La Transición al Socialismo en las Condiciones del Capitalismo Subdesarrollado Contemporáneo

Yoandris Sierra Lara

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CONCLUSIONES


La teoría económica de la transición al Socialismo en la Contemporaneidad, y específicamente desde el Capitalismo Subdesarrollado se presenta como un tema de amplia relevancia y complejidad. El solo elegir una lógica de análisis ya puede constituir motivo de discrepancia metodológica y científica. Cada rama del saber científico social podría presentar sus propias hipótesis y valoraciones acerca de esta temática.
Aquí presentamos nuestra concepción fruto de no pocas cavilaciones y búsqueda incesante de criterios lógicos uniformadores. El hecho de haber realizado la investigación desde la teoría económica pensamos que nos haya reportado la ventaja insoslayable de interpretar los movimientos ahí donde tienen su base real, de una manera ostensiblemente objetiva y con la necesidad material del sistema como guía para comprender su evolución futura. ¿La limitación de tal método? Obviamente no dar su justo papel y lugar a los aspectos subjetivos e ideológicos que tanta importancia tienen. Por tal razón agradeceremos cualquier tipo de contribución en éste sentido de científicos especializados en estas temáticas específicas de las Ciencias Sociales.
Sostenemos que las leyes generales descubiertas por Marx en la dialéctica funcional de la sociedad en general y del capitalismo en particular mantienen una presencia radical al menos en el nivel más esencial del sistema social. La famosa “crisis del marxismo real” se hace difícil de comprobar cuando encontramos que no existe teoría alguna capaz de comprender el organismo socio –económico como lo haya hecho Marx en sus obras. Que sus previsiones no se hayan cumplido totalmente es de todo punto irrelevantes cuando se compara esto con el entendimiento de la funcionalidad del sistema económico.
Marx dejó a sus seguidores, e incluso a sus enemigos, una metodología científica para desentrañar la sociedad que aún hoy es pertinente.
Su ley de la correspondencia es una de esas leyes objetivas extraídas del acontecer real que de ninguna manera es suprimida por el actual dominio burgués. Esta ley había determinado las transiciones intersistemas una por una y si bien la transición Capitalismo – Socialismo no se ha desarrollado es básicamente por los aspectos que planteamos en esta investigación en el Capítulo I. Pero el hecho de que esté refrenada artificialmente o por factores incluso subjetivos no quiere decir que haya sido suprimida ni cosa por el estilo. Ella actúa y día a día pone en evidencia y comprueba la capacidad de maniobra del sistema capitalista a sus afectaciones. Este sistema ha demostrado ser muy eficiente en cuanto a adecuarse, pero las fuerzas subjetivas no pueden contener por mucho tiempo las leyes objetivas de la historia, que muy a despecho de los fanáticos fosilizados o fosilizantes aún no se ha detenido.
Cada contradicción del sistema, cada crisis es la expresión palpable de que la ley de correspondencia está ahí, haciendo su labor y empujando el sistema a situaciones límites cada vez más comprometidas. En la investigación no quisimos apostar a la idea de la transición al Socialismo desde los países desarrollados lo cual sería aceptar el desenlace terminal ocasionado por la ley por la cuestión de que, en esos países aún el factor subjetivo, ideológico está realmente lejos de desear construir el Socialismo. Por tal razón aceptamos el principio leninista de la transición periférica y aislada.
No obstante demostramos cómo la ley de correspondencia es causante de una serie de transiciones internas en el propio sistema capitalista que se muestran en un sentido más global como fases de reproducción del sistema capitalista. Las fases de reproducción muestran un Capitalismo con diferente rostro cada vez que ellas se suceden, y no sólo es su rostro externo el que cambia, sino que como ya demostramos en el Capitulo II se dan importantes transformaciones en su funcionamiento.
Para muchos los cambios pueden ser inexplicados o inexplicables, pero si ubicamos que las necesidades económicas movilizan al sistema sabremos así que dichos cambios no son más que adecuaciones a las nuevas necesidades económicas existentes. Cuando las necesidades son a nivel micro, las soluciones no son relevantes. Cuando las necesidades son de la propia reproducción del sistema, las soluciones son globales, generales, funcionales, y por demás importantes y trascendentales.
