3.-LAS TEORÍAS ESTRUCTURAL- FUNCIONALISTAS DE LA CULTURA.
Los funcionalistas Malinowski y Radcliffe-Brown son los principales teóricos de
este enfoque de la cultura fundamentándose en que el sistema cultural totalista
se integra con los elementos culturales y sus interrelaciones. Las
organizaciones son la unidad de análisis e investigación (Malinowski::1944) que
se establecen para satisfacer necesidades culturales de una sociedad en los
niveles biológico (alimentación, defenza, etc.), derivado (educación, derecho,
etc.) y sintético (artes, religión, etc.). Según Bartra (1996) "Malinowski
abandonó lo que Ernest Gellner ha llamado el método de la urraca, propio de
Frazer, de recolectar datos descontextualizados sin preocuparse por el lugar que
ocupan en sus culturas, pero utilizando un esquema evolucionista de
interpretación. Malinowski, lo mismo que la antropología de su época, reemplazó
la búsqueda de "sobrevivencias" del pasado por la investigación de funciones
contemporáneas".
El análisis de Malinowski es sistémico: estudia a la organización tomando en
cuenta las interrelaciones de los elementos culturales y su medio ambiente. Por
su parte, Radcliffe-Brown estudia los elementos de la cultura en su relación con
los sistemas sociales. Este enfoque estructuralista-funcionalista, según Bartra
(1996), es "propio de la antropología de los mitos, que privilegia el estudio de
las texturas culturales y las funciones de sus componentes". La historia de las
ideas, continúa diciendo, "suele circunscribirse excesivamente al estudio de los
eventos (ideas-clave), por lo que se dificulta la comprensión de las ideas como
expresiones de amplias redes culturales".
De acuerdo con los estructuralistas, el ser humano ejecuta las formas culturales
movido por las estructuras de una sociedad determinada. En este enfoque teórico
de la cultura, quedan comprendidos los análisis sobre los efectos culturales que
resultan de los cambios económicos, políticos y sociales. Los elementos de
cualquier sistema estructural de una sociedad, como los roles, posiciones,
relaciones, ocupaciones, etc., son en sí mismos manifestaciones de pautas
culturales. Béjar (1979) sostiene que cada "estrato, posición de clase, tiene
sus propias formas de actuar que consciernen a la relación del individuo con la
cultura, y éste a su vez, reacciona de acuerdo con las pautas culturales
aprendidas."
Bajo este marco teórico, Margaret Mead (1953; citada por Espinoza y Pérez: 1994)
sostiene que la cultura "es un conjunto de formas de comportamiento adquiridas,
que ponen de manifiesto juicios de valor sobre las condiciones de vida y que un
grupo humano transmite mediante procedimientos simbólicos (lenguaje, mito,
saber) de generación en generación" La dimensión cultural atraviesa las
instituciones creadas por los pueblos, dando como resultado que la cultura sea
el sujeto mismo y no la persona que la produce. Por su parte, Kluckhohn (citado
por Béjar, 1979), sostiene que en general, las pautas específicas de conducta,
en la medida en que están influenciadas por los factores culturales, son las
expresiones concretas que reflejan los sentidos o valores generalizados, y en la
medida en que la personalidad individual es un producto de la educación en
determinada tradición cultural, también se encuentran diferencias significativas
en el plano del valor social generalizado.
En el análisis del poder en las organizaciones, Perrow (1991) identifica tres
niveles necesarios. El nivel de análisis más abstracto lo constituye el sistema
cultural, el cual, como los otros dos, las redes y el estado, tienen impactos
diferentes en las organizaciones. El sistema cultural tiene su orígen en una
racionalidad limitada y definida por una causalidad. Perrow sostiene que "...el
sistema cultural de símbolos, valores y creencias expresadas en términos de
relaciones causa-efecto que son de nivel social y comunes a todos los sectores."
En este contexto, los grupos de interés, que luchan por el poder, establecen sus
preferencias.
Al definir la cultura bajo esta perspectiva teórica, Espinoza y Pérez (1994)
reconocen que "no estamos describiendo a un sujeto, sino que estamos
describiendo a una dimensión de la existencia de otro sujeto, del verdadero
sujeto, que es justamente la comunidad social, la sociedad tal como se encuentra
dividida en clase, sometida a una determinada dinámica histórica, y la cual
tiene una dimensión cultural".