Un recorrido por los marcos conceptuales de la Economía.
PARTE TERCERA: LOS MARCOS CONCEPTUALES DE LA ECONOMÍA.
CAPÍTULO 8.- DINÁMICA Y DESENVOLVIMIENTO: JOSEPH A. SCHUMPETER.
Competencia y monopolio
La actividad innovadora tiende a constituir posiciones de cuasi-monopolio en
favor de los empresarios innovadores, y éste también es un importante estímulo a
la innovación. Tales posiciones, en tanto están relacionadas con la actividad
innovadora, y en principio Schumpeter consideró que necesariamente tenían una
naturaleza temporal y venían, con el paso del tiempo, a ser liquidadas por la
actuación de la competencia. Sin embargo, con el transcurrir del desarrollo
capitalista, se hacía más evidente que las posiciones de monopolio permanecían,
se reforzaban y asumían un papel cada vez más relevante en las economías
capitalistas. Así, en Capitalismo, socialismo y democracia, Schumpeter atenúa
las tesis sostenidas en la Teoría del desenvolvimiento económico en el sentido
siguiente:
“La existencia de posiciones monopolistas no excluye de hecho la competencia”.
La lucha competitiva que resulta relevante es la que se explica mediante la
introducción de innovaciones. Es una competencia “creada por las nuevas
mercancías, por las nuevas técnicas, por las nuevas fuentes de aprovechamiento,
por el nuevo sistema organizativo ... Este tipo de competencia es mucho más
eficiente que el otro (que se explica mediante reducciones de precios). ... [El
mismo] opera no únicamente cuanto tiene lugar de modo efectivo, sino también en
tanto en cuanto es una permanente amenaza ... En muchos casos a la larga
resultará un comportamiento similar al cuadro de la competencia perfecta.”
Este tipo de competencia tiende a eliminar los eventuales poderes de monopolio
gozados por empresas menos eficientes. A largo plazo, se mantendrán aquellas
posiciones monopolistas que sean renovadas de forma regular, a través de las
innovaciones. Es un tipo de competencia tecnológica y dinámica que se plasma en
el proceso de destrucción creadora. Es un proceso de destrucción por la
introducción de innovaciones ya que las empresas que no se adaptan a las nuevas
condiciones no van a sobrevivir; y es un proceso creador porque va a difundir
sus beneficios a toda la economía.
La existencia de posiciones de monopolio cumple algunas funciones positivas; a
saber: por una parte, los beneficios obtenidos por las empresas, mediante
prácticas monopolísticas, pueden ser condiciones necesarias para incentivar la
innovación y la posibilidad de introducir la innovación. Los monopolios no
representan un obstáculo al progreso técnico, sino más bien un estímulo. Por
otra parte, la rigidez en los precios, obtenida con prácticas monopolistas,
puede tener efectos positivos en los períodos de depresión. Una mayor
flexibilidad en los precios puede agravar las situaciones depresivas, aumentando
la incertidumbre, sin favorecer una reorganización de la actividad productiva
sobre bases más apropiadas a las exigencias a largo plazo, por ello no favorecer
una recuperación del proceso de desarrollo económico.