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LA "ECONOMÍA DE BURBUJA" EN JAPÓN

Ernesché Rodríguez Asien

 

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3.6 Situación General de Japón desde 1990 hasta el 2006

• El estallido de la burbuja financiera en 1990, ha tenido las siguientes consecuencias:

En lo económico:

1. Caída brusca del precio de las acciones en la bolsa de valores.

2. Caída brusca del precio de la tierra.

3. Disminución de la demanda de bienes raíces, de automóviles y de artículos de lujo.

4. Quiebras de bancos por los créditos irrecuperables.

5. 16 mil 624 quiebras empresariales al cierre del año 2003.

6. Bajos salarios por las bajas utilidades de las empresas.

7. Se le ha llamado a la década de los 90 “la década pérdida” por la crisis que la caracteriza y la no solución a su salida.

8. Alianzas corporativas estratégicas.

9. Continuada apreciación del yen con respecto al dólar trayendo como consecuencia una disminución de las exportaciones japonesas perdiendo competitividad internacional y provocando entre otros factores el estancamiento económico en el país.

10. Gran disminución de la inversión y el consumo personal.

11. Aguda deflación, afectando utilidades empresariales, empleo y salarios.

12. En términos relativos la deuda pública de gobierno es la más grande del mundo, pues representa el 150% de su Producto Interno Bruto.

13. Aumento del gasto público por casi 5 millones de millones de dólares, una cifra superior al Producto Interno Bruto Japonés. ( 4,5 millones de millones de dólares aproximadamente).

14. Estancamiento industrial

15. Disminución de las inversiones de capital

16. Ha descendido la confianza empresarial debido a que el clima económico empeora.

17. Se incrementa la “desindustrializaciòn” (traslado de numerosas fábricas a otras naciones asiáticas).

En lo social:

18. Los suicidios y la criminalidad están creciendo alarmantemente.

19. Muchos limosneros se ponen un letrero en el pecho que dice: “reestructurado” lo que en realidad quiere decir “despedido”.

20. Han aparecido barrios de gente pobre que viven en barracas con las peores condiciones.

21. Incremento de la prostitución juvenil

22. Incidentes de violencia en las escuelas entre alumnos y entre alumnos y profesores.

23. Crisis del sistema educativo

24. Desintegración familiar.

25. Aumento del desempleo hasta llegar a su record histórico de 5,5% durante tres meses consecutivos en el año 2003.

26. Ajuste laboral con jubilaciones anticipadas y despidos (Nissan el tercer fabricante japonés de automóviles en el año 1999 despidió a 20 mil trabajadores)

27. Se ha incrementado la corrupción en muchas esferas.

28. Incremento del envejecimiento de la población y bajo índice de natalidad.

29. Incremento de la inseguridad laboral (desempleo y bajos salarios). Esto se manifiesta en la pérdida del empleo vitalicio y el salario por antigüedad en la mayoría de los centros laborales.

30. Cambio de mentalidad en la población sobre todo en los jóvenes, que buscan trabajos “interesantes” que le reporten más ganancias con menos esfuerzos.

31. El cambio de empleo y centros laborables se ha agudizado.

A pesar de la fragilidad de la economía nipona en los últimos años y de la debilidad del sistema financiero, Japón registró en el 2003 un crecimiento bastante superior al previsto inicialmente. En el primer trimestre del 2003, el crecimiento fue débil, lastrado por las incertidumbres generadas por las tensiones geopolíticas internacionales y por el posible impacto del Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SRAS) en las economías asiáticas.

En el segundo trimestre el crecimiento fue más intenso, lo que se reflejó en un ascenso significativo de los indicadores de confianza y de la inversión empresarial, facilitado por el saneamiento financiero realizado por buena parte del sector manufacturero durante los años anteriores y las perspectivas de mejoría del entorno exterior.

En el tercer trimestre hubo signos de cierta desaceleración, propiciada, al menos parcialmente, por factores transitorios que incidieron negativamente en el consumo privado. Ya en el último trimestre el PIB experimentó la mayor subida de los últimos 13 años y medio. La economía japonesa creció entre octubre y diciembre un 1,7% en términos reales con respecto al mismo período del año anterior, el más fuerte desde el segundo trimestre de 1990. El crecimiento del último trimestre del 2003 fue de un 7% situando el crecimiento económico japonés durante todo el año en el 2.7% según la OCDE, totalmente diferente al año anterior, cuando se contrajo un 0,4%.

El primer ministro, Junichiro Koizunmi, mostró su satisfacción y la esperanza de que el sector privado gane así “ vitalidad”, mientras que el ministro de Economía y Política Fiscal, Heizo Takenaka habló de una recuperación económica “ moderada y firme”.

El consumo privado es uno de los factores que influye en el crecimiento de la economía, pero este indicador se ha comportado negativamente. En el 2003, el gasto promedio de los hogares japoneses fue de 2 828 dólares y registró una contracción del 0,8% con respecto al año anterior, debido al recorte de salarios y a las fuertes restricciones de las empresas debido a la crisis. Esta contracción tuvo lugar a pesar de que en el último trimestre del año hubo un aumento significativo del consumo. Este último aumento sugiere que habrá cierta recuperación en el 2004, recuperación que se basará en una mejoría más clara de la creación de empleo, todavía incipiente, que permita compensar las pérdidas de renta derivadas de la deflación.

