4. Conclusiones.
1ª.- Aunque el asunto de la homosexualidad es sin duda complejo, no por ello la
Iglesia deja de prestarle gran dedicación e incluso presentarlo como un tema
prioritario para conseguir la ayuda para estas personas y guiar a su vez a todo
el Pueblo de Dios.
2ª.- Desde la Antigua Alianza y el Nuevo Testamento, ya en los comienzos de la
Iglesia, ha sido nítido el mensaje ante esta cuestión, señalando las relaciones
homosexuales como no aceptables, o como dicta el Catecismo de la Iglesia
Católica: “intrínsecamente desordenadas”. En el mismo sentido se han manifestado
reiteradas veces los obispos españoles, como ya se indicó anteriormente.
Lo cierto es que aparte de este reconocimiento, en este trabajo se cree que
sería positivo dar un paso más en el sentido de tratar de incentivar a estas
personas a que intenten emprender el camino del abandono de esta condición y
alcancen la plenitud de la complementariedad de género.
3ª.- Para conseguirlo se indica como camino apropiado el acompañamiento
espiritual específico para personas homosexuales.
Para ello se necesita recuperar el autocontrol, realizar un continuo
reforzamiento, sin intentar compatibilizar este cambio con la continuación de
cualquier modo de vida, con cuidado de las dudas y momentos de oscuridad, y sin
intentar huir de la propia historia. Se debe partir del papel que ha desempeñado
la vida de fe en la vida del individuo y el que representa en la actualidad.
Todo lo anterior debe verse como una situación que llevó a una separación que
debe ser reestructurada mediante un nuevo plan de vida, trazándose un número
definido de etapas y condiciones que hagan valedor este camino, planteándose y
visionando todo desde el verdadero amor cristiano.