V.3. UNIÓN EUROPEA
En su programa la Unión Europea reconoce que la debilidad y vulnerabilidad de
las micro, pequeñas y medianas empresas se deben principalmente a cinco
factores: un entorno legal, fiscal y administrativo cada vez más complejo; las
dificultades para tener acceso a programas de innovación y aprovechar los
resultados de la investigación; la debilidad estructural de su capacidad de
gestión y sus programas de capacitación, la dificultad de conseguir
financiamiento a un costo razonable; y las barreras para acceder a los mercados
de productos y servicios.
Los problemas de la micro, pequeña y mediana empresa en la Unión Europea son
básicamente los mismos que tenemos en México, con la salvedad de que ellos ya
han desarrollado amplios y suficientes programas de apoyo y fomento; es por esto
que ante la firma eminente de un tratado de Libre Comercio de México con la
Unión Europea se agrega una condición más para impulsar la aprobación de esta
iniciativa para posicionar en forma competitiva a la micro, pequeña y mediana
empresa mexicana y evi tar que se incremente la desaparición de empleos que
resultaría de la continuación el status quo prevaleciente en nuestro país.
Todos los países miembros especialmente Alemania, Francia, el Reino Unido,
Italia, España y Bélgica han incrementado últimamente sus medidas de apoyo a
favor de las micro, pequeñas y medianas empresas, existiendo actualmente un alto
grado de convergencia regional entre dichas medidas. De conformidad con los
objetivos del artículo 130 de Tratado de Maastricht, con el Libro Blanco sobre
Crecimiento, Competitividad y Empleo y con el Programa Integral a favor de las
pequeñas y medianas empresas y del artesanado, la política comunitaria a favor
de estas empresas está dirigida a propiciar un entorno favorable para su
desarrollo en el conjunto de la Unión Europea, mejorar la competitividad de las
pequeñas y medianas empresas y propiciar su europeización e
internacionalización.
Los acuerdos institucionales para canalizar el apoyo comunitario son de lo más
diversos, pero parten en todos los casos del principio de subsidiariedad, según
el cual las decisiones deberán ser tomadas al nivel de autoridad que sea capaz
de actuar con mayor eficacia. Esto ha motivado a que las instituciones de apoyo
a las pequeñas y medianas empresas se localicen cada vez más a nivel regional y
local.
Al mismo tiempo, los principios de solidaridad y cohesión social comunitaria,
conducen a la existencia de fondos comunes para apoyar de manera preferencial a
los países, regiones y sectores empresariales rezagados, destacando la atención
a las pequeñas y medianas empresas.