Capítulo 2. La Síndone de Turín.
La Ciencia con el análisis del Carbono 14, creyó encontrar una prueba de
falsedad de la Sábana Santa, cuando en realidad se ha visto imposibilitada de
demostrar que principios sustentan la impresión de aquella imagen que quedó
plasmada en la Síndone de Turín, y por tanto se ha mostrado incapaz con sus
métodos de desvelar el verdadero origen de la figura que aparece en el lienzo.
En cambio, ha considerado como una prueba irrefutable el resultado con isótopos
radiactivos, cuando la cuestión implícita que deriva de ellos es la incapacidad
de explicar, lo más importante, cómo se originó tal imagen y cual es su
verdadera naturaleza.
De este modo, comprendemos la insuficiencia de los métodos de la Ciencia, y
cuanto se ve de incapaz de demostrar la verdad cuando asegura con su
conocimiento incompleto una falsedad.
En realidad, y en un ejercicio de responsabilidad se debería asumir que al igual
que la fe, los hechos que derivan de ella son inexplicables, porque como la
imagen tridimensional que aparece en el Santo Sudario sigue siendo a todas luces
una incógnita para la Ciencia, por su misma incapacidad de demostrar el origen
de lo inexplicable de su realidad, por esta misma razón, se debería creer en
realidad que las verdades de la fe como la Sábana Santa de Turín siguen siendo
un misterio que la Ciencia no ha podido resolver ni explicar.
No obstante, la cuestión más importante y que nos ocupa en realidad, es que
existen más pruebas que demuestran su autenticidad y refutan su falsedad, y que
si bien por incapacidad no demuestran su falsedad, nos llevan a concluir su
veracidad.