La economía japonesa es una economía en la que el sector de los servicios es el que hace el mayor aporte al PIB con un 67,7%. El sector de los servicios es también el que más personas emplea con un 64,6% en ese mismo año. Este sector creció en un 1% en el 2003, lo que representa un avance con respecto a la contracción del 1% registrada en el año 2002.

La industria es el segundo sector en cuanto a aporte al PIB con un 30,9% en el 2001 y empleaba en ese año un 30,3% del total de personas empleadas. En el año 2002 la producción industrial disminuyó en un 1,4% con respecto al 2001, disminución que se debió a su vez a una contracción de la producción de muchos artículos industriales. Por ejemplo, la producción de equipos de aire acondicionado para hogares disminuyó en un 17,5%, la de hornos microondas en un 20,7% y la de teléfonos celulares en un 14,1%.

La agricultura, por su parte, aportaba un 1,4% del PIB en el 2001 y empleaba aun 4,9% de la fuerza laboral.

Las actividades de Investigación y Desarrollo (I+D) constituyen la premisa esencial para aumentar la capacidad innovadora y competitiva de los países. Los países desarrollados tienen la posibilidad de destinar cuantiosos recursos a esta actividad y Japón no es una excepción. Según el Survey of Research and Development 2002, el gasto total en Investigación y Desarrollo de Japón durante el año fiscal 2001 creció en un 1,5% con respecto al año anterior y significó un 3,29% del Producto Interno Bruto.

Los resultados de la Investigación y Desarrollo se pueden apreciar si se tiene en cuenta que mientras que en 1992 se registraron 3 585 patentes relacionadas con tecnologías electrónicas y de comunicación, en el 2002 los registros ascendieron a 8 907 patentes.

Tras la ruptura de la burbuja económica de Japón alrededor de 1992, el índice de desempleo del país aumentaba constantemente, pasando del 2,2% al 5,4% en el 2002. El empleo sólo empezó a recuperarse cuando el clima económico mostró signos de mejora a partir del septiembre del 2003. Según el Buró de Estadísticas del gobierno japonés, en enero del 2004, el desempleo se ubicaba en un 5,0%. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico pronostica que para el presente año 2004, el desempleo en Japón se ubique en el 5,2%.

En cuanto a la Balanza Comercial, se puede anotar que en el 2002 el valor de las exportaciones creció en un 6,4%. Estas exportaciones estuvieron dirigidas principalmente a Asia, región que absorbió el 45,8%. Los principales socios comerciales de las exportaciones fueron los Estados Unidos con un 28,5%, China con un 9,6%, Sur Corea con un 6,9% y Taiwán y Hong Kong con 6,3 y 6,1% respectivamente.

En el 2002 Japón se ubicó en el lugar cinco entre los principales exportadores de servicios comerciales con un 4,1% de las exportaciones mundiales. En cuanto a las exportaciones de mercancías ocupó el lugar tres con un 6,5% del total mundial.

En el segundo trimestre del 2003, el dinamismo de las exportaciones se moderó sensiblemente, a causa de la debilidad del comercio con las restantes economías asiáticas derivada del Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SRAS) y de la tensión geopolítica. Mientras, el Gobierno nipón señaló también que las exportaciones aumentaron en unos 4,2% en el último trimestre impulsadas por el comercio con los Estados Unidos e incluso de otros países asiáticos como por ejemplo China.

En cuanto a las importaciones, en el 2002, disminuyeron en un 0,4% y el 55,6% provenían de Asia. Los principales países de los cuales Japón importó bienes y servicios fueron en ese año los Estados Unidos con un 18,3%, China con un 17,1% y Sur Corea con un 4,6% e Indonesia y Australia con un 4,2% cada uno.

Japón también es uno de los principales importadores de mercancías y servicios comerciales. En el 2002 se ubicó en el lugar 4 entre los importadores de mercancías con un 5% de las importaciones mundiales. A su vez, ocupaba la posición tres entre los importadores de servicios comerciales con un 6,9%.

Uno de los factores externos que ha influido en la recuperación económica japonesa ha sido el ciclo expansivo en que se encuentra la economía china. Gracias al impulso de su producción industrial, la demanda de exportaciones y las inversiones, la economía china creció a un ritmo fuerte del 9,1% en el 2003, el índice más alto desde 1997. Los exportadores japoneses respondieron al desafío aumentando sus embarques a China en un 33,2% a un récord de 62 900 millones de dólares entre el 2002 y 2003. Las exportaciones niponas a China se han duplicado con creces desde el 2000, aunque todavía sólo representan la mitad del monto de las exportaciones a Estados Unidos.

En términos nominales, el PIB de Japón representa la mitad del producto estadounidense, aproximadamente, y tres veces más que el de China. Sin embargo, PIB chino medido en términos de capacidad de compra doméstica ya es superior al de Japón.

El desarrollo de China como un motor de crecimiento en Asia también ha acelerado la adaptación de la producción nipona hacia ese mercado. La empresa Nippon Steel accedió a formar una empresa mixta con el principal productor siderúrgico de China en diciembre del 2003. Nippon Steel Corp. es una de muchas empresas japonesas que aprovecha lo que se ha llamado “ el auge chino”. China tiene una gran necesidad de acero, materiales de construcción, teléfonos celulares, televisores de alta definición y automóviles y los japoneses trabajan horas extras para satisfacer su demanda. “China compra todo”, destacó Takashi Kanke, un funcionario de la siderúrgica Nippon Steel .

