La Transición al Socialismo en las Condiciones del Capitalismo Subdesarrollado Contemporáneo

Yoandris Sierra Lara

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Parte III. Los Escenarios Contemporáneos de la Transición al Socialismo.

Capítulo VI. El Escenario Neoliberal de la Transición al Socialismo.
6.2. Contradicciones de las Relaciones Ínterimperialistas Neoliberales. Rol de las Trasnacionales en esta problemática.


Los problemas para el capitalismo de tipo Neoliberal no se hayan únicamente en el conjunto de contradicciones objetivas observadas en la interrelación Economía Real – Economía Virtual. El propio modelo Neoliberal exacerba poco a poco las contradicciones materiales y subjetivas que conllevarán a su necesaria erradicación dentro del mismo sistema capitalista.
Si peligrosa es para la humanidad toda la coyuntura previsible del acople entre la esfera especulativa y la esfera productiva, por los elevados costos sociales y económicos que de seguro sucederán; aún más peligrosa se torna la dinámica de las relaciones que se dan entre las grandes potencias imperialistas entre ellas y en su relación con el mundo subdesarrollado, teniendo como base los intereses y objetivos económicos estratégicos bajo el Neoliberalismo.

En la etapa de Capitalismo imperialista hayamos como piedra angular del régimen la existencia de monopolios, monopolios que en la actualidad funcionan como empresas trasnacionales. En éste sentido debemos plantear que el imperialismo no sólo fue determinado por la transición de la libre competencia al monopolio, sino también por la internacionalización de las relaciones económicas y el capital. Debido a la acumulación acelerada de capital en manos de los monopolios y de un estancamiento crónico de las tasas de crecimiento en los mercados interiores, el apremio por exportar capitales se volvió más grande. Por consiguiente, la internacionalización de la producción capitalista se aceleró en los años 1970 y 1980.
Esto coincide con la implementación a nivel global del modelo Neoliberal, el cual presupone todo un grupo de condiciones que propician la valorización de los capitales básicamente en los países de la Periferia.
No fue nuevo para los monopolios hacer producir en todos los países del mundo. Esto fue desde su surgimiento un momento crucial en su desarrollo. Pero el hecho de que estas actividades se volvieron el aspecto principal, que la producción internacional y el mercado mundial determinan de manera decisiva el desarrollo de cada país y que la economía mundial hoy en día es dominada por los supermonopolios internacionales significa un cambio cualitativo en el desarrollo social.
Para los monopolios internacionales la primera máxima es el dominio de mercado mundial. Esto es válido para todos los países imperialistas. Dicha pretensión provoca que el proceso de producción y reproducción no tenga hoy fundamentalmente lugar en el marco de compañías organizadas a nivel estatal nacional, sino que funciona en primera línea rebasando las fronteras nacionales.
En este sentido se agudiza la contradicción entre la organización estatal nacional del capitalismo y la producción y distribución organizada internacionalmente que rompe todas las fronteras nacionales, se convierte en un momento esencial de la desestabilización del imperialismo.
La presencia de los monopolios en el sistema capitalista siempre ha significado una contradicción para el régimen. En la etapa anterior al dominio neoliberal una tarea primordial del monopolio fue la de organizar de un modo más racional la producción y disminuir la espontaneidad del mercado. Eso es base de una contradicción visible:
La que se da entre el carácter consciente y planificado necesario para los monopolios en su actividad económica, y el carácter natural del sistema capitalista que es totalmente opuesto en esencia. Sabemos que en el sistema capitalista debe primar un carácter espontáneo y no planificado.
En la actualidad el cúmulo de contradicciones no quedan sólo en las observadas entre el carácter cada vez más preponderante de la producción internacional y el consecuente debilitamiento del Estado – Nación, o aquella que se da entre el supuesto estado natural de espontaneidad y no planificación capitalista y la práctica planificada y consciente impuesta por el Capitalismo Monopolista de Estado.
