b) La Unia y el Teatro Rapsódico.
En esta época de grandes dificultades para él y toda Europa, y ante la
desintegración moral y social que experimenta su nación, decidirá prestar
juramento en el movimiento polaco de resistencia de la ¨Unia¨, que en sus
orígenes principalmente se constituirá para proteger a los judíos de la diáspora
perseguidos por el IIIer. Reich, pero que acabará desarrollando actividades
clandestinas contra el régimen fascista. En este momento, seguirá ayudando a
familias judías para que puedan escapar de la persecución del régimen
nacionalsocialista y se integrará en la rama política de la ¨Unia¨ como miembro
no combatiente, y en su vertiente cultural se convertirá en el máximo
responsable del grupo teatral en la clandestinidad que tomará el nombre de
¨Teatro Rapsódico¨ y que por medio de sus representaciones y obras teatrales
conseguirá el objetivo de exaltar los valores nacionales y tradicionales entre
sus compatriotas.
En un episodio poco conocido sobre su vida, Karol Wojtyla fue salvado del
fusilamiento y la deportación a Siberia ordenada por Stalin, la disposición
sobre los oficiales, maestros y seminaristas recién ocupada Polonia, el mayor
Vasilyi Sirotenko, no podía fusilarlo porque era demasiado útil, sabía idiomas y
conocía la ciudad, y por exigencias relativas a las operaciones militares que
tenían lugar en Cracovia, Karol Wojtyla y los demás no deberían ser deportados,
y los seminaristas de la cantera Solvay estaban los primeros de la lista.
Otras revelaciones las encontramos en Edith Zirer, una judía que siendo niña
estuvo en un campo de exterminio nazi. Edith Zirer, una judía israelí, revela
cómo fue socorrida por Karol Wojtyla al final del holocausto nazi: ¨Me acuerdo
perfectamente. Me encontraba allí, era una niña de trece años, sola, enferma,
débil. Había pasado tres años en un campo de concentración alemán, a punto de
morir. Y Karol Wojtyla me salvó la vida, como un ángel, como un sueño venido del
cielo: me dió de beber y de comer y después me llevó en sus espaldas unos cuatro
kilómetros, en la nieve, antes de tomar el tren hacia la salvación¨. El 28 de
enero de 1945 los soldados rusos liberaron el campo de concentración de Hassak,
donde había estado encerrada trabajando en una fábrica de municiones, explica
Edith.