1.2. En América Latina
El concepto de Cooperativas de Ahorro y Crédito se introdujo en América Latina a
través de dos corrientes bien identificadas, la primera cuyo origen se remonta
al siglo XIX se originó en lo que ahora se conoce como la Región Cono Sur, así
tenemos como en Argentina, Chile, Brasil y Uruguay, los inmigrantes europeos
principalmente de Alemania e Italia, introdujeron el concepto de cajas de
socorro mutuo, organizaciones manejadas bajo los principios cooperativos, que se
dedicaban a la movilización del ahorro entre sus socios y prestar un servicio de
crédito.
En Uruguay surge un movimiento de cajas rurales, organizaciones cuyo objetivo
era prestar el servicio de crédito y otros servicios financieros a los
pobladores. La filosofía se extendió en: Francia, Italia, Inglaterra, España y
en dichos países se fue enriqueciendo para heredar a América las bases y los
principios que le dieron vida a las primeras organizaciones cooperativas .
Uno de los más importantes movimientos cooperativistas en Norteamérica, es el
creado por Alfonso Desjardins en Québec Canadá, fundado el 6 de diciembre de
1890 en la ciudad de Levis y representa una de las mas importantes instituciones
financieras que cuenta con casi cinco millones de socios, 1339 cajas populares y
de economía dentro de la provincia de Québec y 3 de otras corporaciones de
fondos de seguridad y además instituciones culturales y financieras.
El movimiento Desjardins es ahora reconocido en todo el mundo, no sólo para
afiliar a más de cinco millones de miembros, aglutinados en unas mil trescientas
entidades, sino porque esa cifra representa arriba del setenta por ciento de la
población de la provincia de Québec en el Canadá Francés. Todo comenzó el 6 de
diciembre de 1900 hace ahora más de cien años cuando Desjardins funda la primera
caja popular en Levis, su pueblo natal, con la ayuda de su esposa Doremice y de
varios vecinos y amigos, pretendía por su medio superar el problema agudo de la
usura en que se debatían no pocas familias del vecindario y de la que no podrían
liberarse en fecha cercana.
En septiembre de 1990 Desjardins invito a su casa algunos amigos para explicar
el plan de establecer una “aisse populaire” una organización que venia
estudiando más de un lustro inspirada en las experiencias europeas de
Raiffeisen, aunque conformado un nuevo modelo consistente en organizar el
crédito para el pueblo en base al ahorro de los propios interesados. Se
propondría así combatir la usura desde luego, pero a la vez establecer un
verdadero instrumento de organización las comunidades rurales, el financiamiento
de las cajas rurales siguió el patrón de las cooperativas de ahorro y crédito
tipo Raiffeisen.
Para fines de la década de los treinta, las cajas rurales de crédito de Uruguay,
llegaron a tener influencia considerable dentro del sistema financiero nacional
a tal punto que provocaron una reacción del sistema financiero tradicional y
cambios en las leyes financieras del país, que prácticamente obligaron a las
cajas de crédito rurales a formar parte del sistema bancario y mediante una
nueva ley de cooperativas, se llegó a prohibir la creación de cooperativa de
ahorro y crédito.
En Argentina las cooperativas de ahorro y crédito, surgieron un poco después del
inicio del siglo XX por iniciativas aisladas, sin llegar a constituirse en un
movimiento en ese periodo surgió el hogar del obrero, lugar destinado a ayudar a
la clase trabajadora de Buenos Aires y se desarrollaron varias cooperativas de
ahorro y crédito entre los sindicatos, pequeños comerciantes formando a
comienzos de los cincuentas una importante red de este tipo de organismos.
La segunda corriente que introdujo el concepto de cooperativismo de ahorro y
crédito en América Latina, es la de la Iglesia católica que a mediados de la
década de los cincuenta inició la difusión encíclica papal relacionada con la
participación del pueblo en las transacciones sociales y económicas del mundo. A
través de los llamados secretarios sociales organizados por la Iglesia en
distintos países latinoamericanos se inició la capacitación de líderes jóvenes y
la promoción de distintos tipos de programas de desarrollo social, incluyendo
cooperativas de ahorro y crédito. Consideradas como un instrumento adecuado para
resolver problemas económicos básicos de los grupos de escasos recursos
monetarios.
En Perú, el sacerdote católico MacLellan Daniel figura como uno de los
principales promotores, el padre MacDonadld en Puerto Rico, en Bolivia el padre
José Beausoleil, en Venezuela el padre Francisco Javier Mejía, en Colombia y en
Costa Rica encontramos al Licenciado Rodrigo Facio.