8.5.- UNIVERSALIDAD DE LA POLÍTICA SOCIAL
Sobre este tema, son relevantes las siguientes ideas: Machinea acota que la acepción de universalidad implica garantizar a todos los
ciudadanos, precisamente en virtud de tal condición, determinadas protecciones o
beneficios fundamentales que se consideran necesarios para que participen
plenamente en la sociedad en que viven. Como tal, dicho principio busca que
todos los miembros de la sociedad cuenten con la certeza de que ésta les asegura
un nivel y una calidad de bienestar considerados básicos, que deben ser los
máximos que permita el desarrollo económico en un momento dado. Esta
universalidad es la que genera cohesión social y pertenencia y, en última
instancia, la gobernabilidad indispensable para la construcción de un consenso
social.
Señala que si bien el principio de universalidad apunta a asegurar la protección
para quien no pueda autónomamente acceder a ella en forma definitiva, parcial o
temporal, por razones involuntarias, ello no necesariamente significa que el
acceso a los servicios sociales se deba otorgar siempre de manera enteramente
gratuita o automática, sin que medie una contribución específica, el pago de
impuestos generales o una prueba de medios. Sin embargo, la universalidad no es
contraria a la posibilidad de establecer criterios de selectividad o
focalización.
Indica que puesto que la falta de universalidad afecta principalmente a los más
pobres, la selectividad o focalización debe entenderse como el instrumento, o
conjunto de instrumentos, que permiten orientar las acciones, particularmente la
asignación de subsidios, para que la población más carente acceda a los
servicios y garantías sociales básicas.
Por ello, la focalización no debiera ser el objetivo de la política social, sino
una condición que, bien aplicada, hace más eficaz la universalización de los
programas sociales y por ello constituye también parte integral de una política
social de Estado.
Cordera sustenta que la universalización de la política social debería buscar
materializar los derechos sociales constitucionales, en particular en el caso de
la educación, la salud, la vivienda, y la seguridad social. Aumentar con solidez
la calidad de vida de todos, y al mismo tiempo fortalecer la formación de
recursos humanos para el desarrollo y la cohesión social, debería ser un
propósito explícito que reforzará los mandatos constitucionales, Apunta que el carácter universal de las políticas sociales, genera cohesión
social y le da vigencia y materialidad al concepto de ciudadanía. Garantizar a
todos los ciudadanos, en virtud de tal condición, determinadas protecciones y
beneficios asoma a cada día con más claridad, como una condición fundamental
para que sus perceptores participen plenamente en la sociedad en la que viven.