La Transición al Socialismo en las Condiciones del Capitalismo Subdesarrollado Contemporáneo

Yoandris Sierra Lara

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Parte II. Los Modelos de Acumulación, Reproducción y Valorización del Capitalismo Contemporáneo.

Capítulo V. El Modelo de Acumulación Capitalista definido como Neoliberalismo.
5.1. El Modelo Neoliberal de funcionamiento de la Economía de Mercado.


Entre los postulados básicos de este modelo conocido también como de “economía social del mercado”, se cuentan los siguientes: la libertad de formación de los precios y la estabilidad de la circulación monetaria; la competencia sin monopolios y la inmutabilidad de la propiedad privada; la independencia económica y la responsabilidad de los empresarios; el limitado papel económico del Estado.
Aún cuando la exigencia de la propiedad privada no haya sido el primer requerimiento formulado por Eucken hay que resaltar que es el principio básico de todo este andamiaje teórico práctico que es el Neoliberalismo. La lucha frontal de los economistas burgueses es contra la socialización de los medios de producción. Sin propiedad privada, afirman, no puede existir ni la competencia, ni la libertad de formación de los precios, ni la autonomía de los empresarios, ni la responsabilidad económica de estos, es decir, resulta inconcebible el “modelo de la economía social de mercado”.
Este mismo teórico plantea más adelante:”El error fundamental de las discusiones político – económicas del siglo pasado y de comienzos del presente consiste en que se vinculaba la solución de los problemas políticos-sociales con el carácter de la propiedad” . En otro sitio afirma que la solución de los problemas sociales no debe buscarse en la abolición de la propiedad privada” En estas palabras queda al descubierto la verdadera finalidad de los teóricos del neoliberalismo: mantener intacta la propiedad privada de los medios de producción, defender el sistema capitalista y hacer propaganda de la “libertad individual”.
Entre los principios constitutivos del modelo de “economía social de mercado” figura también la competencia sin monopolios”. “ La propiedad privada de los medios de producción es una premisa de la competencia, así como la competencia es una premisa para la propiedad privada de los medios de producción no lleve a perturbaciones en los ámbitos social y económico. La propiedad privada de los medios de producción necesita el control por parte de la competencia”
Para los neoliberales, que parten en sus concepciones de tipos ideales de economía eternos y ahistóricos, las formas del mercado no están condicionadas por las leyes objetivas del desarrollo económico y pueden ser establecidas en cualquier orden dentro de las diversas formaciones sociales. A la vez, por cuanto la actuación en el mercado de un solo productor es un fenómeno extraordinario, ellos consideran el surgimiento de los monopolios como una excepción a la regla. Ante semejante planteo del problema, que es contrario a la realidad, no puede siquiera hablarse de una etapa monopolista en el desarrollo del capitalismo.
En las construcciones teóricas neoliberales los monopolios no se vinculan orgánicamente al desarrollo de las fuerzas productivas y de las relaciones de producción, sino que aparecen sólo como categorías del mercado. Se los analiza como un fenómeno que se opone a los principios del modelo de la economía de mercado, ese “regulador ideal de la producción” , y por ello supuestamente deberán ser liquidados mediante la intervención del Estado. Pero un estudio más detenido de la doctrina económica neoliberal lleva a la conclusión de que en ella se entiende por monopolio no tanto las agrupaciones monopólicas privadas como la propiedad estatal y la dirección planificada de la economía.
Para los neoliberales los monopolios están contrapuestos a la competencia como fenómenos mutuamente excluyentes. Pero la competencia sin los monopolios hace mucho que ha caído en el olvido. La competencia sin los monopolios en las condiciones del capitalismo estatal – monopólico, que es lo que propugnan los neoliberales, es lo mismo que un bosque sin árboles.
Un elemento importante del modelo de economía de mercado que estamos analizando es el principio de libre formación de los precios. A pesar de toda la semejanza externa de este principio con el enunciado del liberalismo clásico, llaman la atención también diferencias bastante esenciales.
En primer lugar, los neoliberales exigen la sanción y el respaldo legislativo de dicho principio. En segundo lugar, mientras que los liberales del pasado inferían de este principio sólo la autorregulación del capitalismo, sus continuadores actuales, al vincular a ese principio el ritmo del crecimiento económico, el proceso de formación de proporciones correctas a nivel de la economía nacional así como una distribución “equitativa”, no sólo no excluyen, sino que presuponen determinada intervención del Estado en las diversas esferas de la vida económica.
En la doctrina de los neoliberales este principio está destinado a cumplir una función coordinadora. “La esencia de la economía de mercado – escribió W. Ropke – consiste en que sustituye la regulación del proceso económico, mediante un plan y mediante disposiciones de las autoridades, por la regulación mediante el mecanismo de los precios libres”
En consecuencia, la coordinación de las acciones de los propietarios privados de los medios de producción bajo la libre competencia se logra de un modo óptimo con la libre formación de los precios.
