Capítulo 1 Algunas consideraciones teóricas
Antes de adentrarnos en el estudio del caso empírico de la Unión Europea, es necesario realizar algunas precisiones teóricas sobre ciertos conceptos que utilizaremos a lo largo del trabajo.
En este sentido, y coincidiendo con lo que sostiene Emanuele Marotta en el Diccionario de Política de Norberto Bobbio, Nicola Mateucci y Gianfranco
Pasquino, la complejidad de los procesos de formación de las decisiones políticas requiere
la mayor simplificación posible, compatible con el derecho, habida cuenta que cada
vez más se reconoce a todos los individuos que forman parte de una organización
política la posibilidad de influir de alguna manera sobre los procesos mismos. Casi unánimemente se reconoce que el mecanismo más conveniente, a los fines de la reducción de los costos decisionales, consiste en la participación popular a
través de elecciones, las cuales permiten (y, al menos en los sistemas occidentales de
tipo liberaldemocrático, en cierta medida garantizan) en general la elección de personas a las cuales confiar los resortes del gobierno, como así también la expresión del
consenso y de la dimensión, la representación de los intereses, el control sobre la
actividad del gobierno, la movilización de las masas. En todo caso, sin embargo, parece que,
para poder hablar de representatividad de las elecciones es necesario que éstas
presenten los caracteres de la libertad y de la periodicidad, sin las cuales se reduce el
sentido de responsabilidad política que vincula los gobernantes a los gobernados y, con
ello, las funciones de investidura y de control que son esenciales en una elección.
Los mecanismos ideados para realizar la reducción del “más” de las masas al “menos” de las élites de gobierno han alcanzado proporciones gigantescas. Aun cuando quisiéramos limitarnos a aquellos que, en los numerosos sistemas
políticos y en las distintas épocas, han tenido una vida real, la tarea es igualmente ardua,
pues se ha calculado que habría habido cerca de trescientas figuras de sistemas
electorales. Es por ello que tomando como base el estudio Sistemas electorales y reforma
electoral. Una introducción. de Dieter Nohlen, abordaremos el estudio de los principales sistemas electorales de la actualidad.
Sostiene Nohlen que en términos generales, los sistemas electorales pueden conceptualizarse en un sentido restringido y en un sentido amplio. En el debate
político sobre sistemas electorales se tiende a expander el concepto en extremo,
hasta abarcar todo lo relacionado con el proceso electoral, partiendo del derecho de
sufragio, pasando por la administración electoral hasta llegar al contencioso
electoral. Por razones analíticas, aquí se prefiere, sin embargo, una definición
restringida. Según esta definición restringida, los sistemas electorales determinan las
reglas a través de las cuales los electores pueden expresar sus preferencias políticas y
a través de las cuales es posible convertir votos en escaños parlamentarios.
La importancia del sistema electoral para el desarrollo del sistema político en
general y del sistema de partidos en particular es un tema sobre el cual
discrepan tanto los politólogos como los políticos. Coexisten enfrentadas posiciones
totalmente contrarias: mientras por un lado se asocia el destino de la democracia con la
cuestión del sistema electoral, por el otro se le atribuye al sistema electoral una
importancia política solamente menor, incluso casi despreciable. Ambas posiciones son insostenibles: la primera desconoce que los desarrollos políticos por lo general
no pueden explicarse de forma monocausal, sino que están determinados por varios factores de distinta procedencia. Asimismo, en contra de la segunda posición
pueden traerse a colación un gran número de pruebas empíricas: los sistemas electorales
tienen por cierto consecuencias sobre el comportamiento electoral y los
resultados electorales, influyen sobre la conformación del sistema de partidos y así sobre
la distribución del poder en un país, y pueden tener también gran importancia para
la estabilidad política. Es por ello que este análisis, si bien se acerca más a la
postura de quienes atribuyen gran importancia a la cuestión del sistema electoral, no
desconoce otros factores, y es por ello que a lo largo del trabajo también analizaré los
comportamientos históricos de las ciudadanías de los Estados miembros en las elecciones europeas, el grado de compromiso con la Unión Europea o euroescepticismo, el grado de credibilidad en el Parlamento Europeo, la
información con que contaba la ciudadanía sobre la realización de las elecciones de 2004 con
anterioridad a su celebración, etc.