Muchos analistas consideran a China como una amenaza para la economía japonesa, pero esta opinión está cambiando basado en que a medida que crecen las exportaciones japonesas gracias a la creciente demanda china, la economía nipona se beneficia y se crea una interdependencia entre estas economías que beneficia a ambas.

Para el año fiscal 2002, la Inversión Extranjera Directa de Japón en el exterior se mantuvo superior a la de otros países en Japón. La principal región receptora de los flujos de Inversión Extranjera Directa de Japón fue Europa con un 41,4%, seguida de América del Norte con un 23,08% En esta última región el principal receptor es los Estados Unidos con un 22,4% del total invertido por Japón en el exterior.

En cuanto a la inversión en Japón, la principal región emisora fue Europa con un 32,3% seguida de América del Norte con casi un 30%. Estados Unidos invirtió un 22,4% del total invertido en Japón. Se destaca que las inversiones extranjeras en el país nipón se dirigieron principalmente al sector no manufacturero con un 62,37%. El restante 37,6% fue invertido en el sector de manufacturas.

En los últimos meses del 2003 ha tenido lugar una reducción de las presiones deflacionistas, reflejada tanto en los precios de consumo como en los precios al por mayor. En el 2002 se estimó una tasa de inflación de –0,9%. En enero del 2004 la inflación era de un –0,3% según el Buró de Estadísticas. No obstante, todavía sería apresurado concluir que se ha iniciado una reversión definitiva de la deflación, ya que la moderación de la caída de los precios se ha debido parcialmente a factores transitorios, relacionados con subidas de tarifas públicas y de los precios de las materias primas. Asimismo, persiste un importante grado de exceso de capacidad en la economía japonesa, que limita el recorrido al alza de los precios.

Otra razón para explicar la reducción de la caída de los precios estaría en que la base monetaria japonesa prácticamente se ha duplicado en el 2003, porque el Banco Central de Japón está comprando dólares en el mercado de divisas de forma creciente para evitar el fortalecimiento del yen. Por eso las reservas internacionales de Japón no parecen tener límites al batir en enero del 2004 un nuevo récord y crecer hasta los 741 250 millones de dólares.

Durante estos años de crisis, las finanzas públicas de Japón experimentaron un deterioro sin precedentes. El déficit público respecto al PIB de la Administración Central aumentó del 0.7% en 1991 al 8.2% en 2002 (por ejemplo, el déficit público de Francia, uno de los países que la Unión Europea considera problemáticos en este aspecto, alcanzó el 3.1% en 2002). La deuda pública/PIB también aumentó del 61.1% de 1991 hasta el 142.7% en 2002 (Francia se situó en el 66.7% en 2002). Sin embargo, toda esta deuda tiene su contrapeso en el ahorro de los japoneses y el superávit de la balanza por cuenta corriente es uno de los mayores del mundo (2.8% respecto al PIB en 2002).

Aunque la posición coyuntural de la economía japonesa ha mejorado de forma significativa, todavía persisten importantes vulnerabilidades de fondo que pueden limitar el alcance de la recuperación. En primer lugar, existen factores que podrían bloquear la recuperación de la inversión empresarial, principal motor del crecimiento en los últimos trimestres. Además, hay otras áreas de fragilidad, como la situación de las cuentas públicas y del sistema financiero, el proceso deflacionario y por último, una apreciación sostenida del yen, que puede llevar a una pérdida de competitividad de las exportaciones japonesas. Estos riesgos no son excluyentes entre sí; al contrario, la emergencia de cualquiera de ellos puede propiciar la aparición de los restantes.

La inversión empresarial está teniendo un papel relevante en el proceso de crecimiento actual, aunque su recuperación está siendo relativamente débil si se tiene en cuenta su reducido nivel de partida. Este comportamiento se explica por una serie de factores, que contribuyeron al estancamiento de la inversión durante los últimos años. Entre ellos, destacan los siguientes:

a) El amplio exceso de capacidad de la economía japonesa;

b) La disminución de las expectativas de rendimiento de la inversión, derivada de la debilidad de la economía;

c) La caída de los precios de los activos, que ha provocado el deterioro de los balances empresariales

d) La fragilidad del sector bancario y el escaso desarrollo de vías alternativas de financiación empresarial, sobre todo para las pequeñas y medianas empresas.

La solidez de la inversión depende, en buena medida, de la situación financiera de las empresas, cuya mejora facilitaría la consolidación del sistema bancario y la consiguiente reanimación del crédito. Pero, como se analizó en la sección precedente, la posición del conjunto del sector empresarial sigue siendo frágil, vulnerable a aumentos bruscos de los tipos de interés o a una apreciación significativa y sostenida del yen.

Por todo ello, no se puede descartar que la reciente mejoría de la inversión sea solo transitoria, a pesar del fuerte crecimiento de los ingresos empresariales.

Otros dos riesgos relacionados entre sí son la elevada deuda pública y la fragilidad del sector financiero, que implica costes potenciales significativos para el sector público, derivados de posibles operaciones adicionales de rescate de entidades financieras de cierto tamaño. Los riesgos relacionados con esta área de fragilidad pueden llegar a emerger de forma súbita, a raíz de un deterioro de las expectativas de los agentes, y su impacto económico depende de la evolución de las variables financieras y de la reacción de las autoridades japonesas.

