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LA "ECONOMÍA DE BURBUJA" EN JAPÓN

Ernesché Rodríguez Asien

 

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2.4 La crisis asiática y su impacto en la economía japonesa

Según el economista japonés Kagami Mitsuhmo, la crisis de las monedas asiáticas es la consecuencia directa de una combinación de factores.

El primer factor desencadenante de esta crisis fue el gigantesco déficit de la cuenta corriente, el cual en 1996 alcanzó el 8,2% del PNB de Tailandia. Este déficit ejerció fuertes presiones a la sobre valorada moneda de ese país.

El segundo factor fue la relación existente entre un yen débil y el fuerte baht (moneda tailandesa) que incrementó las importaciones de bienes japoneses cuya partida representa casi un tercio de las importaciones totales de Tailandia. Así, pues, la fortaleza del baht es la causa del aumento de su déficit comercial.

Un tercer factor se produjo con el incremento de la progresiva afluencia de capital extranjero a corto plazo. Tailandia ha absorbido grandes movimientos de fondos extranjeros a mediano y largo plazos, probablemente esta afluencia ha sido demasiado elevada.

Las masivas inyecciones de capital extranjero han dado beneficios, han compensado el déficit por cuenta corriente y han aumentado las reservas de divisas.

Pero, al mismo tiempo, han impulsado las presiones inflacionarias debido a la afluencia de dinero. Una parte de los fondos fue a parar al sector inmobiliario y a sectores especulativos donde se crearon burbujas económicas parecidas a las de Japón de finales de década de los 80. En los últimos tiempos, los especuladores han utilizado de forma exagerada los mercados financieros del país para obtener beneficios a corto plazo. Para sintetizar, la crisis de Tailandia se debió a las burbujas especulativas provocadas por las grandes afluencias de fondos del sector privado a sectores, como el inmobiliario. La crisis tailandesa muy similar al estallido de las burbujas especulativas de Japón, puede considerarse una quiebra del mercado ocasionada por el desorden de una moral peligrosa, o más concretamente, por la descomposición de las normas éticas ante la perspectiva de obtener ganancias con facilidad.

Asia Oriental trata de impulsar sus exportaciones para emerger de la crisis económica, agobiada por la caída de sus monedas y del consumo interno. Más, a pesar de la mayoría de los pronósticos, esas economías han logrado recuperarse.

La teoría económica convencional señala que, a pesar de todos sus problemas, Asia Oriental deberá estar exportando mucho más que antes, pues las devaluaciones aumentaron su competitividad en el mercado mundial. En la mayoría de los países de Asia Oriental las exportaciones crecen de forma moderada, mientras se reducen los déficit de cuenta corriente debido a la caída de las importaciones, ahora demasiado caras para el bolsillo del consumidor de la región.

Las cuentas de Tailandia e Indonesia, al igual que las de Corea del Sur, cuyo superávit comercial de enero de 1998 fue de 1 600 millones de dólares, no son resultado de un aumento en las exportaciones, sino de la caída de casi el 40% de las importaciones. Las importaciones de Corea del Sur de petróleo, materias primas, bienes de capital y de consumo caen de picada.

Los exportadores tailandeses no se beneficiarán en todo con la depreciación de la moneda, pues varios países importadores tienen menos poder de compra debido al lento crecimiento de la economía. Los principales importadores de bienes tailandeses son, por lo general, sus socios de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), Japón y China, los cuales disminuyeron sus compras en 1997.

Indonesia es otro país con una fuerte dependencia de las importaciones de otras economías de la región, como la ASEAN, Japón y Corea del Sur.

Las empresas japonesas hicieron grandes inversiones en el Este Asiático, con la base del fuerte yen después del Acuerdo Plaza en septiembre de 1985, pero éstas también han descendido desde aproximadamente 1990. Las inversiones japonesas en las economías asiáticas de reciente industrialización alcanzaron su punto máximo en 1989 y en los países de la ASEAN, en 1990.

La tendencia probablemente refleja el hecho de que las empresas niponas han tenido menos capital disponible para las inversiones en el extranjero como consecuencia de la larga recesión.

En la segunda mitad de los años 80, la expansión a gran escala de las empresas niponas en el Este Asiático produjo un tremendo impulso en el crecimiento económico de la región y, por tanto, se predecía que el descenso de las inversiones japonesas que empezó en 1990 tendría un efecto negativo en el crecimiento del Este Asiático.

En comparación con el resto del mundo, estos países presentan unas fuertes políticas macroeconómicas, poseen también una fuerte política en la educación, unos altos tipos de ahorro nacionales y una relativa estabilidad política.

Las estrellas del crecimiento económico del Este y Oeste Asiático se han visto obligadas a revisar sus estrategias de industrialización que dependen del fondo extranjero. Parte de los 70 millones de dólares de los fondos absorbidos a fines de 1996 el 53%, según el Banco de Pagos Internacionales correspondió a créditos de instituciones japonesas. De ahí que sea natural que Japón ejerza el liderazgo en la salida de la crisis monetaria.

Para contribuir al desarrollo sostenible de los países del Este y Sudeste Asiático y desarrollar los lazos de convivencia, Japón tendría que liberalizar su mercado protegido y aumentar las importaciones de la región, como hicieron los Estados Unidos con México mediante el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica. Hay muchas cosas que Japón puede hacer además de inyectar dinero como medida de emergencia, para fortalecer la estructura industrial de Asia a largo plazo.