Veamos esto más de cerca.
Ya habíamos visto anteriormente como se va apoderando de la producción y el mercado mundial el grupo preponderante de trasnacionales a nivel global. Estas, a través de las exportaciones de capital, en formas de Inversiones Extranjeras Directas comienzan a adueñarse de los sectores antes planteados de las economías básicamente subdesarrollados.
No creemos que la existencia del Capitalismo Monopolista de Estado sea sinónimo de distensión entre las grandes trasnacionales. Entre ellas existe una lucha real en el plano competitivo y en la búsqueda de nuevos mercados. En la batalla por el mercado mundial, una parte creciente de éste fue absorbida por las trasnacionales a costa de los mercados nacionales y locales. La participación de las 200 mayores empresas trasnacionales en el Producto Mundial Bruto pasó del 17% en 1965 a más del 35% a finales de los años 90, en tanto que el conjunto de las trasnacionales había acaparado al final de ese período más del 50% del Producto Mundial Bruto.
Sin embargo, las tasas de crecimiento de la economía mundial iban en descenso, medidas estas en el PIB de las distintas naciones y en el nivel de sus exportaciones. De tal forma, para lograr tener un control no sólo relativo sino también absoluto del mercado y la producción real mundial se necesitaba ampliar considerablemente el espacio de influencia de las trasnacionales.
Es así que se da un doble proceso de Mundialización o Globalización y uno simultánea desaceleración de la economía medida estas en términos reales.
La existencia de ese doble proceso muestra a la luz el carácter objetivo e irremediable de una lucha acrecentada entre las Trasnacionales. De esta lucha salen victoriosas unas y perdedoras la mayoría. Las acciones de las vencedoras vieron aumentar su valor en la cotización y el hecho de que todas las apuestas en la bolsa se hagan a favor de dichas acciones supone de por sí la concentración perpetua de la riqueza en una especie de círculo vicioso.
Este proceso de lucha entre trasnacionales conlleva en el marco neoliberal a un potenciamiento de la economía virtual y con ello a las contradicciones y desenlaces esperables que explicábamos en el epígrafe anterior.
Es decir, bajo el modelo de tipo neoliberal la existencia de las trasnacionales presupone una lucha encarnizada por dominar el mercado mundial, mercado que se contrae sostenidamente impulsando así la rivalidad de estas empresas. De la lucha entre ellas salen pocos vencedores los cuales ven aumentar el valor de sus títulos nominales al extremo constituyendo un aporte sustancial a la economía virtual ya de por sí sobredimensionada. Esto nos lleva directamente a la idea del epígrafe anterior en cuanto a la tendencia Economía Real – Economía Virtual.
Pero el problema con las trasnacionales no termina ahí.
Cuando el mercado mundial se haya repartido entre cada vez menos trasnacionales, la renovada repartición del mercado existente se torna más disputada, y esto en el preciso momento en que se estanca, asimismo, el crecimiento económico. Cuando eso sucede, un enfrentamiento más allá del estrictamente económico se hace muy probable.
Recordemos que el campo de actividades de las trasnacionales está situado en el mercado mundial y la producción internacional, y que en la actualidad muchas de las más importantes trasnacionales no tienen en su propio país el principal mercado de ventas y de fuerza de trabajo, pero eso no significa en modo alguno que entre estas trasnacionales y sus respectivos Estado – Nación no se dé una relación de mutua dependencia y vinculación.
Recordemos también que en muchos casos los directivos, mayores accionistas o propietarios de estas trasnacionales ocupan puestos en los gobiernos de los países imperialistas, o empujan hacia esos puestos claves a políticos que responderán a sus intereses. Los Estados Unidos son un caso típico de un gobierno conformado por personas relacionadas directamente con el gran capital y las trasnacionales.
Por lo que hay que tener muy claro el hecho de que una vez percibido un riesgo vital para una compañía clave en la economía de cualquier potencia imperialista es de esperar una respuesta activa por parte del Estado donde esta se encuentra enclavada centralmente.
