2.3.3 El informe del Sr. De Gutcht
El Parlamento Europeo volvió a abordar el tema a través del relatorio De
Gutch cuya resolución, aprobada en marzo de 1993, preveía la instauración de un
proceso electoral uniforme, basado en el sistema proporcional y con una barrera
electoral del 5% como máximo.
Tras las elecciones de 1989 fue designado ponente el Sr. De Gucht. Después de
largas y pacientes negociaciones, y gracias a la tenacidad del ponente, la
Comisión de
Asuntos Institucionales lograba formar un consenso y proponer una resolución
provisional, que se aprobó el 10 de octubre de 1991, y posteriormente una
resolución
definitiva aprobada el 10 de marzo de 1993. El enfoque aprobado se basaba en la
idea
que convenía retomar la iniciativa y conseguir un amplio consenso para alcanzar
un
resultado positivo. A tal efecto, era necesario prever un proceso por etapas.
Esta idea prefigura, de alguna manera, la noción de “principios comunes” que
habría de introducirse en el Tratado de Ámsterdam.
En el informe De Gucht, el Parlamento pedía que el procedimiento electoral
uniforme se apoyara en una modalidad de representación de tipo proporcional que
tuviera en cuenta el número de votos emitidos en el conjunto del territorio de
los
Estados miembros. Se permitía el voto preferencial, así como la posibilidad de
fijar un
umbral mínimo comprendido entre el 3% y el 5% de los votos emitidos.
Con el fin de tener en cuenta el problema del Reino Unido, el Parlamento
propuso que si un Estado miembro aplicaba una modalidad de votación uninominal,
se pudiera atribuir según este sistema un máximo de dos tercios de los escaños,
con el
tercio restante repartido de manera que la distribución total de los escaños
fuera
proporcional al conjunto de los votos emitidos.
Entretanto, cabe referir que, si el debate europeo giró mucho tiempo en torno a
un hipotético “proceso electoral uniforme”, el artículo 190 TCE introdujo el
concepto
de “principios comunes” a todos los Estados miembros. En realidad, los debates
conducidos a lo largo de muchos años demostraron que era difícil llegar a un
consenso, de ahí la necesidad de la adopción de los principios comunes antes
referidos.