CAPITULO II. LA GLOBALIZACIÓN
La globalización de la administración es una realidad de la vida diaria. Todos
los días, los periódicos están llenos de noticias que nos recuerdan que las
organizaciones han adoptado un enfoque global. Los noticieros hablan, con
frecuencia de asuntos como las balanzas comerciales internacionales y las
fluctuaciones de las monedas. No es raro leer acerca de empresas japonesas que
están avanzando en los mercados de Estados Unidos ni de empresas estadounidenses
que están progresando en los mercados de Japón. Se nos informa de
administradores de los países que estaban tras la «cortina de hierro» que ahora
se preparan en Europa Occidental o Estados Unidos y de empresas estadounidenses
y británicas que se unen para ofrecer nuevos servicios de telecomunicaciones y
viajes en avión. Hoy, ningún gerente se puede dar el lujo de suponer que su
organización está aislada de todas estas actividades mundiales. Los clientes de
los chips de Sumitomo, como Hewlett-Packard, son testigos de esta afirmación.
Hoy, no es nada raro encontrar una organización global, con oficina matriz en
Estados Unidos, que cuente con operaciones fabriles en, por decir algo, Estados
Unidos, Alemania y Singapur; que venda sus productos en docenas de países
llamados «Cuatro Tigres» Hong Kong, Singapur, Corea del Sur y Taiwán.
Las grandes organizaciones no son las únicas que han optado por la vía global,
también es cada vez mayor la cantidad de pequeñas empresas que lo hacen. La
Globalización es el Reconocimiento por parte de las organizaciones, de que las
organizaciones deben tener un enfoque global y no un enfoque local. También
puede esta ser definida de muchas maneras, dependiendo de que nivel se desee
analizar, se puede hablar de la globalización del mundo entero, de un país,
industrias específicas, empresas, hasta de un modelo económico y político.