Para lectores pacientes
Termino este libro el día de la retransmisión televisiva de la entrega de los
Premios Goya de la Academia Española de Cinematografía. Su presidenta, la actriz
Marisa Paredes, afirma que debemos tener miedo de la mentira y del dogmatismo,
no de la verdad. La frase refleja bien el espíritu con el que he escrito este
libro raro dirigido a lectores imaginativos. Como la imaginación y la paciencia
no suelen ir unidas, no todos los lectores imaginativos habrán leído
íntegramente todas sus páginas. A los que lo hayan hecho quiero dirigirme ahora
para expresarles mi agradecimiento y para decirles que espero que, si no todos,
al menos algunos se decidan a interactuar conmigo a través de la Red. Sé que he
dicho menos de lo que tenía que decir y de una forma menos clara de lo que me
habría gustado. También sé que podía haber eliminado muchas cosas en beneficio
de la brevedad y de la sencillez. Pretendía que el libro fuera básicamente
conceptual pero podría haberlo hecho más ameno ilustrándolo con ejemplos tomados
de la realidad, anécdotas esclarecedoras y algunos datos estadísticos, siguiendo
la moda de los libros que se escriben hoy, sobre todo en USA, y ahorrando al
lector la avalancha de citas y referencias a épocas pasadas, algunas demasiado
lejanas en el tiempo. Faltan en el libro reflexiones sobre la realidad de los
consumidores actuales, los problemas de las empresas turísticas, incentivadoras
y facilitadoras. También faltan en el libro consideraciones más detalladas sobre
la promoción y la publicidad del turismo y de sus servicios auxiliares. Muchas
razones podría yo aducir para justificarlo, pero puede bastar con decir que he
intentado imitar la fórmula que se utiliza en matemáticas para demostrar un
teorema. Las carencias del libro son muchas. Casi todas, por no decir todas, las
puede encontrar el lector imaginativo y paciente en libros dedicados al
marketing de los servicios facilitadores y de los llamados destinos turísticos.
Si logro que algún lector se sitúe en la rampa de lanzamiento que lleva a romper
la dura coraza del modelo convencional del turismo me daré por satisfecho. A
partir de esa ruptura, se percatará de que la literatura convencional del
turismo cae en el reduccionismo más pertinaz, por un lado, y en el anecdotismo
más agobiante por otro. Por una parte, el turismo se agota en el vacacionismo y
por otra se abre a tantas formas de turismo como motivaciones existen para
viajar. Se habla de turismo de placer y de turismo de negocios, de turismo
activo y de turismo pasivo, de turismo de aventura y de turismo de descanso, de
turismo religioso y hasta de turismo teológico, místico y esotérico, y también
de turismo de sexo, de turismo de estancia y de turismo de paso, o de turismo
aéreo y marítimo y de turismo hotelero o de habitación. Tanto el reduccionismo
como el anecdotismo del modelo convencional quedan superados cuando nos
percatamos de que todas las formas y variantes de la fase del consumo tienen en
común la fase de producción que se lleva a cabo en el seno de empresas
especializadas dueñas de tecnologías específicas. La fase de producción no se
olvida al estudiar ningún producto, bien o servicio con la excepción del
turismo. Según Camilo José Cela, se cometen dos errores con respecto a la
novela, proclamar desde principios del siglo XX la muerte de este género
literario y creer que novela es tan solo una manara determinada de novela. Pues
bien, en materia de turismo acontece algo parecido. Desde mediados del siglo
pasado se cree que no podemos saber con certeza lo que es el turismo por su
extrema complejidad y que turismo es tan solo una forma determinada de turismo,
limitando la actividad a la etapa consumidora y olvidando la etapa previa, la
productora, sin la que aquella no es posible, como es obvio.
Madrid, 2002 - Oviedo, 2003
Corrección terminada en octubre de 2004