Por otro lado, si bien los bajos tipos nominales de interés contribuyen a la estabilidad financiera, también tienen consecuencias adversas, ya que inciden negativamente sobre la rentabilidad bancaria y obstaculizan la estimación del riesgo de crédito. La estimación de los costes económicos provocados por la deflación y el límite cero de tipos de interés nominales es una tarea difícil, pero con bastante seguridad alcanzan una magnitud significativa.

Finalmente, una apreciación del yen de carácter significativo y sostenido supone un elemento de riesgo que puede llegar a ser relevante. En los últimos tiempos, el yen se ha apreciado hasta niveles máximos en los últimos tres años. La última vez que se situó en esos niveles, la actividad terminó resintiéndose a causa de la desaceleración de las exportaciones, intensificada tras los ataques del 11 de septiembre de 2001.

En el contexto actual, la apreciación del yen podría limitar el dinamismo de la actividad, al afectar de forma negativa a la competitividad de las exportaciones, con efectos nocivos sobre la producción industrial y los beneficios empresariales, que finalmente redundarían en una disminución de la rentabilidad de los proyectos de inversión empresarial. La apreciación de la divisa podría llegar a bloquear también la reversión del proceso deflacionario, si bien ello requeriría una pérdida de competitividad bastante significativa.

En el año 2004 la economía nipona podría tener una gran mejoría siendo considerado por algunos especialistas el año crucial para salir de la crisis, aunque habría que tener cuidado con el fortalecimiento del yen. La divisa japonesa con su tendencia alcista amenaza con frenar las exportaciones. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico prevé que Japón se recuperará y tendrá un crecimiento de un 1,8% en el 2004.

En resumen, las perspectivas de crecimiento económico de Japón han mejorado sensiblemente en los últimos tiempos, gracias al buen comportamiento de la inversión empresarial y a la mejoría del entorno exterior. Pero, para que el proceso de recuperación se consolide, es necesario acometer con decisión los procesos de reforma necesarios en el sistema financiero y en el sector empresarial, de forma que se impida la materialización de los riesgos derivados de los elementos de fragilidad de la economía japonesa.

En el aspecto social, la recesión económica de los últimos años ha influido, sin lugar a dudas, en el estándar de vida japonés. Se estima que en el 2002, el PIB per cápita era de 31 437 dólares lo que representaba una disminución del 0,8% con respecto al año 2001.

Según un estudio del gobierno japonés, en el 2003 el Gasto promedio mensual por hogar disminuyó en un 0,8% teniendo en cuenta todos los hogares japoneses. Sin embargo, al tener en cuenta los hogares de los trabajadores, la disminución del gasto fue aún mayor, de un 1,2% y el ingreso por hogar disminuyó en un 2,3%. Se espera que para el presente año, estos indicadores muestren cierta mejoría junto con la esperada recuperación económica.

El empleo es también un componente importante al evaluar la calidad de vida de una población. Uno de los problemas más agudos que ha tenido la recesión económica nipona en estos años ha sido su impacto negativo en el mercado de trabajo. Los patronos han reducido el número de empleados fijos en sus nóminas y han contratado a más trabajadores a tiempo parcial y temporales. Entran más mujeres en el mundo laboral, más jubilados vuelven a trabajar en nuevos ámbitos.

Hay que destacar que la tasa de desempleo en Japón se situó en 5,0% de la población activa en enero del 2004. Desde el segundo semestre del año 2003 la situación económica mejoró, lo cual condujo a un alza de la demanda de la mano de obra, aunque la situación del empleo es todavía difícil. El número de personas que buscaban un trabajo en Japón rondaba los tres millones en diciembre, lo cual representa una baja de 310 000 personas en un año.

Una mirada a los índices de desempleo por edad pone de relieve un grave problema: la pérdida de empleos entre trabajadores jóvenes. Por ejemplo, el índice de desempleo para trabajadores de 15 a 24 años de edad en el 2002 era de alrededor del 10%.

Es bien sabido que los factores en los que se sustentó el “milagroso” resurgir de Japón en la posguerra y el rápido crecimiento económico incluían el empleo a largo plazo garantizado por las empresas, el empleo estable, la mano de obra de calidad que proporcionaban los trabajadores japoneses y los sistemas de salarios basados en la antigüedad y los sistemas de formación por parte de las empresas.

Todo esto ha ido cambiando debido a una serie de factores, como son los cambios estructurales en la industria y la recesión económica. Teniendo en cuenta el débil clima empresarial y la intensificación de la competencia internacional, las empresas se están reestructurando en un esfuerzo por aumentar sus ganancias. Están contratando a menos licenciados recién graduados, reduciendo los programas de formación en la empresa y cubriendo las necesidades de mano de obra a través de personal temporal.

