LAS PRIMERAS COSECHAS DE LOS PARASITOS OCCIDENTALES EN EL SIGLO
XVI
Pablo Macera, nos dice:
“Los conquistadores fueron saqueando todos los pueblos indígenas
encontrando oro, plata, platino, esmeraldas y perlas. El tesoro
principal fue encontrado en Coaque donde permanecieron seis meses” (Pág.
31- Historia del Perú 2 ).
“El rescate de Atahualpa consistió en 6, 087 kilos de oro y 11,793
kilos de plata. A cada soldado a caballo le tocaba 40 kilos de oro y 80
kilos de plata. A los peones la mitad. A los soldados con perros más que
a los peones. A Pizarro 7 veces lo que a un soldado a caballo, además el
trono de Atahualpa que pesaba 83 kilos de oro. Los sacerdotes recibieron
la mitad de un peón” (Pág. 32- obra citada de Macera).
La codicia del conquistador fue incontrolable, no satisfechos de
arrebatar el oro, la plata y esmeraldas; los cristianos de la conquista,
arrebataron sus tierras a los indios por el sistema de “reparto”, para
que fueran trabajadas las tierras de los encomenderos se repartieron a
los indios como si fueran objetos, ” por el sistema de las
“encomiendas”, cuyo propietario de tierras y encomiendas se llamaba
“encomendero”. Esta apropiación ilícita de las tierras de cultivo en el
campo y “solares” en las ciudades fundadas al estilo europeo para sus
viviendas en el Nuevo Mundo fue el origen de la propiedad privada de
hecho. Los cuales fueron legalizados como propiedades privadas de
derecho de cada peninsular o criollo con la primera Constitución
Política del Perú de 1823; porque esta primera Asamblea Constituyente,
según Virgilio Roel Pineda, no integraban los indios, los negros ni los
cholos “participaban únicamente los llamados “españoles americanos” o
“criollos”.