La Transición al Socialismo en las Condiciones del Capitalismo Subdesarrollado Contemporáneo

Yoandris Sierra Lara

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Parte III. Los Escenarios Contemporáneos de la Transición al Socialismo.

Capítulo VII. El Escenario Keynesiano de la Transición al Socialismo. Realidad y Potencialidades


La necesidad y capacidad del sistema capitalista de utilizar el modelo Keynesiano para sustituir al Neoliberal fue tratado ya con anterioridad en este trabajo. Somos conscientes de la complejidad de ese proceso de sustitución por la gran cantidad de estructuras, instituciones, mecanismos e incluso ideologías que hay que cambiar. Sin embargo, en nuestra opinión el Capitalismo lo hará.
No debemos esperar en esa medida un retorno al Keynesianismo puro, o como el empleado en los años 30 al 70 del siglo XX. Es imposible un repetición idéntica de aquél modelo. Las condiciones socioeconómicas han variado, e incluso el momento histórico es muy diferente de aquél.
En la práctica hay condiciones que matizan la teoría y la transforman. En nuestro estudio no idealizamos esta transición, aunque si recurrimos a la abstracción científica para obtener los riesgos mas propios e inmutables del modelo Keynesiano.
Insertas en esa nueva realidad estarán también las transnacionales, expresión concentrada del Capitalismo actual. Estarán las transnacionales pero no estarán todas las que hoy existen.
Anteriormente vimos como la lógica de desarrollo del neoliberalismo empujaba al propio modelo a convertirse en su contrario. Uno de los principales causantes de esa transformación son las propias transnacionales al llevar a sus Estados – Nación a “ intervenir “ por ellas destruyendo todo vestigio de “libertad económica”, sea esta supuesta o real. La idea es que a la encarnizada lucha por la supervivencia, sólo escaparán un reducido número de transnacionales, las que acentuarán el proceso de concentración y centralización del capital consolidando simultáneamente al Capitalismo Monopolista de Estado.
Si en el estudio que dedicamos al Neoliberalismo intentamos prever el desenlace futuro que un grupo de factores objetivos nos apunta ya como inexorables, bajo el modelo Keynesiano que se impondrá probablemente no podemos correr el riesgo de querer vaticinar el futuro en todos sus detalles. Tal intento seria inútil. Sólo haremos énfasis en algunas cuestiones que, a nuestro entender son muy probables se muestren en la palestra universal.

7.1. El Sistema Financiero Internacional Keynesiano y la Posibilidad de la Transición al Socialismo.
Que el capitalismo pueda retomar al Keynesianismo lo discutimos con anterioridad. Que pueda funcionar al nivel de economías nacionales también lo valoramos como posible.
El último elemento a conformar por el capitalismo mundial y su probable modelo de acumulación de tipo Keynesiano es la reestructuración e imposición de un Sistema Financiero Internacional que englobe funcionalmente las diferentes economías nacionales y la nueva dinámica de la economía mundial.
Anteriormente habíamos visto cómo este Sistema Financiero Internacional Neoliberal garantizaba un dominio casi absoluto de la Periferia por el Imperialismo Mundial, y cómo garantizaba el proceso de valorización del capital en la esfera especulativa. Eso nos lleva a preguntarnos si el capitalismo estará interesado entonces en desmantelar ese mecanismo fabuloso.