Ha habido una tendencia al aumento de trabajadores a tiempo parcial o freeters . Los trabajadores freeters japoneses en lugar de permanecer en un puesto fijo se mueven con libertad entre distintos trabajos, pero no tienen garantía de la seguridad del empleo ni el derecho a una pensión de jubilación. A los freeters actuales se les hace muy difícil encontrar puestos fijos y están en una situación económica que contrasta con los años anteriores al estallido de la burbuja económica. En el 2002 el empleo a tiempo parcial representaba el 25,1% del empleo total en Japón. Además, de todos los empleados a tiempo parcial, el 67,0% eran mujeres. El Libro Blanco sobre el Estilo de Vida Nacional de la Oficina del gabinete para el año 2003 sitúa la cifra de freeters en 4,17 millones, una cifra que pone de manifiesto la realidad del desempleo de los jóvenes y expresa gráficamente su gravedad.

El sistema educativo japonés está muy desarrollado. La tasa de alfabetización es del 99%. La educación es gratuita y obligatoria durante nueve años, entre los 6 y los 15 años de edad. Los seis primeros años son de escuela elemental y los siguientes corresponden a la escuela secundaria o superior elemental. Después de este nivel la educación es opcional en instituciones de enseñanza superior privadas o públicas. En el 2002 Japón tenía 23 808 escuelas primarias o elementales, a las que asistían 7 239 000 alumnos con una plantilla de 411 mil profesores. Los dos niveles de secundaria (inferior y superior) contaban con 16 631 escuelas, con 7 792 000 alumnos y 516 mil profesores. Existían además 686 universidades públicas y privadas.

El gobierno japonés, como parte de su estrategia para convertir a Japón en el líder mundial en las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, ha estado desarrollando la infraestructura en el sistema educativo para que Internet pueda ser utilizada en las clases de todos los grados en el año fiscal 2005. El número de computadoras para uso educacional por escuela pasó a ser de 11,3 en 1998 a 24,4 en el 2002 en el caso de las escuelas de enseñanza elemental. Para la enseñanza media superior esta cifra pasó de 41,4 a 94,7 en el 2002.

Se debe destacar que en el 2001, el 48% de la población entre 25 y 34 años de edad había recibido educación universitaria, indicador que para el conjunto de países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) era de 28%.

En los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), las carreras que reportan la mayor cantidad de graduados universitarios son las de ciencias sociales, leyes y empresariales. El segundo grupo de carreras en cuanto a la cantidad de graduados es el de humanidades, artes y educación. Las ciencias e ingenierías constituyen el tercer grupo. En Japón, las carreras de ciencias sociales, leyes y empresariales agrupaban el mayor número de estudiantes universitarios en el 2001 con un 39,6% del total, seguidas de las ciencias e ingenierías con un 22,2%. En tercer lugar se ubicaban las humanidades con un 16,6%.

En el año 2000 el gasto en instituciones educacionales fue del 4,6% del PIB y fue financiado principalmente por el estado. El gasto proveniente de fuentes públicas fue del 3,5% del PIB, mientras que el gasto de las fuentes privadas representó un 1,2% del PIB.

Las condiciones sanitarias en Japón son unas de las mejores del mundo. La esperanza de vida era en el 2002 de 78,3 años para los hombres y 85,2 años para las mujeres La alta expectativa de vida se debe sobre todo a la marcada reducción en las tasas de muerte por enfermedades del corazón y enfermedades cerebro vasculares entre las personas de mayor edad, junto a las bajas tasas de mortalidad por cáncer.

Esta tendencia a la longevidad en combinación con la tendencia a la reducción de las tasas de fertilidad está provocando un aumento de las personas de mayor edad en la sociedad japonesa, aumento que también se observa en otros países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). La tasa de fertilidad total era en el 2002 de 1,32 nacidos vivos por mujer entre 15 y 49 años.

En Japón ha tenido lugar una marcada y continua reducción de las tasas de mortalidad infantil que se estimaba en 3,3 por cada mil nacidos vivos en el 2003.

En el año 2000, Japón tenía 1,9 médicos por cada mil habitantes, cifra inferior al promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que era de 2,9. Además, entre 1960 y el 2000, este país mostró la más baja tasa de crecimiento en el número de doctores per cápita. Esto se debe a la política seguida por el gobierno con el fin de limitar el crecimiento del número de doctores para restringir la oferta. Esta política se llevó a cabo poniendo estrictos límites a la entrada de estudiantes en las escuelas de medicina.

La tasa de bajo peso al nacer era en el año 2000 la mayor entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), con un 8,6% de los nacidos vivos. Esto se debe fundamentalmente al aumento de las tasas de fumadoras entre las mujeres jóvenes y a una marcada tendencia a la maternidad tardía.

En el 2001 el 85% de los niños estaba inmunizado contra la difteria, la tos ferina y el tétanos (DPT3), el 99% contra la Polio 3 y el 96% contra el Sarampión. Por otro lado, la tasa de prevalencia del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) en adultos (entre 15 y 49 años) era menor que 0,1% en el 2001.

El gasto total en salud fue del 8% del PIB en el 2001, cifra inferior al gasto en Canadá, Estados Unidos y Alemania con cifras de 9,7%, 13,9% y 10,7% respectivamente. Del gasto en salud, la mayor parte es financiada por el Estado: un 77,9% del gasto total correspondía al gasto público.

En cuanto a los servicios de bienestar social, estos establecen cobertura social para personas necesitadas y discapacitadas, de la tercera edad, pensionistas, la infancia y la maternidad. Además, varios sistemas de seguros cubren por completo a la población. En el 2001 las transferencias de seguridad social representaron el 10,3% del PIB.

