La Coerción
Todo sistema organizado posee una estructura coercitiva para poder funcionar.
Lipset nos recuerda que toda organización posee dos componentes claros,
legitimidad y Eficacia. En muchas ocasiones, y tal cual me había propuesto
demostrar en trabajos anteriores, en el momento en que la sanción se produce en
forma grupal se fomenta el individualismo, ya que el individuo intentará escapar
de las influencias del grupo para amortiguar el castigo pero inversamente cuando
se aplique una sanción en forma individual, el sujeto buscará por todos los
medios la protección del grupo. (Korstanje, 2005).
Entre mucha de la bibliografía que un joven estudiante de Recursos humanos o
Administración puede tener acceso, está la idea de que la coerción conlleva
consigo la noción de un control social. A través de este proceso se entiende a
la coacción como una forma de enseñanza; una forma de transmitir aquellos
conocimientos y aspectos morales, éticos y técnicos que nos permiten entender el
mundo que nos envuelve.
El refuerzo (premio / castigo) en el sentido conductista, parece ser una
herramienta eficaz para preservar el orden social y reproducir el capital
social. En el sistema social se observan diferentes tipos de coacción (controles
normativos) que van desde la disuasión, cuando usamos una vestimenta que no está
a la moda, hasta la coacción propiamente dicha cuando un individuo pierde su
derecho natural a la libertad. Lo más factible, es que la organización intente
evitar las desviaciones de los sujetos a través de medidas disuasivas, hasta
llegado el caso, aplicar una sanción propiamente dicha -si no se ha modificado
la conducta-.