Pensamos que la misma potencialidad del SFI de dominar al mundo subdesarrollado es pareja a la capacidad de generar la crisis financiera global. Ese problema lo vimos anteriormente. En la medida que se acerca el desenlace fatal, más necesario se hace una solución.
La presencia del SFI en el sistema capitalista es resultado directo de su propio devenir histórico y su naturaleza expansiva. De tal modo, el actual Sistema Financiero Internacional no irá a desaparecer, sino que va a transformarse.
La alternativa dentro del mismo sistema capitalista más clara, es el Keynesianismo. Una reestructuración Keynesiana en las economías capitalistas debe comprender de forma simultánea la implantación de un Sistema Financiero Internacional Keynesiano que actúe en concordancia y consecuencia con dicho modelo Keynesiano. Si el Capitalismo retorna al Keynesianismo, construirá necesariamente un Sistema Financiero Internacional Keynesiano.
Describir aquí en detalles ese nuevo sistema mundial sería inútil. Algunas características básicas, sin embargo las extraemos de la propia teoría Keynesiana y la de sus seguidores, y de la deducción lógica. Así como funcione el modelo hacia el interior de las economías se reflejará en su sector externo.
Como ejemplos de cómo será ese sistema exponemos algunos elementos en contraposición con el modelo Neoliberal.
Lo primero es que el Sistema Financiero Internacional Keynesiano existe y funciona de forma muy diferente al Neoliberal. El Keynesiano es la suma de los sistemas nacionales. Dicha conformación de un modelo global está en cierto modo caracterizado por la soberanía económica y política de las naciones que conforman el sistema; las cuales deciden y regulan las variables estratégicas que vinculan sus economías al Sistema.
En una medida mucho más ostensible que en el Neoliberalismo, el Keynesianismo genera un SFI mucho más soberano y propiciador de autodeterminación nacional. Este es un elemento clave a la hora de presentar al Keynesianismo como un modelo más propicio para cualquier intento de cambio nacional, como pudiera ser una Revolución. Esta característica del Keynesianismo significa desde nuestra opinión, un debilitamiento estructural del dominio imperial sobre la Periferia.
Veamos los otros elementos.
La necesidad de mantener los tipos de cambio fijo y estable, controlados por el Estado. El modelo Keynesiano frente a los desequilibrios de la Balanza de Pagos busca la solución en la economía interna en factores como la renta nacional, la demanda efectiva, el dinero y la Inversión. El tipo de cambio no es como para los monetaristas, el instrumento idóneo para resolver dicha desproporción.
La posibilidad real de mantener estables los tipos de cambio de las monedas nacionales reduce significativamente los procesos de especulación monetaria que el modelo Neoliberal propiciaba. De esta forma una economía nacional puede controlar sus tasas de cambio y en un contexto mundial donde se realice esa práctica reguladora el peligro del ataque especulativo decrece. El mercado, los especuladores, y hasta los gobiernos adversos en el plano político, no pueden influir tan drástica y mecánicamente sobre el rumbo económico de algún país.

El modelo Keynesiano sostiene la necesidad de una tasa de interés baja. Habíamos visto como el Neoliberalismo se aprovecha de la tasa de interés alta para desmantelar las economías subdesarrolladas. El Keynesianismo se basa en las inversiones en la economía real para lo cual debe llevar a la baja las tasa de interés. Esto tiene un impacto positivo para las naciones subdesarrolladas en relación con el pago de la deuda externa. Se supone ahora una progresión más lenta de endeudamiento para las economías endeudadas. El problema de la deuda no se resuelve, pero al menos no se multiplica en forma exponencial como en el Neoliberalismo.
Una mejoría en las condiciones del pago de la deuda externa se traduce en un incremento probable de la capacidad productiva de las economías, lo cual tributa directamente a la conformación de un modelo de Economía Real potenciada frente a la esfera productiva, propiciando el crecimiento económico y la fortaleza económica relativa necesaria para encarar un proceso de transformación nacional de la índole que en éste trabajo planteamos.
La Cuenta de Capitales que bajo el Neoliberalismo estaba “liberalizada”, como la generalidad de las variables económicas, en un modelo Keynesiano estará sometida a la regulación por parte del Estado. Esta es una condición que al menos en el plano teórico está presente en la concepción Keynesiana. Ya hemos analizado las “facilidades” que este mecanismo mostraba para el capital financiero transnacional.
El problema de la fuga de capitales está muy relacionado con la Deuda Externa, ambas significan una transferencia de riquezas descomunal desde el Sur hacia el Norte, lo cual se traduce en un debilitamiento estructural de las economías periféricas las cuales se integran al SFI en calidad de perdedores sin capacidad de adaptación.
El proceso de Inversiones Extranjeras Directas se verá afectado igualmente en este posible escenario de cambio. Sabemos que en los últimos años estas fluyen hacia los países pequeños cada vez en menor proporción y su aceptación está condicionada por implementar en estas economías las recetas neoliberales que dejan el campo libre para la superexplotación capitalista.


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