Otro aspecto importante en la sociedad nipona es que Japón todavía tiene un largo camino por recorrer en cuanto a la igualdad de los sexos: el estereotipo de que el hombre debe trabajar fuera del hogar y la mujer de ama de casa, sigue siendo una realidad. Según el Libro Blanco de la participación Igualitaria de los Géneros de 2003 realizado por el gobierno, aunque el nivel de participación social de las mujeres japonesas es similar al de muchos países occidentales, sólo el 8,9% llega a un nivel directivo frente al 46% de los Estados Unidos y el 30,5% de Suecia.

En el sector gubernamental, solo un 20,2% de los empleados son mujeres, el nivel mas bajo comparados con otros países. También hay que señalar la gran diferencia de los ingresos por géneros en Japón, donde el 63,8% de las mujeres gana menos de tres millones de yenes anuales (unos 25 400 dólares) un promedio salarial bajo que perciben sólo el 17 % de los hombres japoneses. Todavía hoy las mujeres se encargan de los trabajos del hogar en un 90% de las familias japonesas.

El tema medioambiental también tiene una gran importancia por su influencia directa en la calidad de vida de la población. Japón tiene fuentes limitadas de energía natural tradicional pero igualmente posee un sector industrial en crecimiento y una gran población con uno de los niveles de vida más elevados del planeta. Para lograr el abastecimiento de la energía necesaria, el gobierno ha seguido una agresiva política de energía nuclear. Aún con el desarrollo de la energía nuclear, Japón produce casi el 5% del total de las emisiones de gases con efecto invernadero. El Gobierno ha diseñado estrategias de carácter nacional para enfrentarse a éste y a otros problemas.

El problema de la contaminación del aire, es muy severo debido a la elevada concentración de zonas urbanas que en el 2001 el 79% de la población era urbana. Las concentraciones de dióxido de azufre han caído significativamente en respuesta a las regulaciones medioambientales, pero los óxidos de nitrógeno, que contribuyen a la lluvia ácida y provocan enfermedades, aún son un problema.

Además, Japón se encuentra entre los países con mayor consumo de pescado. Sus capturas fueron en el 2001 el 5,3% de la captura mundial, contribuyendo con esto al agotamiento de este recurso en Asia y otras regiones.

Finalmente conviene el análisis del Índice de Desarrollo Humano como indicador que resume algunas de las más importantes dimensiones con respecto al bienestar general de la población. En uno de los últimos informes del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Japón ocupaba el lugar 9 entre los países de desarrollo humano alto y su índice que era de 0,920 en 1995 pasó a ser de 0,932 en el 2001.

En los últimos años después de la explosión de la burbuja económica, la economía nipona se ha caracterizado por una vorágine de precios de activos en caída, crisis bancarias, beneficios empresarios reducidos y aumento de la deuda del estado. Muestra de ello es que a pesar de experimentar un crecimiento el Producto Interno Bruto (PIB) en el primer trimestre del 2004, causado por un incremento de las exportaciones, el consumo privado siguió reducido al igual que la producción.

Estos niveles bajos de consumo y de producción sumado a los elevados precios del petróleo que agudizaron el encarecimiento de las importaciones, y un lento crecimiento de las exportaciones después del primer trimestre del 2004, implicaron una reducción del PIB en el segundo y tercer trimestre del referido año, llegando a ser – 0,2% y – 0,3% respectivamente.

La recuperación tan esperada de la inversión empresarial y el gasto de los consumidores aún no se ha producido totalmente. En sentido general una recuperación significativa de la economía japonesa está sujeta a riesgos de gran envergadura. Los mismos están interrelacionados con algunos factores fundamentales:

• Apreciación adicional del yen

• Crecimiento mas lento del consumo privado

• Mayor volatilidad de los precios del petróleo

• Desaceleración importante del crecimiento en China en el 2005 (que se había convertido en el primer socio comercial de Japón en 2004, por delante e EEUU).

En el primer factor, aunque sea muy difícil predecir la evolución de los tipos de cambios en el futuro, todo indica que se mantendrá la apreciación del yen con respecto a las demás monedas sobre todo de sus principales socios comerciales (China, EEUU y UE). Si la moneda china sigue sin revaluarse, si el Banco Central Europeo interviene para frenar la apreciación del euro y si el dólar estadounidense sigue debilitándose, influirá fuertemente en la tendencia alcista de la moneda japonesa siendo muy negativo para las exportaciones niponas.

Independientemente de la reducción del ahorro privado en Japón y por ende de su superávit por cuenta corriente y los muy bajos tipos de interés prevalecientes en el país que actúan contrarrestando la apreciación del yen, no son suficientes para mitigar el efecto de los elementos externos mencionados previamente.

El segundo factor que tiene que ver con el consumo privado, se estima que seguirá siendo lento a pesar de la mejor situación del empleo, pues la tasa de desempleo fue de un 4.7% en el 2004, mejorando con relación a los tres años anteriores al 2004 que estaba en el entorno de 5%. Si los salarios nominales siguen bajos, en este año podría ser menor el consumo privado que en el 2004.

Aquí influye además la constante deflación que no estimula los salarios, ni el empleo, ni la inversión, cayendo en un círculo vicioso.