La experiencia nipona en cuanto a política a seguir con las pequeñas y medianas empresas puede servir también de modelo para la industria de componentes de otros países. La producción de piezas tiende a convertirse en el principal objetivo de las pequeñas empresas en todo el mundo. La experiencia de Japón en política industrial es un modelo de desarrollo práctico para los países que quieran financiar empresas pequeñas.

Otros elementos característicos al modelo japonés, como la identificación del personal con el destino de la empresa, la lealtad y el proceso de toma de decisiones desde abajo, son la base de la gestión nipona y de la producción de tecnología; tal vez no puedan aplicarse fácilmente en los países del Sudeste Asiático que suelen practicar una gestión desde arriba hacia abajo y buscar el interés personal. A pesar de esto, una gestión parecida a la japonesa no es del todo imposible.

Japón fue criticado en los inicios de las crisis por los analistas, autoridades de Estados Unidos y del FMI, porque consideraban que la actuación de Japón era insuficiente. La opinión pública era que Japón debía contribuir con todo su potencial a revertir la actual situación financiera de la región y jugar el papel que le toca como primera potencia regional.

Sin embargo con el de cursar del tiempo las contribuciones japonesas a los países del área involucrados en la crisis, silenció las criticas recibidas en los inicios. Ejemplos de esto tenemos las llamadas “Tres iniciativas de Hashimoto”, que se dieron a conocer el 16 de Diciembre de 1997 por el Primer Ministro Ryutaro Hashimoto.

Los objetivos fundamentales de estas tres iniciativas eran los siguientes:

• La cooperación debe encaminarse hacia el logro de la estabilidad monetaria y financiera.

• Apoyar la reforma económica estructural en los países de la ASEAN con el objetivo de lograr un desarrollo estable y sustentable.

• Estrechar el dialogo y el intercambio entre Japón y la ASEAN.

• Desarrollar esfuerzos conjuntos para enfrentar los retos de la comunidad internacional.

Posteriormente los ministros de Finanzas y gobernadores de las naciones más industrializadas del planeta se reunieron en febrero de 1998 en la capital británica con el objetivo de analizar la situación en el Lejano Oriente, así como presionar a Japón a abrir sus mercados para acelerar la eliminación de la crisis asiática.

La situación de crisis y las exigencias actuales de los países de la región propiciaron la creación de nuevos paquetes de ayuda para estabilizar la zona. A principios de octubre, el ministro de finanzas Kichi Miyazawa presentó en la reunión del Grupo de los 7 y los representantes de naciones asiáticas celebrada en Washington, el nuevo plan de ayuda para Asia. Japón anunció un paquete de 30 mil millones de dólares para rescatar el sistema bancario en esto países y contribuir a la estabilización regional conocido como la “Nueva Iniciativa Miyazawa” (Plan Miyazawa) el cual fue recibido con beneplácito por todos los países de la ASEAN.

Los 30 mil millones contemplados en el Plan serán destinados a ayudar a los países asiáticos con problemas (Indonesia, Malasia, Filipinas, Corea del Sur y Tailandia)

La incertidumbre, provocada por el colapso de entidades financieras y la crisis en otros países de Asia, retrasa las inversiones de las empresas niponas en equipos y plantas de producción y frena el consumo de los ciudadanos.

Del total de créditos concebidos en Asia, alrededor de 18 000 millones de dólares corresponden a China y 240 000 millones de dólares están repartidos entre países, Tailandia y Hong Kong. Los créditos que Japón ha concedido a países en toda Asia, cuyo monto alcanza 258 000 millones de dólares, serán de difícil recuperación y agravarán la situación de la economía de este país.

Para resumir podemos describir el doble efecto de la crisis:

La crisis asiática tiene diferentes afectaciones en la economía japonesa:

Entre las más importantes podemos mencionar:

* Japón posee el 40% del comercio y el 30% de sus inversiones con el ASIA

* Los países de la región son los mayores abastecedores de materia prima hacia Japón: petróleo, gas natural, caucho natural, madera, níquel, que son fundamentales para el desarrollo de la economía nipona.

* La incertidumbre, provocada por la crisis en otros países de Asia y el colapso de entidades financieras, retrasa las inversiones de las empresas niponas en equipos y plantas de producción y frena el consumo de los ciudadanos japoneses.

* Del total de créditos concedidos en Asia, alrededor de 18 000 millones de dólares corresponden a China y 240 000 millones de dólares están repartidos entre países, Tailandia y Hong Kong. Los créditos que Japón ha concedido a países en toda Asia, cuyo monto alcanza 258 000 millones de dólares, serán de difícil recuperación y agravarán la situación de la economía de este país.

La crisis económica de Japón tiene diferentes afectaciones en los países del Asia:

Entre los más importantes podemos mencionar:

* Japón posee el 40% del comercio y el 30% de sus inversiones con el ASIA

* El principal país importador de la ASEAN es Japón, incrementándose anualmente, sobrepasando el 12% del valor de las importaciones.

* Japón es la segunda potencia económica mundial y la primera regional.

* Japón es el donante número uno de la Ayuda Oficial para el Desarrollo de todos los países de la Región.