SEGMENTACIÓN DEL MERCADO
Las nuevas teorías segmentacionistas del mercado de trabajo (Piore 1985) están
emparentadas con las del posfordismo. Surgieron antes que las posfordistas en la
crítica a los neoclásicos y su idea de un solo mercado laboral guiado por el
encuentro entre oferta y demanda de trabajo, con sus supuestos de movilidad
plena y decisiones racionales entre oferentes y demandantes. Frente a los
neoclásicos, los segmentacionistas consideraron la ausencia de una única
racionalidad; podían imaginarse dos o más segmentos con barreras para el flujo
de trabajadores. Frente a la actual reestructuración productiva, estas teorías
acuñaron modelos tipo centro/periferia para diferenciar a los trabajadores de
los departamentos centrales de empresas de alta tecnología con condiciones
salariales, de trabajo, seguridad contractual y calificación muy diferentes a
los de los departamentos periféricos; es decir, mercados de trabajo internos
diferenciados, además de las segmentaciones por género, etnia, nación, o las
tradicionales entre industrias modernas y atrasadas. En esta perspectiva la
globalización ha sido concebida como una articulación entre desiguales, donde el
éxito del conjunto se explicaría no solo por la eficiencia de las empresas de
altas tecnologías, sino también por sus articulaciones productivas con las de
otros niveles, sin existir una tendencia hacia la homogeneización sino más bien
hacia la profundización de las diferencias.
Las investigaciones más recientes tienden a cuestionar la idea de segmentos en
el mercado de trabajo y a considerar que el flujo de trabajadores entre empresas
heterogéneas es más fluido, manteniéndose la heterogeneidad entre éstas. Una
polémica adicional, iniciada en el Tercer Mundo pero trasladada al Primero, es
si puede hablarse de un sector informal como si fuera un segmento del mercado de
trabajo en alto crecimiento, o bien si los éxitos del sector formal tienen que
ver con sus articulaciones con el informal (Lagos/Tokman). Esta polémica se
extiende a la idea de trabajo precario, no necesariamente informal, considerando
también la gran ambigüedad en el concepto de informalidad (Cortés 1990).
Por ultimo después de observar los diferentes paradigmas que nos permiten hacer
una lectura del mundo del trabajo compartimos la visión de Sotelo Valencia al
decir considera que ” …el trabajo no se puede deificar, desenajenar, liberar, en
cualesquiera de los paradigmas existentes creados por el capital en los últimos
años (tales como el neofordismo, el taylorismo restructurado, el kalmaranismo,
la reingeniería, el toyotismo, etc., o cualquiera otra combinación) , si no es
superado-destruido el tripié en su conjunto por la acción liberadora de las
fuerzas obreras y de las demás clases sociales, subsumidas realmente bajo los
sistemas de dominación y explotación del capital, dentro de su estructura de
mando jerárquica que ensambla el sistema de control metabólico social del
sistema capitalista en tanto sistema universal…” , ya que como lo veremos
adelante estas solo responden a salidas del sistema para intensificar la
explotacion de la clase obrera, la elevación de las tasas de ganancias y la
búsqueda enfermiza de la rentabilidad del capital.