LAS TERMITAS DEL ESTADO
En el sistema capitalista, los parásitos sociales se multiplican
tomando diversas formas de actuar. Las termitas del Estado son las
personas inofensivas, no atacan, no ofenden, no agreden, no roban, no
asaltan a nadie; pero consumen silenciosamente una significativa
proporción del Presupuesto Nacional aproximadamente 2 mil millones de
soles anuales, que se asigna con el rubro de gasto social. El 23 % de
los peruanos han sido empobrecidos hasta el extremo por los gobiernos
emocionales y dogmáticos en la ideología capitalista; pero, analfabetos
en los principios de la Economía de Mercado. Este grupo de peruanos,
privados de propiedad privada, privados de un centro laboral; después de
la aplicación de la Economía de Shock aplicado a pocos meses del
gobierno de Fujimori, como consecuencia “no tenían qué comer”, como dijo
el ministro de economía.
El shock como una medida de emergencia se puede aceptar, porque se
trataba de salvar de la muerte por hambre o evitar una convulsión social
en el país; pero, pasando más de diez años si se continúa gastando,
manteniendo a los que pueden trabajar y producir, ya es una anomalía que
perturba gravemente el desarrollo personal y social del Perú.
Si nos aferramos a la embriaguez ideológica capitalista de que sólo
las empresas de propiedad privada pueden sacarnos del subdesarrollo; tal
vez, otra década más, tendremos que estar manteniendo a las termitas del
Estado. Por esta razón, tenemos que despojarnos de los dogmatismos del
capitalismo y comunismo para llevar la política a la categoría de
ciencia insertando la propiedad social autogestionaria a las diversas
formas de propiedad privada. Restituyendo el D.L. 20598 – 74, Ley de
Empresas de Propiedad Social para generar empresas autogestionarias;
quiere decir, el presupuesto del gasto social que ahora se gasta por
millones de soles, se traslade progresivamente en la generación de las
Empresas de Propiedad Social (EPS); porque, los peruanos socialistas del
Tahuantinsuyo eran muy laboriosos y nadie se quedaba sin fuente de
trabajo, porque la propiedad de los medios de producción era social.
Desarrollando empresas de ambas propiedades, respetándose mutuamente los
derechos de propiedad privada y propiedad social se logrará una
verdadera democracia de paz social.