3.1.3. Crédito al sector rural
Los trabajos sobre los mercados de crédito rural en México son escasos, pero
Swaminathan en 1991 autora de este tema, se ha apoyado en trabajos rurales, en
dos casos de estudio realizados sobre familias rurales, que pertenecen a
regiones específicas como en zonas cafetaleras como Veracruz, Xalapa, Coatepec,
donde ofrece una reseña de la economía rural en México, donde de los estudios se
desprende de que los campesinos con excedente de su cosecha se prestan dinero
entre sí, son principalmente los grandes terratenientes y propietarios de
agroindustrias quienes otorgan prestamos a los productores rurales de escasos
recursos durante el ciclo de cosecha. Además de los agiotistas profesionales,
existen tres grandes categorías de prestamistas quines ofrecen crédito amarrado
en este sector “coyotes”, “acaparadores” y empresarios rurales.
Los coyotes son agiotistas rurales especializados en prestar dinero a
campesinos. Muchas veces es difícil distinguir a los agiotistas profesionales
pero parece que la mayoría son pequeños comerciantes que recuperan su capital en
especie es decir en cosechas, no en efectivo. De acuerdo a varios informales,
las tasas de interés que cargan los coyotes puede elevarse al 30% mensual, pero
se ha reportando un rango de tasas que van de 10 a 12% mensual, se ha registrado
diferentes tipos de garantía respecto a la tierra: en el primero en coyote se
queda con las escrituras hasta que liquide todo el crédito, y en el otro,
utiliza la tierra y levanta las cosechas hasta que el prestatario pueda pagar el
préstamo, en las Filipinas le llaman a esto “hipoteca muerta” y “la hipoteca
viva”, oros coyotes los hacen firmar documentos donde especifica el capital y
los intereses. Aparentemente los coyotes ejercen cierto poder en el mercado,
porque muchas veces ellos son los únicos dueños de camionetas en la zona.
3.1.4. Crédito prendario
En México existen este tipo de prestamistas como el Monte de Piedad que opera
legalmente pero no pueden considerarse del todo formal, ya que no están
reguladas o supervisadas por una autoridad financiera. Otorgan alrededor del 50%
del valor del bien tomado en garantía “empeño”, la razón es proporcionar al
prestatario fuerte incentivo para pagar, y al prestamista, los medios para
cubrir los costos implícitos en los riesgos de incumplimiento y los relacionados
con la posibilidad de vender el objeto empeñado.
3.1.5. Crédito a plazos
Las personas de bajo ingresos pueden acceder a este tipo de crédito fácilmente,
en especial en las zonas urbanas que trabajan en el sector formal, así como las
trabajadores domésticas. el crédito a plazos puede clasificarse en cuatro
categorías: crédito otorgado por tiendas urbanas especializadas en artículos
electrónicos, muebles y otros bienes de consumo duradero como lavadoras, y
refrigeradores; crédito del Fonacot; crédito de tiendas semiurbanas para compras
similares, y crédito otorgado por aboneros para bienes de consumo pequeños.
En estas tiendas los empleados afirman que las tasas de interés oscilan entre
35% y 40%.
3.1.6. Crédito hipotecario
Fuera del crédito al consumo, el hipotecario fue practicado en forma casi
exclusiva por el clero católico, sus resultados son ampliamente conocidos. La
ruina de numerosos propietarios y el enriquecimiento del clero, quien mediante
ese procedimiento acaparo grandes extensiones de tierra.