![]() ![]()
|
![]() ![]() |
La Transición al Socialismo en las Condiciones del Capitalismo Subdesarrollado Contemporáneo
Yoandris Sierra Lara
Esta página puede carecer de formato, notas, gráficos o tablas. Puede bajarse el libro completo en formato PDF comprimido ZIP (93 págs. 559 Kb)
pulsando aquí
Parte III. Los Escenarios Contemporáneos de la Transición al Socialismo.
Capítulo VII. El Escenario Keynesiano de la Transición al Socialismo. Realidad y PotencialidadesEl Keynesianismo del Siglo XXI y la Transición al Socialismo
Los límites temporales que un modelo Keynesiano hallará en pleno siglo XXI no son realmente previsibles con exactitud. Creemos, no obstante, que no es un modelo que logre su funcionamiento durante mucho tiempo.
Si en los años 30 del siglo XX, el propio Keynes confesaba su escepticismo hacia el futuro del régimen capitalista y de la efectividad a largo plazo de su propia doctrina y política económica , hoy en día, las contradicciones y problemas acumulados por el Capitalismo hacen parecer aún más débil el sostenimiento de un modelo Keynesiano en un período muy prolongado.
Existe un grupo de problemas de índole objetiva que nos permiten realizar dicha afirmación. A este empeño sería bueno mirar con los mismos ojos de un Neokeynesiano, Hansen, quien plantea un grupo de factores económicos estratégicos para lograr o no el crecimiento del sistema capitalista, o lo que es lo mismo, su funcionalidad. Nuestra idea es que la veracidad de la incidencia de esos factores existe, pero en una economía estacionaria. Nosotros vamos a explicar ahora cómo en el plano estacionario estas variables pueden aceptar la implantación del modelo Keynesiano en el corto plazo, pero cómo, al insertarse el factor tiempo y hablar de una economía dinámica, este hecho cambia.
El primer factor es el crecimiento registrado en la Población. El problema es tomado en la teoría Keynesiana para comprender la incidencia que dicho aumento de la población tiene sobre los niveles de demanda. Los Neokeynesianos suponen que un aumento de la población significa un aumento de la demanda. Nosotros pensamos que esa teoría no es, por lo menos, tan mecánica como pudiera parecer. Comprendemos que un aumento en términos físicos de la población se convierte en un aumento de la demanda sólo si se dan un grupo de premisas socioeconómicas de parejo con dicho incremento demográfico.
De cualquier forma, aceptamos la idea, aunque no sea exactamente lo que dice la teoría Neokeynesiana, que en un modelo Keynesiano de política económica en el Sur, los elementos de pleno empleo, gasto público, etc. supone un aumento real de la demanda efectiva que hasta hoy, bajo el Neoliberalismo, es sólo potencial. Por tanto, la conversión de la demanda periférica potencial en demanda periférica efectiva supone un paso a favor del proceso inversionista y por lo tanto del modelo Keynesiano a escala global. No tiene que aumentar la población para que crezca la demanda, lo que tiene que disminuir la superpoblación relativa.
El segundo elemento presentado en la teoría Keynesiana del crecimiento económico, está relacionado con el hecho de que al sistema capitalista se integren nuevos territorios que permitan la extracción de recursos y un nuevo mercado.
Habíamos visto el tratamiento que el Neoliberalismo daba a su necesidad vital de reponer la demanda total del norte (DT), es decir, el método que seguía el Neoliberalismo para extraer libre y masivamente los recursos naturales – financieros- humanos de la Periferia.
Esta práctica eminentemente explotadora, pero a la vez absurda por su insostenibilidad objetiva y subjetiva, es reformada por el modelo Keynesiano, el cual no deja de explotar al Sur, pero asume su existencia como un contrapeso para la reproducción de la economía capitalista mundial. El papel que para el norte juega en un modelo Keynesiano la Periferia no es solamente el de un nuevo mundo de riquezas para robarlas, es el de un mercado con una demanda que se puede sumar a la fórmula Keynesiana del pleno empleo y el equilibrio económico global. De tal forma, la inclusión de la economía Sur en el equilibrio económico mundial significaría un efecto similar al de una adquisición de nuevos territorios para las economías Norte, en el sentido que supondría un nuevo y muy potencial mercado interno que eleve la demanda de las producciones norteñas.
El tercer elemento que comprende la teoría Neokeynesiana sobre el crecimiento económico está basado en el progreso tecnológico y sus efectos sobre la economía. Ya vimos como este proceso objetivo se torna en contra de la racionalidad capitalista, o traduciendo a términos Marxistas, este problema es la evidencia clara de que las relaciones sociales de producción capitalistas son un freno declarado para el progreso de la producción material y el desarrollo humano.
