hombres libres... podrá ir con el adoctrinamiento, con amaestrar o
con lo que sea, pero jamás con la educación.