La Transición al Socialismo en las Condiciones del Capitalismo Subdesarrollado Contemporáneo

Yoandris Sierra Lara

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Parte II. Los Modelos de Acumulación, Reproducción y Valorización del Capitalismo Contemporáneo.

Capítulo V. El Modelo de Acumulación Capitalista definido como Neoliberalismo.
5.2. La Teoría Monetaria y el Problema de la Estabilidad de la Economía Capitalista.


El problema del grado y los limites de la “estabilidad interna” de la economía capitalista, o dicho de otro modo, la capacidad del mecanismo económico para superar con suficiente rapidez y en forma automática, sin intervención del Estado, las perturbaciones del proceso de reproducción se discute hace mucho. La idea de la estabilidad de la base y de la coordinación interna de la economía capitalista sirve de fundamento a la teoría neoclásica del equilibrio general, la cual se conformó a fines del siglo XIX y tuvo la supremacía hasta los anos 30 del siglo XX. Como habíamos dicho antes, John Maynard Keynes, bajo la influencia de la crisis inauditamente destructiva de los años 1929-1933, criticó esa teoría proponiendo un nuevo enfoque del mecanismo de reproducción.
Durante los años de posguerra surgió en la economía política burguesa una seria y difundida oposición a la teoría keynesiana. Fue blanco de ataque particularmente enérgicos la tesis de la inestabilidad interna del capitalismo. Fueron criticadas asimismo las recetas keynesianas de regulación económica, cuya aplicación llevo a una fuerte agudización de los procesos inflacionarios y a la crisis crónica de las finanzas estatales. Al afirmar que la economía en lo fundamental está sana y no necesita de acciones globales por parte del Estado, los neoclásicos intentaron fundamentar la necesidad de disminuir la intervención del Estado en la economía.
Las discusiones sobre las posibilidades de autorregulación del mecanismo económico capitalista hicieron que la atención se centrara en el papel del dinero en los procesos de reproducción. Los neoclásicos expusieron la tesis de que el dinero es el principal mecanismo que asegura la corrección automática de la demanda solvente a largo plazo. Los neokeynesianos, por el contrario, ven en el funcionamiento del dinero un factor de relajación del sistema y uno de los instrumentos de un control estatal-monopolista bien orientado.
A pesar de las sensibles caídas criticas, en la economía capitalista de los años 50 y 60 advino un periodo de reanimación de la coyuntura , caracterizado por un relativo excedente de la demanda y no, en modo alguno, por la falta de demanda, como habían considerado los partidarios de Keynes que sucedería y como está previsto en la teoría keynesiana sobre la crisis capitalista basada en la insuficiente demanda, no en una excedente.
El recalentamiento de la coyuntura condujo a un boom inflacionario. Más aún, el aumento de los precios en los años 60 adquirió un carácter estable, se transformó en un fenómeno global que afectó a todos los países del capitalismo sin excepción y que agudizo notoriamente las contradicciones sociales y económicas. La tarea de contener la inflación pasó a primer lugar en los programas estatales de estabilización durante los años 60-70 y comenzó a ser considerada en el plano económico y político como el problema número uno.
Esta preocupación por los problemas de la inflación hizo que aumentara la popularidad de la teoría cuantitativa del dinero que, después de muchos años de decadencia y estancamiento, salió de nuevo a escena como rival de la teoría keynesiana. El renacimiento de la teoría cuantitativa se manifestó con particular nitidez en la concepción teórica de la escuela de Chicago, encabezada por el economista norteamericano Milton Friedman. El dinero es enfocado en ella como el resorte fundamental que puede provocar fluctuaciones de la coyuntura y, al mismo tiempo, como el mecanismo interno estabilizador en el sistema de la reproducción capitalista.
Son dos las formulaciones que constituyen el eje de esta concepción.
La primera tesis afirma que, como lo considerara Keynes, existe clara vinculación entre las cuantías de la masa monetaria y el nivel de los precios, por un lado, así como el grado de utilización de los recursos productivos ( fuerza de trabajo, medios de producción, materias primas), por el otro; sin embargo, contrariamente a las ideas expuestas por los keynesianos, este nexo entre los tres parámetros tiene un carácter rígido, es decir, que la modificación de la cuantía de la masa monetaria trae aparejada una variación del nivel de los precios y en el grado de empleo de los recursos, no de manera consecutiva, sino simultánea. Así, la ampliación de la masa monetaria con vistas a elevar el nivel de ocupación tiene como resultado directo también un incremento de los precios, en tanto que la disminución de estos mediante una reducción de la masa monetaria se puede lograr sólo a expensas de un aumento del desempleo.
