K.- LA CULTURA COMO CAPACIDAD. EL
ANÁLISIS ESTRATÉGICO CONTRA EL ANÁLISIS
CULTURAL DE LAS ORGANIZACIONES.
Desde otra perspectiva de análisis cultural, Crozier y Friedberg (1990) se
enfocan en la "acción colectiva" como ejercicio de análisis, formulación y
elección de " estrategias racionales" como resultado de la capacidad de
encontrar las oportunidades y asumir los riesgos inherentes. Así, la cultura
organizacional adquiere relevancia en la formulación e implementación de
estrategias, las cuales no deben chocar con las formas de vida, valores,
creencias, etc., de las personas involucradas y de la comunidad misma en que se
encuentre enclavada. La formulación e implementación de las estrategias basadas
en los resultados es una forma de tomar en cuenta la cultura el impacto de la
cultura sobre la organización
Por lo tanto, "La cultura ya no es este universo de valores y normas encarnadas
e intocables que, en última instancia, rigen y ordenan los comportamientos
observados y por lo tanto dan cuenta de ello. Por estar formada por un conjunto
de elementos de la vida psíquica y mental, con sus componentes afectivos,
cognoscitivos, intelectuales y racionales, la cultura es instrumento y capacidad
que adquieren, utilizan y transforman los individuos, al tiempo que construyen y
viven sus relaciones y sus intercambios con otros." (Crozier y Friedberg: 1990)
La otra capacidad importante de la cultura organizacional es la relacional, la
cual puede darse en los niveles del individuo, grupo y organización. Para
Crozier y Friedberg (1990), "toda relación con el otro es estratégica y trae
consigo un componente de poder, por más reprimida o sublime que esta sea". Aquí
surge la importancia que tiene la cultura organizacional en las relaciones de
poder y su ejercicio a través de los estilos de liderazgo. Las relaciones
patrón-empleado en una organización, depende mucho de estas capacidades
relacionales de la cultura.
La capacidad colectiva de los grupos se constituye porque existe un "sustrato
relacional y los instrumentos propiamente culturales", los cuales dan "capacidad
colectiva propia" diferente a la de cada uno de sus miembros. Así, a nivel
organización, ésta "puede analizarse como un sistema de acción cuyos mecanismos
de integración tendrán tendencia a perdurar y a reproducirse a través de un
determinado número de procesos de automantenimiento", la cual reduce la
racionalidad de la acción a una "capacidad colectiva propiamente organizativa",
sin que por ello se elimine del análisis cultural, la consideración de que "una
organización es también un conjunto de relaciones humanas, y por ende de poder,
cuya disposición plantea problemas específicos que se pueden y deben analizar
individualmente...(Crozier y Friedman: 1990).