Esta afirmación de los neoliberales de los precios como reguladores de todo el proceso capitalista presenta un conjunto de serias deficiencias, pero la fundamental desde el punto de vista de una economía dinámica viene dada en el sentido de que estos teóricos toman la forma del fenómeno por su esencia , los neoliberales pasan por alto el verdadero regulador de la producción capitalista, es decir, la ley del valor, que en las condiciones del capitalismo actúa como regulador económico espontáneo, a través del mecanismo de los precios de mercado.
Como en la práctica tropiezan con la constante violación de la “libertad” de formación de los precios, los adeptos de la economía social de mercado no pueden soslayar este hecho y se pronuncian a favor de la intervención del Estado para reestablecer esa “libertad” y el equilibrio en la economía.
Pero la teoría de la “economía social de mercado” no prevé medidas reales de ningún tipo para luchar contra la principal culpable de que se incumpla el principio de la libertad de formación de los precios: los monopolios, que establecen los precios más elevados para las mercancías que producen.
El siguiente principio constitutivo del funcionamiento del modelo de la economía social de mercado es la estabilidad de la circulación monetaria. Este principio, según estiman los neoliberales, puede ser hecho realidad por completo mediante la política monetario-crediticia .
Poniendo grandes esperanzas en los resortes monetario-crediticios para asegurar la estabilidad de la moneda, los neoliberales consideran que de ese modo se crearan las condiciones para un normal funcionamiento de la competencia, del proceso de formación de los precios, del equilibrio de la economía, y que por consiguiente , serán eliminadas las crisis cíclicas. Los neoliberales consideran que las crisis económicas del pasado tuvieron como causa única la política monetario-crediticia errónea. El ataque a la política monetaria inflacionaria es total. A este respecto escribe Erhard en 1972: “ La peor economía es la inflacionaria”
Los neoliberales se pronuncian contra la inflación, critican acerbamente a los keynesianos por su teoría de la financiación deficitaria y, de paso, también por las exhortaciones a la plena ocupación que supuestamente socava la firmeza de la unidad monetaria.
Los neoliberales consideran que la mejor garantía de la masa de dinero son las reservas de oro. Por ese motivo respaldan las medidas encaminadas a lograr un activo lo mayor posible de la balanza de pagos. Como señala la experiencia, ellos parten de las viejas ideas del periodo de la moneda metálica, sin comprender que cuando falta el standard oro, las reservas de oro pierden unas propiedades y adquieren otras. En la actualidad, estas reservas no sólo no garantizan la estabilidad de la circulación monetaria interna, sino que, por el contrario, son el origen de la llamada inflación importada.
El último de los principios que figuran en la enumeración que hemos dado está ligado al papel que los neoliberales otorgan al Estado. Al formular las tareas del Estado en el orden económico, Eucken escribió: “La actividad económico-política del Estado debe estar encaminada a respaldar las formas existentes de organización de la economía, pero no a dirigir el proceso económico.”
Por consiguiente, los neoliberales rechazaron la neutralidad del Estado con respecto al proceso económico. Pero, a diferencia de los liberales, ellos estiman que la economía de mercado no debe ser abandonada a su propia suerte porque eso llevaría a infringir las “reglas del juego” de la competencia. Para que estas reglas sean observadas es necesaria la intervención de un Estado fuerte. A la tesis anterior de los liberales sobre la supremacía de la economía sobre la política, los neoliberales contraponen la tesis de la supremacía de la política y el Estado sobre la economía.
Pero, a la vez, los objetivos de la intervención del Estado en la economía se limitan a respaldar “la capacidad de obrar de la economía de mercado” , en tanto que los medios de influencia, según los neoliberales, no deben trascender los limites del mercado. En otras palabras, se concede al Estado la posibilidad de influir solo mediante las palancas de la política monetario-crediticia.
En los fines y métodos de la política económica estatal los neoliberales se diferencian también de los neokeynesianos. Cuando criticaba a los neokeynesianos, que sabemos hacen hincapié en las inversiones estatales para compensar una demanda privada insuficiente, Eucken observaba que “ el Estado no está en condiciones de invertir correcta y proporcionalmente”. En opinión de los neoliberales, el papel del Estado se reduce a las funciones del arbitro del fútbol.
En resumen, el modelo ideal de economía social de mercado que proponen los neoliberales es la libre formación de los precios sobre la demanda y la oferta de propietarios privados, económicamente independientes, en las condiciones de una competencia protegida por el Estado capitalista.
Sin dudar a dudas, en la concepción neoliberal el núcleo teórico fundamental está constituido por la doctrina monetarista. Esta regula tanto la economía interna o nacional, como la externa o internacional. Todas las demás herramientas y mecanismos económico-políticos neoliberales se forman a partir de la función reguladora de la concepción monetarista. Desarrollaremos en lo adelante una explicación de los principales elementos que conforman la teoría económica monetarista.


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