Cuando analizamos estas condiciones de conjunto y en una modelo de economía dinámica arribamos a la conclusión de que el modelo Keynesiano es insostenible hacia el futuro.
El potenciamiento de la economía real a escala mundial estará en dependencia total del tiempo que a la economía periférica le lleve reactivar a plenitud los factores productivos instalados, pero subempleados.
El punto óptimo de funcionamiento de la economía global se verá perdido al verse agotado el efecto positivo que genera utilizar instalaciones y capital ya existente. Cuando se usa durante cierto tiempo, ya el efecto e impacto de su utilización se pierde. Este proceso significa la Infuncionalidad del modelo Keynesiano llegado ese punto.
La regulación de la aplicación tecnológica es un proceso no sólo antihistórico por parte del capitalismo, es también un plan muy costoso para las economías más desarrolladas. El efecto degenerativo es refrenado por el Estado – Burgués con sus subvenciones, provocando un déficit fiscal descomunal, probablemente insostenible, llevando a la economía capitalista a niveles de inflación muy elevados, que unido al factor que supone el agotamiento del punto óptimo de Demanda Efectiva se traduce en el arribo a una situación de subempleo o desempleo con inflación. Esto nos lleva a pensar en la hipótesis de una economía con “estanflación” inducida, pero inevitable. En una situación de este tipo, la funcionalidad de la economía capitalista, y su propia supervivencia estarán en evidencia.
Llegado ese momento, el Capitalismo sólo podrá recuperarse si retorna a un ciclo de desregulación – especulación, como el actual. Como habíamos dicho antes, el Capitalismo tiene la capacidad de moverse en círculos repitiendo regularmente dos etapas fundamentales: regulación – producción / desregulación – especulación. Este círculo vicioso se apoya sobre un cada vez más lento crecimiento o decrecimiento económico global y un acrecentado nivel de contradicciones objetivas entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción capitalista, así como de las relaciones vitales que se dan entre el hombre y la naturaleza.
Cuando el Capitalismo evidencie el movimiento errático que aquí pronosticamos, estará demostrando también más palpablemente la ausencia de fuerzas motrices que en el ámbito histórico lo empujen hacia delante. Sólo la fuerza del factor subjetivo, y las adaptaciones en las relaciones sociales de producción, cada vez menos originales, soportarán el peso de lo objetivo.¿Quiere esto decir que la Transición al Socialismo llegará en medio de esas convulsiones, de forma espontánea y automática? Nuestra respuesta es que no. La historia demuestra que el capital prefiere ver destruida la propia humanidad antes que entregar su poder económico – político, sea cual sea el papel antihistórico que el capitalismo represente. De tal modo, el proceso de sustitución revolucionaria del actual modo de producción capitalista no la podemos esperar de su agotamiento objetivo, y conversión en Socialismo.
La lucha revolucionaria es un factor fundamental en el proceso de transición al Socialismo. Contrario a como muchos piensan, no creemos que en un contexto Keynesiano desaparecerán las condiciones de explotación, desigualdad y contradicciones de todo tipo que lleven a la clase obrera y personas más progresistas de todo el mundo a luchar organizadamente contra las estructuras e instituciones del capitalismo.
El Keynesianismo del siglo XXI no es la solución de los grandes males de la humanidad, justo porque conserva la raíz más profunda del problema. Para el Capitalismo significará poder ganar un poco de tiempo, para la clase obrera un mejoramiento relativo en sus condiciones de vida. No significa para nada una erradicación de las amenazas mortales que sobre la humanidad toda hoy se ciernen.
Para nosotros el Keynesianismo en el siglo XXI es positivo en nuestra concepción de las condiciones objetivas de la Transición al Socialismo, en el sentido que presenta un escenario donde las estructuras e instituciones capitalistas, los sistemas de integración y funcionalidad de la economía mundial, presentan un nivel muy determinado de particularidades antes ya analizadas, que pudieran generar en un momento determinado, una coyuntura donde las fuerzas subjetivas se aprovechen de las condiciones objetivas presentes y la Transición al Socialismo sea un hecho no sólo deseable, sino también lograble.
Volver al índice de La Transición al Socialismo en las Condiciones del Capitalismo Subdesarrollado Contemporáneo
Volver a "Libros Gratis de Economía"
Volver a la "Enciclopedia y Biblioteca de Economía EMVI"