5.2. Instrumentos Operativos
Algunos aportes derivados del llamado paradigma de la sustentabilidad ecológica
pueden servir para el despliegue de planes de manejo de humedales.
Fundamentalmente para apoyar la gestión de determinados recursos estratégicos.
La incorporación de instrumentos operativos tiene el objeto de definir una
unidad deltaica que se caracterice por conservar el régimen hidrológico y
patrones de paisajes representativos del Bajo Delta del Paraná. Para ello se
realiza un breve listado de propuestas de ordenación en base a tres criterios
conceptuales y técnicos para la administración territorial.
a) el manejo de los recursos bionaturales
b) el manejo del agua
c) el manejo del suelo
a)
Manejo de recursos bionaturales
Es importante señalar que, en sus distintas variedades, las praderas de
herbáceas es el ambiente natural que aún presenta una expresión espacial
significativa a nivel regional. Asimismo, también debe recordarse su fundamental
papel en la regulación del régimen hidrológico. En este sentido las pautas
generales para la ordenación indican la necesidad de no interferir en el
funcionamiento hidrológico de estos ambientes y adaptar la infraestructura y las
actividades al patrón general y al funcionamiento del paisaje. En particular, el
diseño y las técnicas empleadas para la implantación de caminos o rutas deberán
ser planificada y sometidas a un riguroso estudio ambiental previo a la
intervención humana (Kandus, 1997).
Dada la función de ser el principal moderador y regulador del complejo régimen
hidrológico del área sería conveniente estudiar especialmente la adopción del
principio “sin pérdida neta. De acuerdo con este principio, todo humedal que es
afectado, destruido o modificado severamente debe ser compensado por la creación
o restauración de otro del mismo tipo, a menudo también en la misma área de
afectación, de manera que en términos generales, el papel regional de este tipo
de ecosistemas, en su conjunto, se vea asegurado (MSF, 2000).
El desarrollo de actividades forestales implica una alteración profunda en los
ecosistemas locales y en el paisaje a nivel regional dado que, por un lado,
modifica severamente el funcionamiento hidrológico del área y, por otro,
reemplaza totalmente la cobertura vegetal original. Sin embargo, ciertas
modalidades de implantación y manejo de la actividad pueden incrementar la
aptitud de hábitat para algunas especies de la fauna del Delta mientras no se
excedan determinados umbrales en la transformación de la estructura y el
funcionamiento del paisaje original. Ciertas pautas como el mantenimiento de
parches y corredores de distintos tipos de ambientes, la preservación de la
heterogeneidad ambiental, la eliminación del uso de cebos tóxicos como
plaguicidas o el manejo del agua compatible con el funcionamiento de los
humedales, pueden ser predichas de inmediato.
Es necesario preservar tanto las particularidades de las comunidades vegetales
presentes en los albardones de las islas del Bajo Delta, así como la expresión
regional de las mismas ante el avance de emprendimientos edilicios
Sería adecuado profundizar el conocimiento que se tiene sobre las comunidades
mencionadas, aportando con ello un mayor grado de comprensión a la totalidad del
sistema de islas del Bajo Delta. En este sentido, resulta necesario detectar los
últimos parches relictuales de Monte Blanco y analizar su composición y
estructura de especies, estudiar el efecto del proceso invasivo de especies
exóticas y analizar las tendencias de la composición futura de los distintos
tipos de neoecosistemas y de la posible recuperación de especies nativas (Kandus,
1996, MSF, 2000).