NEOSCHUMPETERIANOS
Para los neoschumpeterianos (Pérez/Ominami) lo central de la actual
reestructuración es la innovación tecnológica dura; hay una tercera revolución
tecnológica caracterizada por la introducción de biotecnología,
microelectrónica, nuevos materiales y/o fuentes de energía para los procesos
productivos, circulatorios y de consumo. En esta teoría el marco institucional
también tiene gran importancia, pero es visto esencialmente vinculado con el
proceso que va de la ciencia básica a la innovación tecnológica y de ésta a la
inversión productiva. La crisis es caracterizada como de base técnico-material
–tecnologías genéricas– y de instituciones del periodo capitalista anterior.
Frente a ella, la alternativa es la aplicación de las nuevas tecnologías de
manera extensiva; sin embargo faltarían las instituciones capaces de fomentar la
invención, difusión e inversión en nuevas tecnologías.
En otras palabras, el futuro del trabajo está en la aplicación amplia de
tecnologías informatizadas, con consecuencias laborales y subjetivas. Esta
teoría ha puesto menor atención que los regulacionistas en cómo el salto
productivo puede compaginarse con un incremento en la demanda agregada.
Asimismo, tiene dificultades para definir periodos tecnológicos generales y hay
una ausencia de análisis de instituciones y prácticas más allá de las
directamente relacionadas con la innovación tecnológica.
Sin haber sido abandonado por completo, dado el interés que presenta este
enfoque para la interpretación de los determinantes de la renovación de las
pequeñas unidades productivas, el alcance normativo del modelo de
"especialización flexible", en tanto paradigma de organización industrial, se ha
visto puesto en cuestión progresivamente. Numerosos estudios empíricos han
mostrado que los años 80 han sido el teatro de afirmación de un vasto proceso de
concentración industrial mientras los principales indicadores económicos, que
atañen a la rentabilidad, las capacidades de inversión e innovación, se
desplazan a favor de la "gran empresa" (B. Harrison 1990, G. Dosi 1989,
Arcangeli 1989). En particular, los "distritos industriales", que constituían
las bases empíricas del modelo de especialización flexible han vuelto a entrar
en una fase duradera de crisis y asisten, también, a un profundo proceso de
concentración (Prosperetti 1989).
Por esta razón, la literatura económica más reciente ha intentado caracterizar
la transformación del paradigma, no ya a partir del desplazamiento de
centralidad en el dualismo industrial tradicional, sino en términos de
transición de la "producción rígida de masa" a la "producción flexible en
grandes volúmenes". Entonces, la crisis precoz del modelo de "especialización
flexible" deja la puerta abierta al retorno de los enfoques neo-schumpeterianos.
Según estos, de manera más matizada aún que en Piore y Sabel, el tiempo
histórico de la economía, la alternancia de períodos de crecimiento y crisis se
anuda en torno al impulso y el agotamiento de trayectorias tecnológicas
sucesivas (G. Dosi 1982) de acuerdo a ciclos largos (Kondratieff 1935) de
innovación y destrucción creativa (Schumpeter 1939). Estos enfoques afirman pues
un determinismo tecnológico cerrado, una especie de autoproducción tecnológica e
inmanente del sistema económico (Hottois 1984). Consideran transitorio
(schumpeteriano) el modelo de "especialización flexible" en el contexto del
despliegue de los ciclos económicos largos gobernados por leyes generales e
inmutables. En efecto, la difusión de las nuevas tecnologías daría lugar a una
primera fase de competencia. A continuación, el retorno a las economías de
escala abriría una "nueva fase oligopolista dominada por la gran dimensión" (F.
Barca 1989).
En otros términos, las PYMEs pueden presentar tasas de beneficio y desarrollo
elevadas en el período de "lanzamiento" del "nuevo paradigma"' A medio plazo, el
umbral dimensional se elevaría de nuevo, reestableciendo la tradicional lógica
dualista y la subordinación clásica de las pequeñas unidades productivas a la
gran empresa oligopolista. La noción de diferenciación del producto cambia de
contenido. Ya no tiene que ver con el resorte de las especializaciones
productivas de las diferentes PYMEs que cooperan en redes, sino que atañe
directamente a la empresa y especialmente a la gran firma. En lo sucesivo, la
empresa se plantea el objetivo de gestionar en un tiempo determinado ya no un
bien, sino una gama de bienes. Cada uno de esos bienes, cuyo ciclo de vida se
reduce, responde a un espectro muy vasto de necesidades (E. H. Chamberlin 1933).
En términos de organización de la producción, los procesos lineales, organizados
en paralelo para la producción de bienes homogéneos, se ven reemplazados por una
producción múltiple "a-sincrónica" que dispone al mismo tiempo de determinadas
fases comunes con el fin de explotar también las ventajas de la especialización
(P. Bianchi 1989).