El tercer punto de la volatilidad de los precios del petróleo, trae un efecto doble a la economía nipona, el primero es directo pues Japón como país de bajo recursos naturales y de una dependencia grande en energía tiene altos gastos en importación de petróleo, incrementándose con los precios astronómicos de la actualidad y el segundo efecto aunque indirecto tiene que ver con el crecimiento económico del resto del mundo pues los altos precios del petróleo para los demás mercados va en detrimento de su desarrollo económico por los altos costos de importación que limitan a los tres principales mercados de exportación de Japón: EEUU, UE y China.

Analizando la recuperación de la economía nipona con todos sus riesgos, cabe señalar algunos cambios de importancia significativa que hace que su economía sea menos vulnerable. En primer lugar, la salud del sistema bancario ha mejorado de manera sustancial. Los préstamos de difícil recuperación se han reducido desde su tope de 43.2 millones de millones de yenes en marzo del 2002 a 23.8 millones de millones en septiembre de 2004.

En segundo lugar, Japón se ha reorientado estructuralmente con más fuerzas en sus inversiones y sus ventas hacia el Asia Oriental, que sigue siendo la región más dinámica del planeta, sobre todo el comercio con China.

Y en tercer lugar, las empresas japonesas han realizado cambios en su sistema empresarial, reduciendo costos, deudas y manos de obra, permitiéndole mejorar sus beneficios y aumentar sus inversiones.

Pese a la apreciación del yen, el aumento de las exportaciones ha sido sustancial, causado por el acelerado crecimiento de las ventas a Asia Oriental (25,5%), a la UE (21,8%) y a EEUU (9,8%). El aumento de los beneficios vinculados al auge exportador sumado a la reestructuración empresarial ha incidido en el crecimiento de la inversión privada, que ha rondado el 6% en los dos últimos años.

La inversión de capital de abril a junio del 2005 subió un 3.6% en términos reales y estuvo apoyado por un fuerte crecimiento en el sector de la construcción, las siderúrgicas y el sector químico.

Las exportaciones mejoraron un 2.9%, mientras que las importaciones aumentaron un 1.5%. El gasto individual que aporta el 55% del PIB nipón subió un 0.6% en el trimestre de abril a junio.

Después de las reformas de Koizumi y de los acontecimientos en la evolución de la economía nipona durante los últimos años, analizaremos su evolución en el 2006 y las perspectivas para los próximos años con el nuevo primer ministro Shinzo Abe.

Los bancos japoneses son actualmente menos vulnerables y están en mejores condiciones para apoyar la actividad económica. En esta mejoría han influido principalmente dos aspectos, el primer aspecto es la reestructuración de las empresas y la reactivación económica del país en sentido general y el segundo aspecto los esfuerzos desplegados para intensificar la supervisión bancaria, siendo esencial para sanear el sistema bancario.

En este sentido se plantea que las empresas son más sólidas pues han reducido los costos y la capacidad no utilizada, destinando sus ganancias a reducir el endeudamiento.

Se pueden resumir la eficiencia de las empresas en cuatro puntos fundamentales:

1- Los balances de las empresas son más favorables: Se ha hecho un gran esfuerzo para reducir la carga de la deuda dando buenos resultados sobre todo en las empresas medianas y grandes. La deuda nominal de las empresas ha bajado 125 billones de yenes desde 1996 y las razones deuda/ventas se sitúan nuevamente en los promedios observados antes de la burbuja en el sector de las manufacturas, registrándose fuertes disminuciones en el resto de la economía.

2- Las utilidades han aumentado: La reducción de la mano de obra y otros costos, el retiro de productores y proveedores ineficientes y la fuerte demanda de los últimos años, las utilidades de las empresas han ido en auge, independientemente de su tamaño. La razón utilidades/ventas se sitúa en los niveles máximos de fines de los años ochenta, tanto en el sector de las manufacturas como en otros sectores.

3- El exceso de capacidad se ha reducido: Desde mediado de los años noventa la reestructuración de las empresas ha incluido recortes de inversiones nuevas para reducir el exceso de capacidad. Ello permitió eliminar el exceso de capital fijo y a partir del 2005 la utilización de la capacidad se situaba una vez más en los niveles medios de 1980-89.

4- Los costos de la mano de obra se han ajustado: Las medidas de las empresas para deshacerse del exceso de mano de obra también han sido fructíferas. Tras recurrir inicialmente a estrategias más convencionales, como reducir la contratación y las horas extraordinarias, las empresas han optado por despedir trabajadores, reemplazando trabajadores a tiempo completo por supuestos a tiempo parciales y contratos de duración determinada.

A tono con lo planteado anteriormente el paulatino crecimiento de la inversión que va desde el 2003, a favorecido la situación laboral con nuevos empleos y los aumentos salariales a partir del año 2005, pues la oferta de empleo se sitúa en niveles sin precedentes y actualmente el empleo a tiempo completo aumenta más rápidamente que el tiempo parcial.

Todas estas tendencias positivas son cada vez más palpables para el pueblo japonés y los inversionistas internacionales. También en la bolsa de valores se reflejan estas tendencias favorables pues las cotizaciones bursátiles se han duplicado con creces comparado sobre todo con los mínimos registrados en el 2003, pues los bienes raíces después de tocar fondo han empezado a aumentar y la confianza de los consumidores empieza a incrementarse.