La idea desarrollada por Lenin de que el futuro probable de la sociedad económica capitalista mundial sea la del dominio de un solo y todo poderoso Trust, no podrá verse cumplida hoy según nuestras percepciones. Antes de llegar a ese tope irremediable para el Capitalismo los Estados Nación entrarán en acción a través de la puesta en práctica de políticas económicas encaminadas a cerrar el paso y la influencia que sobre sus economías tenga cualquier trasnacional. De tal forma las fronteras serán cerradas a los productos enemigo y los aranceles aumentados defensivamente.
De igual forma el Estado regularía muchos sectores claves o estratégicos del mecanismo económico antes liberalizado. Estamos hablando de una etapa de guerra, de contingencia. No nos parece lógico que en una coyuntura de este tipo haya algún Estado que prefiera una política de relajación y liberalización como la que promociona el Neoliberalismo.
De tal forma la dialéctica se impone una vez más. Si la libre competencia engendró el monopolio, ahora el monopolio y sus contradicciones restituirán la regulación estatal nacional.
Esto es lo que hará los grandes Estado Nación para salvaguardar su puesto estratégico en el mapa político económico mundial. Los países de la periferia y los que sueñan con un Neoliberalismo antesala del Socialismo deberían detenerse a analizar que pueden hacer sus economías neocoloniales y sus Estados infuncionales ante la avalancha trasnacional.
El primer enfrentamiento, es decir el económico – comercial - financiero ya ha comenzado. Cuando esas medidas no den más resultados la estrategia pasará a medidas extraeconómicas. La guerra imperialista es una amenaza real. El enorme gasto en el presupuesto militar desarrollado por las potencias imperialistas especialmente en los Estados Unidos sólo significa el propósito de hacer prevalecer sus intereses hegemónicos en el mundo a través de la fuerza.
Hacia el futuro prevemos que si no existe una vuelta al Keynesianismo motivado por el más claro sentido común burgués, el modelo neoliberal más reaccionario nos llevará directamente a una coyuntura de enfrentamiento global, donde los primeros pasos serán dados en la arena económica comercial financiera, pero que se traducirá en acciones de índole político y militar. No creemos que la humanidad esté en capacidad de sobrevivir a una conflagración de esta magnitud, y mucho menos las naciones periféricas enterradas en un contexto neoliberal que no les da libertad de respuesta adaptativa.
Este epígrafe desarrollado en un campo estrictamente teórico es nuestra concepción del desarrollo más general que implica el modelo neoliberal. Por una parte, el sobredimensionamiento de la economía virtual sobre la economía real, que entra a una etapa de depresión global exige la reposición de la economía capitalista en su vertiente real, siempre y cuando existan condiciones para ello. Dentro del círculo vicioso que se conforma en el ciclo ER - EV la transición al Socialismo no está presente.
Por otra parte el modelo neoliberal está fuertemente condicionado por la existencia de las empresas transnacionales, las cuales provocan un recrudecimiento al extremo de la lucha por un mercado mundial que se deprime provocando al sistema la necesidad objetiva de desmantelar los principios básicos de libertad económica neoliberal reimplantando en definitiva el modelo keynesiano de regulación.
La única alternativa de perpetuación neoliberal que conocemos (si no aceptamos la vía socialista a partir del Neoliberalismo como es el caso) es el arribo a un Neoliberalismo mantenido únicamente por las fuerzas de las armas, del cual la humanidad toda y especialmente el mundo subdesarrollado, no tiene grandes oportunidades de sobrevivir.
En general, de las tendencias objetivas del Modelo Neoliberal no esperamos la transición al Socialismo y si dos posibles evoluciones:
 Una vuelta al Keynesianismo, de la cual ya explicamos su posibilidad
 Implantación y conservación de las relaciones internacionales con un modelo neoliberal por la vía militar. Esta vía sería impuesta al Sur, pero en el Norte regiría una economía keynesiana.
De tal forma, lo que observamos de los movimientos del sistema capitalista actuando bajo la lógica neoliberal es un proceso de transición hacia un modelo de corte neokeynesiano.


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