En la
diversidad de enfoques y líneas de análisis que existen sobre la materia, es
posible apreciar que las dimensiones, sugeridas o empleadas por los analistas,
para establecer relaciones es amplísima. Tanto es así que, para lograr consensos
analíticos, se impulsa la elaboración de
índices que permitan a la vez medir y lograr aceptación general.
Para
intentar establecer relaciones funcionales entre dimensiones es requisito previo
escoger aquellas que faciliten la construcción de las funciones que se buscan.
Desde esta perspectiva resulta esencial examinar aquellas consideradas básicas o
de mayor significación conceptual.
La
Organización de las Naciones Unidas y la Comisión Económica para América Latina
y El Caribe proponen dimensiones dotadas de características muy interesantes
y representan con razonable homogeneidad estadística amplias zonas del globo.
Son aceptadas como aporte por un vasto universo de países, instituciones
académicas y políticas y se preparan con intervalos de tiempo regulares. Se
generan desde grupos de sólida experticia en la formulación de modelos de
comportamiento o elaboración de índices, no obstante, aún así se reconoce
carencia de nuevos indicadores, fundamentales para el análisis requerido en la
formulación de políticas. Nos referiremos a las de mayor impacto o
reconocimiento entre los expertos.