Hay que señalar que pese a la deflación persistente que ha existido durante estos últimos años ya a finales del 2005 la inflación de los precios al consumidor empezó a resurgir nuevamente.

La economía nipona tuvo un buen comienzo en el 2006 mostrando un crecimiento en sentido general, pues este comportamiento estuvo impulsado por fuertes inversiones de capital que aumentaron en un 13,9% en el primer trimestre con respecto al igual período del 2005, el segundo mayor crecimiento de esta magnitud desde el año 1990; además del incremento del gasto personal en 0,5% y un crecimiento significativo de las exportaciones.

Los bancos nipones han mejorado su habilidad de controlar el riesgo del crédito evaluando el valor justo de los recursos del préstamo y estableciendo sistemas de dirección de riesgo más sofisticados; así como el uso de innovaciones tecnológicas financieras para fortalecer sus lazos con las compañías de finanzas y empresas.

A finales del año 2005, la cantidad de préstamos no recuperables de los principales bancos se hallaba entre 1,2% y 3,0%, reduciéndose frente al 8% que existía a principios del 2002 y la situación de los bancos regionales también daban ciertas muestras de mejoría. Al no tener tanta necesidad de constituir reservas para cubrir activos en riesgo o préstamos incobrables, los bancos han recuperado su rentabilidad, aunque sigue siendo baja a escala internacional.

En el año fiscal 2005, que comprende entre el 1 de abril de 2005 y el 31 de marzo de 2006, los seis grandes grupos bancarios japoneses registraron beneficios récord disminuyendo notablemente su lista de créditos incobrables, finalizando el año fiscal entre 0,9% y 2,6% de préstamos morosos.

Los beneficios consolidados netos de los seis gigantes bancos japoneses ascendieron a 3,12 billones de yenes (27,857 millones de dólares), una cifra 4,3 veces mayor que la del pasado año fiscal. Estas ganancias se la atribuyeron a la gran subida de sus acciones en los mercados bursátiles.

Es bueno señalar que pese a la cantidad de medidas tomadas durante estos años el problema de los préstamos incobrables todavía no se ha solucionado completamente; no obstante, desde 2004 el país empezó a mostrar signos de recuperación gracias a un incremento significativo de las exportaciones y en el 2005 la economía comenzó a tener un crecimiento sostenido apoyado por un despertar de la demanda interna.

El producto interno bruto del segundo trimestre del 2006 superó las expectativas previstas pues pasó de un 0,8% planificado a un 1,0% en la realidad, debido fundamentalmente, al aumento de los inventarios de materias primas.

La tasa de desempleo, en julio del 2006 fue de 4,1% inferior a igual período de año anterior (4,4%) con lo que se percibe que las compañías siguen necesitando mano de obra para mantener aumentos de producción en la recuperación económica que está experimentando el país.

En septiembre del 2006, el superávit comercial de Japón se incrementó en 2,4% con respecto a igual mes del año anterior, debido fundamentalmente a un mayor intercambio comercial con sus principales socios China y Estados Unidos

Las exportaciones de septiembre del presente año ascendieron en 10,9% comparadas con septiembre del año previo, gracias a la sólida demanda internacional de autos y componentes electrónicos de Japón. Mientras, que las importaciones crecieron en 12,5% debido a que los precios de importación del petróleo, aunque disminuyeron algo en el mes, siguieron inflando la cuenta de las compras externas japonesas.

También hay que destacar que la confianza empresarial de las principales compañías manufactureras de Japón, medidas por el índice Tankan ha tenido una tendencia al alza en lo que va de año, incrementándose en el tercer trimestre hasta los 24 puntos; dando muestras de la confianza existente en la recuperación económica del país.

En julio del 2006 el Banco de Japón elevó los tipos de interés por primera vez en seis años, sobre la base de una expansión económica firme y precios en alza, subiendo la tasa de interés a 0,25 por ciento, desde niveles en torno al cero por ciento. El Banco de Japón ajustará los tipos de interés en forma gradual y en incrementos pequeños dependiendo de la evolución de los precios y la economía.

Posteriormente en la reunión del 31 de octubre el Banco de Japón decidió, por unanimidad, mantener el tipo de interés de referencia en 0,25% tal y como esperaban el mercado y muchos analistas.

En octubre el yen tuvo una ligera apreciación de 0,9% al pasar de 118,03 yenes por dólar el primer día del mes a 117,61 yenes por dólar al finalizar el mismo. Ya al cierre de noviembre del 2006 la cotización era de 117,51 yenes por dólar.

El PIB japonés creció en el tercer trimestre del 2006 solamente un 0,2% frente al 0,5% de lo estimado ya que la demanda privada se contrajo por primera vez en siete trimestres.

Como se puede apreciar en el gráfico anterior, la evolución del crecimiento del PIB nipón desde el 2001 ha ido en aumento de forma gradual, se espera que al concluir el 2006, este crecimiento se mantenga.

Otro aspecto importante es el total de reservas internacionales, en septiembre alcanzó los 881 273 millones de dólares, al crecer en 2 525 millones con respecto al mes anterior. Pero al cierre de noviembre del 2006 alcanzó los $ 896 949 millones de dólares.

Es de señalar que las reservas niponas, después de varios años siendo las mayores del mundo, ocupan ahora el segundo lugar a nivel global superadas por las chinas, que alcanzaron la cifra simbólica de un billón de dólares.


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