TRABAJO DE ELITE
En este aspecto plantea que “el toyotismo en su fábrica de montaje final hace
que aquellos contratados por las grandes empresas sean una élite que tiene como
característica el que se selecciona de una manera super especializada, el
trabajo directo pierde su lugar central y la economía cada vez necesita menos de
él. Curiosamente, en la punta de esa pirámide están este tipo de trabajadores,
pirámide que tiene dentro de sus características construir las nuevas formas del
trabajo bajo un proceso de expoliación muy fuerte…En los análisis que se han
hecho de estas fábricas, para el caso de la Toyota japonesa, en la cúspide está
sólo el 15% de la mano de obra de la fábrica y son quienes se relacionan con el
proceso completo y hacia la base aparecen 45,000 empresas que funcionan bajo un
régimen de subcontratistas cada vez más taylorizadas y tienen como
característica que cuando más se baja en la pirámide más bajo es el nivel
técnico, menos los niveles de capacitación, el trabajo es menos fijo y los
salarios más bajos…En este mismo ejemplo se encuentran tres rangos: uno primero
cubierto por 171 sub-contratistas que tiene un 25% menos del salario y produce
sub-conjuntos; luego 5,000 empresas subcontratistas de segundo rango, que
realizan obras compuestas y tienen 45% menos de salario que el primero; y a la
base están 40,000 empresas subcontratistas de tercer rango que ofrecen piezas y
tienen la mitad del salario de los del segundo rango…Para la reestructuración de
las empresas para la década del 80 y del 90, se adoptó un modelo de reingeniería
para la administración, en donde la tabla que se tenía buscaba dejar sólo el 19%
de los asalariados permanentes, y el 81% en un trabajo temporal que se hacía
según las horas del trabajo necesario, en algunas ocasiones a distancia, y en la
mayoría de las ocasiones sólo necesitaba de 20 horas semanales…Esto se hace
visible hoy en esas economías en el lugar de los salarios. En Alemania, en el
año 1978, el 54% del ingreso nacional se derivaba de salarios, de ingresos de
capital el 22% y de prestaciones y jubilaciones el 23%. Para 1994, los salarios
ya eran sólo el 54%, y los ingresos del capital habían sido del 33%....Se
produce un fenómeno en el cual los salarios de los niveles directivos altos se
desarrollan rápidamente y los salarios más bajos reducen sus ingresos. Durante
los años 80, los beneficios de las 500 firmas norteamericanas antes de
aplicación de impuestos aumentaron 92%. En 1987 sólo había sido del 61%, contra
22% en 1982... Es visible la pérdida del nivel del salario cuando se estudia
esas 500 firmas más grandes de EE.UU., en donde los 2/3 del crecimiento que
tuvieron esas empresas fue acaparado por el 1% de los trabajadores activos. En
1994 un director general de una de estas empresas ganaba 187 veces más que un
obrero. En 1992, 145 veces, y en 1975 41%. Los 14 gerentes de Nike en
norteamérica se ganan al año igual al salario de 18,000 obrero filipinos. Es
decir, la tecnología ha ido produciendo un fenómeno de aumento de la riqueza. En
Estados Unidos se multiplicaron por cuatro para los accionistas en el período
1987-1997…”.