b) La abolición del apartheid en Sudáfrica (1990-94).
La abolición del apartheid fue producto de los cambios políticos que ocurrieron
en Sudáfrica a finales de la década de 1980 y principio de la década de 1990.
En febrero de 1989, el presidente P.W. Botha sufrió un ataque de apoplejía y fue
reemplazado por F. de Klerk. En su primer discurso como presidente, en febrero
de 1990, F. de Klerk anunció que empezaría un proceso de eliminación de leyes
discriminatorias, y que levantaría la prohibición contra los partidos políticos
proscritos —incluyendo el principal y más relevante partido de oposición negro,
el Congreso Nacional Africano (ANC, "African National Congress"), que había sido
declarado ilegal 30 años antes.
Entre 1990 y 1991 fue desmantelado el sistema legal sobre el que se basaba el
apartheid. En marzo de 1992, en la última ocasión en que sólo los blancos
votaron, un referéndum le concedió facultades al gobierno para avanzar en
negociaciones para una nueva constitución con el ANC y otros grupos políticos.
Tan alta fue la violencia en este período de negociaciones, que el Presidente F.
de Klerk nombró una comisión para investigar y prevenir la violencia. Al rendir
su informe, la Comisión Goldstone señaló la responsabilidad de las Fuerzas de
Seguridad, así como el desbordamiento de la intolerancia política y la
agudización de los problemas socioeconómicos, como causas principales. Dado que
muchas fuerzas sociales y medios de comunicación hablaban de una “tercera
fuerza” o “fuerza clandestina” que estaba detrás del desbordamiento de la
violencia, F. de Klerk designó al General Steyn para investigar a los militares.
En su Informe rendido el 20 de diciembre de 1992, el General Steyn concluía que
las Fuerzas de Defensa de Sudáfrica, las Fuerzas Especiales y la Inteligencia
Militar estaban implicadas en actividades ilegales, incluso en intentos de
guerra química y guerra biológica, en venta de armas, en intentos de
derrocamientos de gobiernos locales, en destrucción de archivos que contenían
documentos probatorios, etc. El Presidente F. de Klerk tuvo que destituir a 6
generales y ordenar investigaciones sobre otros 16.
Finalmente las partes llegaron a un acuerdo sobre un borrador de constitución y
a una fecha tentativa para las nuevas elecciones: éstas se producirían entre el
27 y el 29 de abril de 1994. Las elecciones de 1994 convirtieron a N. Mandela
-prisionero número 46664 durante 27 años en penosas condiciones, símbolo de la
lucha contra el apartheid dentro y fuera del país-, en el primer presidente
negro de Sudáfrica; desde ese cargo puso en marcha una política de
reconciliación nacional, manteniendo a F. de Klerk como vicepresidente, y
tratando de atraer hacia la participación democrática al díscolo partido Inkhata
de mayoría zulú.