La segunda tesis reza: las modificaciones arbitrarias por los organismos estatales de la cuantía de la masa monetaria y del volumen de la demanda efectiva conjunta, mediante métodos fiscales, de descuento, y otros, puestos en práctica bajo la presión de las oscilaciones coyunturales corrientes, ejercen una acción desestabilizadora, desorganizadora sobre la economía capitalista. De estas afirmaciones puede deducirse que el manipuleo del nivel de los precios y de los ingresos internos no puede utilizarse como medio para nivelar la balanza de pagos.
Friedman se muestra contrario a los mecanismos económicos anteriormente conocidos para garantizar el equilibrio de la economía en su sector externo. Estos mecanismos eran básicamente la variación en los precios, la cual Friedman considera que en el capitalismo contemporáneo es imposible de lograr producto de la poca flexibilidad de los mismos, y la segunda, la keynesiana era la defensa de la regulación del mecanismo de los ingresos, la cual era mal vista por este pensador.
Friedman estima que la única alternativa posible para este método es la regulación de la balanza de pagos mediante las modificaciones de los tipos de cambio. Los partidarios del enfoque neoclásico afirman que la permanencia de las cotizaciones monetarias, que se asegura mediante la intervención de los organismos estatales en los mercados monetarios, priva al sistema de cálculos internacionales de la flexibilidad necesaria, lo hace demasiado rígido.
En este sentido escribió: “Sean cuales fueron los méritos que éste sistema haya ganado en el pasado, es inadecuado para las actuales condiciones económicas y políticas...Difícilmente habrá una esfera de la economía política internacional en la cual un apego sin reservas al sistema de cotizaciones monetarias rígidas no haya creado graves e injustificadas dificultades.
La explicación del funcionamiento técnico de esta teoría es bastante complejo y realmente no es necesario plantearlo aquí. Su núcleo está basado en que cuando existe un desbalance externo que se expresa en la balanza de pagos, sea positivo o negativo, el movimiento de las tasas de cambio corregirá dicho desequilibrio.
Sin embargo, pese a dar prioridad a las modificaciones de los tipos de cambio, como método para mantener el equilibrio de la balanza de pagos, Friedman se muestra contrario a que el manejo de esas modificaciones sea de competencia de los organismos estatales. Y esto puede significar una sola cosa: la existencia de tipos de cambio que fluctúen libremente bajo la acción de la oferta y la demanda.
“Liberalizar el comercio, evitar la asignación forzosa y todas la demás formas de control directo, armonizar la política monetaria interna y la fiscal de algunos países, son problemas que toman un cariz muy distinto y cuya solución se hace mucho más fácil en un mundo con tipos de cambio flexibles, y su corolario natural: la libre convertibilidad de las divisas”.
Friedman previene al respecto contra la posibilidad de que se realice una “sucia” maniobra de flotación de los tipos de cambio, que supone la injerencia de las instituciones estatales en el funcionamiento del mercado monetario.
Al determinar que la situación idónea de control de las tasas de cambio está en su plena libertad de movimiento, Friedman acepta que existirá un proceso de especulación monetaria. De este modo, contrariamente al sistema de tipos de cambio rígidos, cuando la especulación tiene un carácter desestabilizador claramente expresado, en condiciones de un mecanismo de tipos de cambio que fluctúan libremente estas transacciones especulativas en realidad proveen al país de fondos monetarios, a expensas de los cuales se absorben los saldos temporalmente sobrantes o se compensan los déficit transitorios de la balanza de pagos.”En mi opinión – afirma Friedman - ... el mercado realizará una labor de especulación monetaria mucho mejor que el gobierno”.
Los monetaristas consideran que la principal finalidad de la política económica es mantener la estabilidad monetaria interna, en otras palabras, prevenir la inflación al igual que la deflación. Pero Friedman señala que con un sistema de tipos de cambios rígidos y sin limitaciones comerciales y monetarias, ningún país podrá alcanzar ese objetivo si los países importantes con quienes está vinculado, directa o indirectamente, por medio del comercio, no siguen al mismo curso. De aquí la necesidad de la “armonización”, es decir, de una coordinación mutua de la política monetaria interna de los países capitalistas.
 


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