América
Latina es una región heterogénea culturalmente, pero con una profunda raíz
común. Somos la resultante de un proceso de colonización ocurrido hace más de
quinientos años. En este transitar desde aquella época hasta la actualidad,
hemos descubierto que tanto nuestras características de inteligencia, stock de
recursos naturales y una diversidad de características geográficas y de flora y
fauna, nos hace una zona del globo que reúne mucho de lo que otros carecen. Sin
embargo, seguimos sindicados como naciones exportadoras de materias primas,
dependientes de decisiones tomadas en otros puntos del globo y, de cuando en
cuando, atrapados en conflictos intestinos y locales que jamás nos han llevado a
buen puerto.
Es cierto
que las diferencias con los países más desarrollados son en muchos casos
abismantes, sin embargo, no es menos cierto que en esas latitudes hubo países
tanto o más indefensos o desaventajados que nosotros. En la actualidad naciones
pujantes como Irlanda, India, Singapur, Taiwán han demostrado que aún ante
carencias sustantivas es posible encontrar un derrotero fértil.
En el
espacio no existe el arriba o abajo. ¿Quién no podría construir un globo
terráqueo con el Norte abajo y el Sur arriba?. Esta mirada no condicionada y
libre puede permitirnos encontrar un camino de unidad y progreso. Quizás en un
futuro no muy remoto pudiésemos exportar materias primas igual que ahora, pero
también, y crecientemente, múltiples desarrollos de procesos industriales,
métodos de producción, programas de computación, fertilizantes y productos
agroindustriales, reactivos químicos y hasta maquinaria y bienes de capital.
Al concluir,
quedamos con la convicción de que la unidad inquebrantable entre los pueblos de
América Latina es la mayor sinergia que puede llevarnos a erradicar la extrema
pobreza, aumentar la calidad de vida media de la población, dar educación y
salud de calidad sin barreras de costo, entregar fuentes de trabajo con rentas
que permitan acceder a más y mejores bienes y servicios, y acceder al
conocimiento y las artes sin restricciones de recursos o posición.
Y todo esto,
es posible a partir del desarrollo de la ciencia y la tecnología, y del
compromiso irrenunciable con el futuro de nuestros hijos.