Planteamos también como es en los momentos de cambios o intratransiciones cuando parecen emerger las revoluciones nacionales periféricas y son sofocadas en su mayoría cuando el cambio o transición está ya completado y el nuevo modelo de acumulación del capital se consolida. Es por esta razón, por la idea de marchitabilidad que no consideramos este tipo de revoluciones emergentes oportunistas (en el mejor sentido del término) como los criterios de Revolución o transición al Socialismo.
El actual modelo neoliberal que rige la economía y la sociedad mundial muestra claras señas de agotamiento. Esto se evidencia en la insostenibilidad del espiral Economía Real – Economía Virtual y en la caída constante de las tasas de crecimiento económico de los países centros. De hecho los países periféricos nunca crecieron bajo el modelo. Por otra parte las confrontaciones inter potencias motivadas por los intereses económicos de sus trasnacionales impone una lógica proteccionista y regulacionista a la economía capitalista central. Esta doble tendencia empuja a que el sistema realice una próxima transición Neoliberalismo – Neokeynesianismo. Esa sería la necesidad. La posibilidad y capacidad de proceso fue fundamentada en la investigación. Esto bastaría para descartar al Neoliberalismo como plataforma previa del Socialismo, pero presentamos un estudio crítico acerca de instituciones como el Sistema Financiero internacional y el Estado Nación Neoliberal donde encontramos ciertamente una serie de factores objetivos completamente reacios a la posibilidad de la transición al Socialismo, específicamente desde el capitalismo subdesarrollado.
De tal forma consideramos que el actual modelo neoliberal no brinda condiciones objetivas propicias para una transición al Socialismo desde los países subdesarrollados.
Al analizar el escenario keynesiano encontramos que en su Sistema Financiero Internacional los países encuentran y es así por necesidad un margen de autorregulación e independencia relativa mucho más elevado que el brindado por el esquema neoliberal. De tal modo, el Sistema Financiero Internacional Keynesiano es mucho más beneficioso en el plano económico para el intento de cualquier nación no ya de construir el Socialismo, sino incluso de decidir una política nacionalista de desarrollo económico. Igual sucede con el Estado – Nación Keynesiano. La institucionalidad que logra este Estado, el sector público que potencia, el mercado interno que crea, la regulación que da a su economía nacional, la lógica que imprime la reproducción en la Economía Real a la Economía Nacional, son elementos reales, objetivos, básicos para un empeño tan abarcador como lo es el proceso de transición al Socialismo.
Tanto la lógica reproductiva de la economía global, que sería la Economía Real, el papel económico del Estado burgués, el grado de institucionalización y el Sistema Financiero Internacional que impone el modelo Keynesiano, o Neokeynesiano significan condiciones objetivas mucho más favorables para iniciar con probabilidades de éxito el proceso de transición al Socialismo.
Encontramos así una aparente contradicción. El modelo Neoliberal impulsa ciertamente el descontento social, las contradicciones y desigualdades extremas entre personas y entre naciones; en ese sentido se potencia la lucha de clases, pero las condiciones estructurales – objetivas se muestran contrarias al desenvolvimiento satisfactorio de esa lucha, tomando como objetivo de la misma la el proceso de Transición al Socialismo.

El modelo Keynesiano genera condiciones objetivas, estructurales, y funcionales más propicias para una Transición al Socialismo, aún cuando el factor social, para muchos pensadores, percibe un cierto relajamiento producto de las condiciones de vida más humanas que pudiera generar este modelo para determinados sectores sociales. Sin embargo, la lucha por el Socialismo no debe ser tomada sólo como acción de personas condenadas a la más honda miseria y desesperación. El sistema no podrá, aún cuando mejore las condiciones de vida de muchos, eliminar realmente los males congénitos y estructurales que lo acompañan. Esta labor, es y será misión de las fuerzas progresistas, de la intelectualidad más avanzada que toma conciencia de lo irracional del sistema capitalista, en el marco social, económico, político, incluso ecológico.


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