Bosques secundarios de albardón (neoecosistemas)
Las distintas modificaciones antrópicas observadas en el Bajo Delta han
favorecido el establecimiento de “neoecosistemas”. Por los mismos, se entiende a
las áreas abiertas o arboladas, seminaturales, en las que las especies vegetales
dominantes o más frecuentes son especies exóticas invasoras, mientras que las
especies acompañantes son especies nativas (Morello et al., 1999). En los
albardones de las islas del Bajo Delta dichos sistemas están conformados por
plantaciones forestales de salicaceas (Salix spp., sauce y Populus spp., álamo)
en distintos estadíos de abandono. Dicha actividad reemplazó casi en su
totalidad al bosque ripario original, Monte Blanco, que se caracterizaba por su
elevada riqueza florística (151 especies vegetales, Burkart, 1957). En la
actualidad, a nivel regional sólo se encuentran relictos de este último, pero
que en su conjunto siguen manteniendo una elevada riqueza florística (111
especies vegetales) (Kalesnik, 1997).
En relación a los neoecositemas de albardón que presentan una mayor expresión
espacial son las forestaciones de salicáceas en distintos estadíos de abandono
que a nivel regional se expresan como un mosaico de parches. Los primeros
estadíos están caracterizados por la invasión y gran desarrollo en cobertura y
densidad de especies exóticas euroasiáticas como la madreselva (Lonicera
japonica), zarzamora (Rubus sp) y ligustrina (Ligustrum sinense). Los estadíos
de medio y alto abandono (más de 30 años) se caracterizan por la dominancia de
especies arbóreas exóticas del mismo origen, como la ligustrina (Ligustrum
sinense), ligustro (Ligustrum lucidum), fresno (Fraxinus sp.), arce (Acer
negundo), entre otras y una especie del hemisferio norte americano, la acacia
negra (Gleditzia triacanthos) (Kalesnik, 1997).